✨︎ Resumen (TL;DR):
- Investigadores de Harvard, el MIT y otras instituciones desarrollaron Lumina para modelar la evolución del universo temprano y generar predicciones comparables con el James Webb.
- La simulación cubre un cubo de 500 megapársecs comóviles por lado y reúne unos 432,000 millones de elementos de resolución.
- Sus estadísticas ya están disponibles; el conjunto completo de datos, con salidas de entre 15 y 20 terabytes, tiene prevista su liberación pública para 2028.
Investigadores de Harvard, el MIT y otras instituciones desarrollaron Lumina, una simulación que sigue durante unos 2,000 millones de años la evolución del universo temprano. El modelo conecta la formación de galaxias con la radiación que transforma el gas entre ellas y convierte las teorías cosmológicas en predicciones comparables con las observaciones del telescopio James Webb.
Lumina es una simulación cosmológica que sigue la formación de galaxias y el transporte de radiación para calcular cómo cambia el gas intergaláctico. El trabajo de Oliver Zier y sus colaboradores está disponible en arXiv, donde aparece como aceptado por Monthly Notices of the Royal Astronomical Society.
El registro del manuscrito marca el 14 de mayo de 2026 como la fecha de la primera versión y el 3 de agosto como la revisión más reciente.

Un cubo cósmico para capturar fuentes escasas
El modelo trabaja con un cubo de 500 megapársecs comóviles por lado. Esta medida descuenta la expansión cósmica al comparar distancias entre distintas épocas. Dentro de ese volumen, Lumina utiliza unos 432,000 millones de elementos de resolución, repartidos entre celdas de gas y partículas de materia oscura.
Según la descripción técnica del proyecto, el equipo ejecutó el cálculo con 1,884 nodos de la supercomputadora Frontier, en Oak Ridge, Estados Unidos. La infraestructura reunió 105,504 núcleos de CPU y 7,536 aceleradores gráficos de AMD.
La radiación también altera la formación de galaxias
Durante la reionización, la radiación arrancó electrones de los átomos del gas intergaláctico. El proceso calentó ese gas y modificó las condiciones para formar nuevas estrellas.
Para seguir esa interacción mientras evolucionan las galaxias, Lumina combina el modelo IllustrisTNG con cálculos de transporte de radiación. En la simulación, las estrellas impulsan principalmente la reionización del hidrógeno.
La radiación más energética de los cuásares domina la segunda ionización del helio. Estos objetos son núcleos galácticos alimentados por agujeros negros que capturan materia.
El tamaño del volumen responde a una dificultad concreta: los cuásares son escasos. Lumina abarca unas 144 veces el volumen de las simulaciones originales de THESAN, lo que permite representar mejor esas fuentes y su efecto sobre grandes regiones de gas.
El límite numérico que acompaña sus predicciones
El modelo aplica una aproximación para reducir el costo computacional: calcula el transporte de radiación con el 20 % de la velocidad de la luz. Los autores advierten que esta decisión puede introducir sesgos en la propagación tardía de los frentes de ionización, especialmente en regiones poco densas.
Esa limitación debe acompañar la interpretación de las predicciones de Lumina, sobre todo cuando el análisis se concentra en regiones con menor densidad.
Estadísticas abiertas, datos completos en 2028
El sitio de Lumina ofrece visualizaciones y tablas descargables con resultados globales. El conjunto completo de datos todavía requiere solicitar acceso al equipo; el manuscrito prevé su liberación pública en 2028.
Una curva global de reionización requiere muchos menos recursos que analizar una salida completa con todas las propiedades de sus partículas. La documentación señala que cada una de esas salidas ocupa entre 15 y 20 terabytes.
Por ahora, las tablas abiertas permiten examinar la evolución de la formación de estrellas y de la ionización del hidrógeno y el helio, entre otros resultados, sin descargar esas salidas masivas. El acceso disponible deja revisar estadísticas globales, mientras el análisis detallado de las partículas depende de la solicitud de acceso y de la liberación pública prevista para 2028.
