Rift de Turkana: un océano tardaría millones de años

Rift de Turkana: un océano tardaría millones de años

La corteza bajo Turkana mide 12.7 ± 2.8 km; un océano tardaría millones de años.

Por Humberto Toledo el 18 de septiembre del 2026 a las 11:45 pm PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • Un estudio revisado por pares ubica al rift de Turkana en una fase avanzada de adelgazamiento localizado de la corteza.
  • El espesor de la corteza alcanza 12.7 ± 2.8 kilómetros bajo el eje, frente a más de 35 kilómetros en los flancos.
  • La posible oceanización tardaría millones de años; el artículo no fija una fecha exacta para la ruptura continental.

Un estudio revisado por pares concluyó que el rift de Turkana, entre Kenia y Etiopía, ya atraviesa una fase avanzada de adelgazamiento localizado de la corteza. El hallazgo muestra cómo este tramo del Sistema del Rift de África Oriental puede progresar hacia una futura ruptura continental, pero no indica que África vaya a dividirse pronto ni fija una fecha cercana para la formación de un océano.

El estudio se publicó el 23 de abril de 2026 y volvió a circular el 17 de septiembre con titulares sobre un nuevo océano. Pero la evidencia se refiere al subsuelo de Turkana, no a todo el continente africano, y describe un proceso que ocurre durante millones de años.

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Foto: Peter Olexa / Pexels

El adelgazamiento está concentrado bajo Turkana

El equipo reconstruyó la estructura subterránea del rift con datos de reflexión sísmica de alta resolución y registros de pozos. También usó información sobre la profundidad del Moho, la frontera entre la corteza y el manto.

El objetivo fue medir el espesor de la corteza cristalina, no seguir una grieta visible en tiempo real. El resultado situó el espesor en 12.7 ± 2.8 kilómetros bajo el eje de Turkana, frente a más de 35 kilómetros en los flancos.

La geometría corresponde al necking, una etapa en la que la deformación se concentra y adelgaza con eficiencia la corteza en el centro del rift.

El necking es una fase de deformación tectónica que concentra el estiramiento en el centro de un rift y adelgaza la corteza. El artículo identifica a Turkana como un rift continental activo en esa fase.

La conclusión es local. No mide que todo África se esté separando hoy a una velocidad nueva o uniforme.

La aceleración ocurrió desde hace 4 millones de años

El estudio reconstruye 15.4 kilómetros de extensión de la corteza superior. De esa cantidad, 7.1 kilómetros, equivalentes al 46%, ocurrieron desde hace unos 4 millones de años.

Al concentrarse la deformación en el complejo de fallas de Turkana, las tasas medias de extensión del eje casi se duplicaron desde entonces. Ese es el sentido preciso de que el rift avance más rápido: una aceleración promedio reconstruida a lo largo de millones de años, no un salto detectado en 2026.

Como referencia, las placas Nubia y Somalia se separan allí a unos 4.7 milímetros por año. Esa cifra sirve como contexto del movimiento entre ambas placas, no como una nueva medición de aceleración.

La oceanización todavía no tiene fecha

Turkana comenzó a abrirse hace entre 45 y 40 millones de años. Los investigadores sitúan el inicio del necking cerca de hace 4 millones de años, después de un periodo de volcanismo extendido.

La oceanización es una etapa posterior en la que el magma puede crear nuevo fondo marino y el agua ocuparía la cuenca. La explicación de Columbia Climate School estima que faltan unos pocos millones de años para llegar a esa etapa.

Sin embargo, el artículo científico no asigna una fecha exacta a la ruptura total ni a la formación de un océano. Sus autores describen un sistema que puede progresar hacia la separación continental, no un calendario cerrado para ella.

La subsidencia podría explicar la riqueza fósil

Turkana ha aportado más de 1,200 fósiles de homininos de los últimos 4 millones de años, cerca de un tercio de los hallados en África, según la explicación de Columbia Climate School.

El equipo plantea que la subsidencia posterior al inicio del necking aceleró la acumulación de sedimentos finos y favoreció la preservación continua de ese registro.

La conexión con la evolución humana sigue siendo una hipótesis. Estos datos no demuestran que la tectónica haya causado la evolución ni que Turkana haya dejado de ser un lugar excepcional para estudiarla. Plantean, eso sí, que su riqueza fósil también podría reflejar condiciones geológicas especialmente favorables para conservarla.

El estudio mueve la discusión desde una fecha espectacular hacia una pregunta geológica concreta: cómo un rift activo alcanza la fase previa a una futura ruptura continental. Turkana ofrece esa referencia en el presente. El océano sugerido por los titulares, en cambio, no pertenece a una escala de tiempo humana.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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