✨︎ Resumen (TL;DR):
- Christos Kotsakis analizó 886 estaciones GNSS y detectó un cambio global milimétrico en la superficie sólida entre 1997 y 2015.
- El levantamiento polar pasó de unos 0.5 milímetros al año a casi 1 milímetro al año, con subsidencia ecuatorial de magnitud parecida.
- El geoide respondió en sentido opuesto porque representa la gravedad y la distribución de masa, no la forma física de la superficie.
El 9 de septiembre de 2026, Journal of Geophysical Research: Solid Earth publicó un análisis del geodesta Christos Kotsakis. Con 886 estaciones GNSS, el estudio detectó que la superficie sólida de la Tierra se volvió ligeramente menos achatada entre 1997 y 2015: el levantamiento medio cerca de los polos pasó de 0.5 milímetros al año a casi 1 milímetro al año, mientras las zonas ecuatoriales registraron una subsidencia de magnitud parecida. El estudio también infiere un cambio opuesto en el geoide. No hay contradicción: el geoide refleja el campo gravitatorio y la distribución de masa, no la deformación de la superficie.

Una señal global de milímetros
Kotsakis analizó las velocidades verticales de 886 estaciones GNSS pertenecientes a la red internacional de referencia terrestre. Dividió el conjunto de datos en cuatro periodos, desde 1997-2000 hasta 2011-2015, para recuperar la deformación de gran escala de la superficie y no movimientos locales aislados.
El resultado se resume en F20, un parámetro geométrico que describe cómo cambia el achatamiento de la Tierra sólida. Su tendencia positiva indica que, en promedio, los polos se elevaron y la región ecuatorial descendió ligeramente.
La aceleración estimada para esa señal fue de alrededor de 0.4 milímetros al año por década. El patrón aparece en las velocidades verticales: el levantamiento polar aumentó, mientras las zonas ecuatoriales presentaron una subsidencia de magnitud similar.
El efecto no cambia de manera visible la silueta del planeta ni significa que la Tierra se acerque a una esfera perfecta. Es un patrón global de deformación de orden milimétrico que requiere series largas de mediciones para distinguirlo.
El geoide mide masa y gravedad
El geoide es un modelo que representa el campo gravitatorio y la distribución de masa de la Tierra. No describe directamente la corteza terrestre ni funciona como una fotografía del planeta visto desde el espacio.
Las visualizaciones del geoide suelen exagerar sus irregularidades para hacerlas visibles. Ese recurso tampoco describe la forma física del planeta.
Para estimar la respuesta gravitatoria, Kotsakis corrigió la señal del ajuste isostático glacial y utilizó un modelo de respuesta elástica. Con ese procedimiento infirió una contribución creciente al parámetro gravitatorio J2.
El estudio aclara que J2 no es una medición del campo gravitatorio total. Es una estimación del componente asociado con la deformación elástica y la redistribución de masa.
Dos respuestas ante la misma redistribución de masa
Las dos señales pueden coexistir. Si las capas de hielo pierden masa en altas latitudes, el terreno polar puede recuperarse mientras el agua redistribuida carga regiones oceánicas de menor latitud.
En ese escenario, la superficie sólida tendería a ser menos achatada, aunque una mayor concentración relativa de masa cerca del ecuador haría más oblato al geoide.
El estudio considera ese mecanismo físicamente consistente, pero no lo presenta como una causa única. También intervienen el ajuste isostático, los cambios hidrológicos, la redistribución oceánica, la rotación y los procesos del manto.
La evidencia termina en 2015
La serie termina en 2015. Aunque la investigación se publicó en 2026, sus resultados no permiten afirmar que la aceleración haya continuado sin cambios hasta hoy.
Además, las estaciones GNSS están distribuidas de manera desigual, con menor cobertura en los polos y los océanos. El autor evaluó distintos métodos de interpolación y modelos de ajuste isostático, pero esas decisiones afectan la magnitud absoluta de las estimaciones.
La tendencia fue consistente entre los métodos probados. Aun así, la interpretación gravitatoria depende de la hipótesis de una Tierra elástica.
El estudio permite leer por separado dos respuestas del sistema Tierra: la deformación de la superficie sólida y el comportamiento del campo gravitatorio ante grandes redistribuciones de masa. Una puede apuntar hacia una Tierra menos achatada mientras la otra cambia en sentido opuesto, sin que exista una contradicción entre ambas.
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