El James Webb descarta los mejores candidatos a esferas de Dyson

El James Webb descarta los mejores candidatos a esferas de Dyson

El telescopio James Webb descarta los mejores candidatos a esferas de Dyson: eran galaxias de fondo alineadas.

Por Humberto Toledo el 30 de julio del 2026 a las 10:59 am PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • El telescopio espacial James Webb analizó los dos candidatos más sólidos a esferas de Dyson y determinó que el brillo infrarrojo no proviene de tecnología alienígena.
  • El exceso de luz infrarroja se origina en dos galaxias polvorientas muy lejanas, perfectamente alineadas detrás de las estrellas observadas.
  • El descubrimiento depura los filtros de búsqueda para futuros proyectos y entrega a los astrónomos dos nuevas galaxias para estudiar.

El telescopio espacial James Webb demostró que los dos candidatos más firmes a esferas de Dyson en nuestra galaxia son en realidad galaxias lejanas alineadas de fondo. Un equipo de 14 astrónomos confirmó que el brillo infrarrojo detectado no proviene de megaestructuras extraterrestres, sino de polvo cósmico a millones de años luz de distancia.

Una esfera de Dyson es una megaestructura hipotética que rodea una estrella para capturar su energía de forma masiva. Propuesta por Freeman Dyson en 1960, se busca en el espacio porque la física dicta que debe liberar un calor característico.

“El calor residual. Ese es todo el juego. Una civilización puede esconder su estrella detrás de una capa de colectores solares, pero la termodinámica siempre cobra su impuesto, y toda esa luz estelar capturada tiene que salir de vuelta como un resplandor cálido en el infrarrojo medio”, explicó la astrofísica Olivia Curtis, investigadora de la Universidad Estatal de Pensilvania y coautora del análisis.

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El telescopio Webb resuelve el engaño óptico

El Proyecto Hephaistos analizó cinco millones de estrellas de la Vía Láctea usando datos de Gaia DR3, 2MASS y el satélite WISE de la NASA. En 2024, el astrónomo Matías Suazo reportó siete candidatas viables, todas enanas rojas localizadas a menos de mil años luz de la Tierra. El James Webb apuntó a las dos opciones más sólidas, las candidatas D y E, para resolver el misterio. El instrumento de infrarrojo medio MIRI del Webb determinó de inmediato que el brillo no correspondía a las estrellas.

“En la longitud de onda más corta ves sobre todo a la estrella, y conforme avanzas a 10 y luego a 15 micras la estrella se apaga mientras una segunda fuente justo al lado se enciende. En el momento en que ves dos fuentes donde WISE veía una, sabes que la estrella nunca fue lo que brillaba”, detalló Curtis.

La explicación reside en la resolución de los equipos. El satélite WISE capturaba imágenes de campo amplio con menor definición, lo que mezclaba ambos objetos en un único punto borroso. El telescopio James Webb logró separar las fuentes, que presentan una distancia angular de apenas un segundo de arco. Para dimensionar esta escala, Curtis comparó la separación con intentar ver una moneda desde poco menos de cinco kilómetros de distancia.

Detrás de la estrella D apareció una Hot DOG (galaxia caliente oscurecida por polvo), un tipo de galaxia sumamente luminosa donde un agujero negro supermasivo calienta enormes nubes de polvo, con un corrimiento al rojo de 0.9. Detrás del candidato E se reveló un brote estelar polvoriento con un corrimiento al rojo de 0.4. Ambos objetos producen de manera natural el resplandor infrarrojo que simulaba la firma alienígena.

Una hipótesis planteada en 2024 que resultó correcta

El resultado confirma las sospechas del astrónomo Andrew Blain, quien en 2024 advirtió que la presencia de galaxias Hot DOG de fondo en las búsquedas de WISE explicaría estadísticamente estas anomalías. Blain calculó que la densidad de estas galaxias es suficiente para generar al menos siete falsas alarmas en un muestreo de cinco millones de estrellas. Tras la comprobación del telescopio Webb, Blain se integró como coautor de este estudio liderado por Erik Zackrisson de la Universidad de Uppsala.

Cabe aclarar que el telescopio espacial observó únicamente a los candidatos D y E. Las otras cinco estrellas de la lista original de Hephaistos siguen sin observaciones de alta resolución, aunque el modelo estadístico sugiere que el origen de su brillo es idéntico.

A pesar de descartar la presencia de tecnología alienígena, los astrónomos enfatizaron la utilidad del hallazgo. El trabajo localizó dos galaxias de gran interés científico y permitió establecer una configuración ideal de contraste óptico para calibrar los sistemas de los futuros observatorios terrestres. La búsqueda de firmas tecnológicas continúa con criterios de filtrado mucho más precisos para evitar nuevas confusiones en el firmamento.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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