Microtúbulos reavivan la teoría cuántica, no la prueban

Microtúbulos reavivan la teoría cuántica, no la prueban

Un estudio sobre microtúbulos reaviva Orch OR, pero no demuestra que produzcan la conciencia humana.

Por Humberto Toledo el 17 de septiembre del 2026 a las 7:34 pm PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • Popular Mechanics reavivó el debate sobre la conciencia cuántica con un reportaje publicado el 17 de septiembre de 2026.
  • El estudio de 2023 examinó la migración de energía electrónica en microtúbulos de tubulina purificada; el equipo reportó duraciones de 2 a 5 nanosegundos para esos estados.
  • El experimento no observó conciencia humana, y la evidencia disponible todavía no confirma Orch OR ni descarta explicaciones celulares o neuronales convencionales.

Un reportaje de Popular Mechanics publicado el 17 de septiembre de 2026 volvió a poner los microtúbulos en el centro de una hipótesis controvertida: que procesos cuánticos dentro de las neuronas podrían contribuir a la conciencia. La evidencia que recupera proviene de un estudio de 2023 sobre proteínas aisladas. Ese trabajo observó migración de energía electrónica, no experiencias conscientes en personas, así que no demuestra que los microtúbulos generen la conciencia ni confirma la teoría Orch OR.

Imágenes microscópicas detalladas de microorganismos a alta magnificación.
Foto: turek / Pexels

El experimento midió energía, no experiencia

Un microtúbulo es una estructura proteica que ayuda a mantener la forma de las células y a transportar materiales dentro de ellas, incluidas las neuronas.

La investigación que citó el reportaje no es nueva. El trabajo, publicado en 2023 en ACS Central Science, examinó cómo migra la energía electrónica en microtúbulos formados a partir de tubulina purificada bajo condiciones de laboratorio. Es un resultado sobre una propiedad física de una estructura biológica, no una medición de la conciencia.

El experimento no registró actividad cerebral ni comparó estados conscientes e inconscientes en personas. Tampoco midió sensación, percepción o memoria. Por eso, no responde por sí mismo cómo aparece la experiencia de ser alguien.

La cautela también aparece en la posición del propio equipo. En una entrevista con la fundación que financió parte del proyecto, Jack Tuszyński explicó que las duraciones medidas para esos estados estaban entre 2 y 5 nanosegundos, sin una relevancia fisiológica clara, y reconoció que quedaban retos de interpretación. Esa entrevista documenta la postura de los investigadores, no una corroboración independiente.

Orch OR plantea un salto mayor

Orch OR es la hipótesis de reducción objetiva orquestada que propone que un estado cuántico colectivo en microtúbulos neuronales podría constituir la base física directa de la conciencia. Roger Penrose y Stuart Hameroff propusieron esta idea.

Un artículo de 2025 de Michael C. Wiest argumentó que los resultados sobre microtúbulos y anestésicos son compatibles con esa posibilidad. El propio texto declara de forma explícita que no aporta datos nuevos.

También reconoce que los anestésicos inhalados interactúan con varios tipos de proteínas. Además, la explicación habitual de la anestesia incluye la desconexión funcional entre regiones cerebrales. Que una hipótesis sea compatible con un resultado no significa que ese resultado la haya confirmado.

Un estudio posterior en ratas relacionó un estabilizador de microtúbulos con un retraso en la pérdida del reflejo de enderezamiento bajo anestesia. El hallazgo ofrece una vía de prueba, pero ese reflejo es una medida conductual durante la anestesia, no una lectura directa de la experiencia subjetiva. Por sí solo, tampoco separa una causa cuántica de explicaciones celulares o neuronales convencionales.

Tres condiciones para evaluar la hipótesis

Una revisión crítica publicada en 2026 en Frontiers in Psychology propuso tres condiciones para evaluar las teorías cuánticas de la conciencia:

  1. Que el proceso sea físicamente viable en tejido neural cálido y húmedo.
  2. Que exista un puente explicativo entre ese proceso y la experiencia subjetiva.
  3. Que produzca predicciones distinguibles de las alternativas clásicas.

Los autores concluyeron que ninguna propuesta cuántica cumple todavía las tres condiciones de forma convincente. La revisión no descarta que existan efectos cuánticos con funciones biológicas. Su punto es más preciso: encontrar un efecto cuántico en una proteína no demuestra que ese efecto constituya la conciencia.

Para fortalecer la hipótesis harían falta mediciones repetibles en sistemas vivos. Esas mediciones tendrían que vincular un mecanismo definido con cambios en estados o contenidos conscientes y descartar explicaciones clásicas. La revisión propone comparaciones preregistradas entre vigilia, anestesia y sueño, junto con controles fisiológicos que permitan separar correlación de causalidad.

El debate mezcla preguntas distintas

La oleada de textos sobre conciencia publicada entre el 15 y el 17 de septiembre mezcló preguntas que no tienen el mismo alcance. Skeptic difundió dos ensayos filosóficos con conclusiones opuestas sobre si el llamado problema difícil tiene solución. En Scientific American, Tim Bayne planteó que ese término podría no corresponder a una categoría científica única. El neurocientífico Antonio Damasio defendió que los sentimientos y la regulación del cuerpo vivo son centrales para entender la conciencia.

La entrevista de KQED a Damasio y la reseña de C. T. May en Splice Today abren una discusión conceptual, pero no presentan datos experimentales nuevos. Ninguna de esas piezas equivale a un experimento que resuelva Orch OR.

El mismo titular puede referirse a preguntas distintas: estar despierto, responder al entorno, tener una experiencia subjetiva, depender de un cuerpo o atribuir conciencia a una máquina. Los microtúbulos pertenecen a una de esas líneas de investigación, pero el resultado disponible no conecta todavía una propiedad cuántica con la experiencia consciente.

La pregunta sigue abierta. La prueba decisiva no será encontrar otro fenómeno cuántico en una proteína, sino demostrar que un mecanismo definido produce predicciones específicas sobre la experiencia consciente que los modelos neuronales conocidos no puedan explicar. Hasta entonces, el estudio aporta un dato físico para seguir investigando, no una explicación de cómo se siente ser alguien.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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