Recubrimiento libera inhibidor y frena la corrosión

Recubrimiento libera inhibidor y frena la corrosión

Un recubrimiento de Queensland libera benzotriazol al dañarse y frena la corrosión del acero en laboratorio.

Por Humberto Toledo el 18 de septiembre del 2026 a las 2:21 am PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • Investigadores de la Universidad de Queensland desarrollaron un recubrimiento de poliuretano que libera benzotriazol cuando un daño cambia el pH local.
  • La formulación con mayor carga de inhibidor registró una tasa de corrosión calculada de 0.0000372 milímetros por año después de 39 días en una solución de cloruro de sodio al 3.5%.
  • La evidencia se limita al laboratorio: la universidad planea pruebas piloto y apunta a un producto comercial dentro de cinco años.

Investigadores de la Universidad de Queensland desarrollaron un recubrimiento de poliuretano para acero que libera benzotriazol cuando un daño altera el pH local, con el objetivo de frenar la corrosión cerca del metal expuesto. En laboratorio, la fórmula mantuvo una alta resistencia durante 39 días en salmuera y no mostró productos de corrosión evidentes junto a un corte tras 14 días. Todavía no se ha probado en puentes, autos o edificios.

El trabajo se publicó en Small Science.

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No rellena el rayón: protege el metal expuesto

El recubrimiento autorreparable es un sistema de protección que libera un inhibidor de corrosión cuando el pH cambia cerca de un daño.

El término puede sugerir una pintura que reconstruye una superficie arañada, pero eso no fue lo que evaluó el estudio. El sistema no borra físicamente el rayón; busca proteger el punto expuesto antes de que la corrosión se propague.

Los investigadores almacenaron benzotriazol, un inhibidor de corrosión, dentro de nanocontenedores que combinan micelas P123, una estructura porosa llamada ZIF-8 y una capa de sílice. Después mezclaron esos contenedores con poliuretano a base de agua.

La liberación cambió según el pH:

  • En condiciones neutras, los nanocontenedores liberaron cerca de 4% del inhibidor.
  • Con pH 3, la liberación subió a alrededor de 35%.
  • Con pH 10, llegó a 32%.

Estos cambios pueden aparecer localmente cuando empieza la corrosión. El mecanismo propuesto es que el benzotriazol alcance el acero expuesto y forme una barrera química que frene la reacción.

La cifra de 600 veces necesita contexto

La formulación con mayor carga de inhibidor registró una tasa de corrosión calculada de 0.0000372 milímetros por año y una densidad de corriente de corrosión de 3.2 × 10⁻⁹ amperes por centímetro cuadrado después de 39 días de inmersión en una solución de cloruro de sodio al 3.5%.

El poliuretano base sin modificar del mismo ensayo registró una densidad de corriente de 2.08 × 10⁻⁶ amperes por centímetro cuadrado. La densidad del recubrimiento con inhibidor quedó alrededor de 650 veces por debajo.

Además, la Universidad de Queensland comparó la tasa calculada con 0.025 milímetros por año, una referencia que atribuye a muchos recubrimientos de alto desempeño. De ahí proviene su estimación de que el sistema podría frenar la corrosión más de 600 veces.

Esta cifra no equivale a someter varias pinturas comerciales idénticas al mismo ensayo ni a observarlas durante un año a la intemperie. El valor anualizado procede de una medición electroquímica realizada después de 39 días.

La prueba con un corte duró 14 días

En una prueba adicional, las placas recibieron un corte deliberado antes de pasar 14 días en salmuera. La formulación con mayor carga no mostró productos de corrosión evidentes alrededor de la zona expuesta, mientras el poliuretano sin inhibidor se degradó cerca del corte.

Todavía falta probarlo fuera del laboratorio

La Asociación para la Protección y el Rendimiento de Materiales advierte que la corrosión depende del metal, la humedad, la salinidad y otras condiciones del entorno. Un puente, un automóvil o una tubería también enfrentan ciclos de temperatura, radiación solar, abrasión, golpes y años de exposición que este ensayo no reproduce por completo.

La universidad planea pruebas piloto y apunta a un producto comercial dentro de cinco años. Si el sistema mantiene la liberación controlada al llevar el recubrimiento a una escala mayor, su valor práctico estaría en espaciar el mantenimiento de estructuras donde un daño pequeño puede iniciar una corrosión costosa.

Por ahora, los resultados describen una respuesta química observada en salmuera, no una validación en infraestructura real.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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