Agujeros negros lanzan chorros al 2% de Eddington

Agujeros negros lanzan chorros al 2% de Eddington

Un estudio identifica el 2% del límite de Eddington como umbral común para los chorros.

Por Humberto Toledo el 18 de septiembre del 2026 a las 9:45 pm PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • Adelle Goodwin y Andrew Mummery identificaron un umbral común para los chorros de agujeros negros de masa estelar y supermasivos.
  • El lanzamiento tardío aparece cuando el ritmo de alimentación cae a cerca del 2% del límite de Eddington; antes puede ocurrir una fase por encima de ese límite.
  • El análisis de 20 eventos y 10 casos de alta calidad puede ayudar a programar observaciones, incluido el Square Kilometre Array, que prevé recoger datos científicos en 2028.

Un estudio firmado por Adelle Goodwin, de la Universidad Curtin en Australia, y Andrew Mummery, del Institute for Advanced Study en Princeton, concluye que los agujeros negros lanzan chorros de materia cuando su ritmo de alimentación cae a cerca del 2% del límite de Eddington. Publicado el 17 de septiembre de 2026 en Nature Astronomy, el trabajo encuentra la misma regla en agujeros negros de masa estelar y supermasivos, y ofrece a los astrónomos una forma de anticipar qué agujeros negros los dispararán y cuándo.

El límite de Eddington es un umbral en el que la presión de la radiación equilibra la gravedad. El estudio sitúa ese lanzamiento cerca del 2% de dicho límite, sin importar si el agujero negro tiene unas diez veces la masa del Sol o millones de veces la masa del Sol.

La coincidencia apunta a un único mecanismo físico detrás de los chorros en todo ese rango de masas, independiente del tamaño.

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Dos momentos en que aparecen los chorros

El equipo identificó dos fases de lanzamiento al analizar el material que cae hacia el agujero negro:

  • Primera fase: ocurre pronto, cuando el objeto se alimenta a un ritmo muy alto, por encima del límite de Eddington.
  • Segunda fase: llega mucho después, entre cientos y miles de días más tarde, cuando el ritmo de alimentación desciende hasta rozar el 2% de ese límite.

En los agujeros negros de masa estelar de nuestra galaxia, ese umbral ya marcaba el cambio de estado a partir del cual se forma el chorro. Que la cifra se repita en objetos con masas tan distintas apunta a un proceso físico único, independiente del tamaño.

La imagen de los agujeros negros como aspiradoras cósmicas se queda corta. Cuando uno desgarra una estrella, no engulle todo de forma limpia: parte del gas sale expulsado en flujos violentos, los llamados ‘eructos’ que pueden recorrer distancias enormes e influir en la evolución de la galaxia que los alberga.

Adelle Goodwin, coautora del trabajo e investigadora del Centro Internacional de Investigación en Radioastronomía (ICRAR), en la Universidad Curtin, lo describe así: “Cuando un agujero negro despedaza una estrella, no se traga todo de forma limpia.”

Estrellas despedazadas para observar el proceso

Comprobar si la regla era universal resultaba difícil porque los agujeros negros supermasivos evolucionan a lo largo de miles o millones de años, un plazo imposible de seguir completo. Un evento de disrupción de marea es un fenómeno en el que una estrella se acerca demasiado a un agujero negro y queda destrozada por su gravedad.

Estos eventos comprimen todo el ciclo de alimentación en apenas unos años y permiten observarlo casi en directo. El equipo revisó 20 eventos con observaciones en luz visible, ultravioleta, rayos X y radio. Después se quedó con 10 casos de alta calidad para modelar al mismo tiempo el ritmo de alimentación y el momento en que aparecían los flujos de radio.

Los datos procedieron de telescopios ubicados en Estados Unidos, Australia, India, Sudáfrica y el espacio.

Una predicción para los grandes telescopios

El hallazgo ayuda a explicar por qué algunos agujeros negros disparan su chorro justo después de devorar una estrella y otros tardan meses o años. Si los astrónomos saben cuándo es más probable que aparezca un chorro tardío, pueden programar mejor el tiempo de los grandes telescopios, un recurso muy disputado, y evitar observaciones que no coincidan con el momento esperado.

El trabajo apunta a instrumentos como el Square Kilometre Array, el radiotelescopio que prevé empezar a recoger datos científicos en 2028.

Durante décadas, los astrónomos sospecharon que los agujeros negros seguían las mismas leyes físicas sin importar su tamaño. El estudio pone una cifra a esa intuición: el 2% del límite de Eddington. Ese dato convierte un rasgo antes difuso en una predicción que los radiotelescopios podrán poner a prueba.

Fuentes: 1, 2, 3

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