SETI no halló tecnoseñales y revisará 10 posiciones

SETI no halló tecnoseñales y revisará 10 posiciones

SETI no halló tecnoseñales en 2023 y dará seguimiento a registros en 10 posiciones del punto antisolar.

Por Humberto Toledo el 5 de noviembre del 2026 a las 9:18 am PST

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • El Instituto SETI observó el punto antisolar con el Allen Telescope Array para buscar señales en una alineación que una civilización interesada en la Tierra podría reconocer.
  • El piloto de 2023 sumó 17 horas, 20 antenas y 32 terabytes de datos; el análisis marcó cerca de 1.9 millones de detecciones, pero no encontró ninguna tecnoseñal que cumpliera los criterios.
  • La campaña posterior encontró 25 espectrogramas de interés en 10 posiciones y prevé volver a observarlos; hasta septiembre de 2026 había cubierto aproximadamente 12% de las posiciones previstas.

El Instituto SETI busca tecnoseñales en el punto del cielo opuesto al Sol porque una civilización que detectara el tránsito de la Tierra podría usar esa alineación como referencia para transmitir. El piloto de 2023, realizado con 20 antenas del Allen Telescope Array en California, no encontró ninguna tecnoseñal de banda estrecha que cumpliera los criterios; la campaña posterior identificó registros de interés en 10 posiciones que el equipo prevé volver a observar.

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El punto antisolar fija dónde y cuándo escuchar

El punto antisolar es una dirección del cielo que, vista desde la Tierra, queda exactamente opuesta al Sol durante una alineación. La estrategia del Instituto SETI busca resolver dos preguntas al mismo tiempo: hacia dónde apuntar y en qué momento hacerlo.

Un tránsito planetario es el paso de un planeta frente a su estrella desde la perspectiva de un observador. Durante ese paso, el planeta bloquea una fracción de la luz estelar, una disminución periódica que los astrónomos usan para encontrar exoplanetas y estimar características de sus órbitas.

El equipo plantea la situación inversa: un observador situado en la zona adecuada podría detectar el paso de la Tierra frente al Sol. Una civilización interesada en contactar con nuestro planeta podría reconocer esa geometría y elegirla para sincronizar una transmisión.

La idea toma de la teoría de juegos el concepto de punto de Schelling. Un punto de Schelling es una opción de referencia que dos partes podrían elegir por separado, aunque no hayan acordado nada. En esta búsqueda, la alineación funciona como un posible punto común entre quien transmite y quien escucha.

La geometría tiene una limitación física. La luz y las señales de radio tardan tiempo en recorrer distancias interestelares, así que alguna de las partes tendría que corregir ese retraso. Un emisor necesitaría conocer con precisión datos como la distancia y la órbita terrestre.

“El desafío en SETI no es solo decidir hacia dónde apuntar un telescopio”, dijo Sofia Z. Sheikh, investigadora del instituto y coautora principal del estudio. La estrategia incorpora a esa decisión el momento en que un posible emisor podría elegir transmitir.

El piloto de 2023 no encontró una tecnoseñal

Durante el verano de 2023, los investigadores usaron 20 antenas del Allen Telescope Array, en California, para reunir unas 17 horas de observaciones a lo largo de 3 noches. El conjunto produjo 32 terabytes de datos, según el Instituto SETI.

Los programas de análisis señalaron cerca de 1.9 millones de detecciones de radio. Esa cifra representa registros identificados por el análisis, no mensajes de civilizaciones. Después de aplicar filtros y revisar los casos más prometedores, el equipo no encontró ninguna tecnoseñal de banda estrecha localizada en el cielo que cumpliera los criterios de la búsqueda.

Las gráficas inspeccionadas eran compatibles con ruido o interferencia de origen terrestre. El alcance del resultado se limita a las frecuencias examinadas y a la sensibilidad calculada bajo esas condiciones.

Para una señal de 1 hertz de ancho y un transmisor comparable al antiguo radar planetario de Arecibo, los autores calcularon que el piloto habría podido detectar emisiones a distancias de entre 44 y 124 años luz, según el escenario.

Ese intervalo describe la sensibilidad estimada bajo esas condiciones; no significa que el equipo haya examinado todo lo que existe dentro de esa distancia.

La prueba también ayudó a modificar el diseño de la campaña. El equipo eligió frecuencias menos congestionadas y mejoró sus filtros para reducir la interferencia de radio antes de revisar los casos de interés.

Diez posiciones concentran el seguimiento

La campaña posterior no es el balance final de la búsqueda. En un informe difundido en arXiv en octubre de 2026, Isabel Gerrard y Sheikh describieron el avance de la campaña con datos tomados entre agosto de 2024 y agosto de 2026.

Ese informe es una comunicación científica separada del artículo del piloto, cuyos resultados publicó The Astronomical Journal el 3 de noviembre de 2026.

En el análisis parcial, los autores catalogaron 25 espectrogramas, o representaciones de señales, con características que justificaban darles seguimiento. Los registros correspondían a 10 posiciones del punto antisolar, para las que el equipo tenía nuevas observaciones programadas o previstas.

El informe no identifica esos registros como señales extraterrestres: volver a observarlos forma parte de la investigación de su origen.

Para separar los casos de interés de las emisiones humanas, el sistema compara 2 haces de observación orientados hacia zonas ligeramente distintas. Una señal más intensa en la dirección buscada puede pasar a revisión, aunque esa diferencia por sí sola no demuestra su origen.

Con los datos de calidad disponibles hasta septiembre de 2026, el informe calculó que se había cubierto aproximadamente 12% de las posiciones previstas en el plan. Ese porcentaje mide el avance de los apuntados programados.

Según el artículo del piloto, incluso al completar el diseño con 2 haces, la cobertura abarcaría alrededor de 10% de la amplitud del punto antisolar en latitud. Las dos cifras miden cosas distintas: el 12% indica cuántas posiciones del plan se habían observado y el 10% estima qué fracción de la amplitud en latitud cubriría el diseño completo.

Una campaña de varios años

El Instituto SETI indicó que la campaña acumuló más de 121 noches de observación adicionales al piloto. El plan contempla observar entre 2 y 3 noches por semana durante varios años y el equipo ha desarrollado herramientas de análisis automatizado.

El análisis del primer año se presentará en otra publicación. Los 25 espectrogramas en 10 posiciones siguen siendo objetivos de seguimiento, no detecciones confirmadas. El siguiente paso es volver a observarlos y ampliar la cobertura del punto antisolar durante varios años.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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