La peste mataba familias hace 5,500 años

La peste mataba familias hace 5,500 años

Un estudio detectó Yersinia pestis en 18 de 46 personas de Siberia hace 5,500 años, antes de las ciudades.

Por Humberto Toledo el 18 de septiembre del 2026 a las 9:45 am PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • Un estudio publicado en Nature identificó formas tempranas de peste en cazadores-recolectores del lago Baikal.
  • Yersinia pestis apareció en 18 de 46 personas, cerca de 40% de los restos analizados.
  • Los entierros incluyen niños, adolescentes, hermanos y padres e hijos; los autores infieren un contagio principalmente entre personas.

Un equipo internacional identificó Yersinia pestis en el material genético conservado en los dientes de 18 de 46 personas enterradas en cuatro cementerios de cazadores-recolectores de la región del lago Baikal, en Siberia oriental. El estudio, publicado en Nature, muestra que la peste ya podía ser altamente letal hace unos 5,500 años, mucho antes de la agricultura, las ciudades y la transmisión bubónica por pulgas y roedores.

Los investigadores secuenciaron ADN antiguo y reconstruyeron genomas bacterianos antiguos. Así identificaron formas tempranas de la peste que no se conocían hasta ahora. Para reconstruir lo ocurrido, combinaron la evidencia genética con la arqueología y la datación por radiocarbono.

La bacteria apareció en 18 de las 46 personas analizadas, una proporción cercana a 40%. Esa cifra incluso supera la registrada en algunos enterramientos medievales de peste, según el estudio.

Eske Willerslev, profesor de la Universidad de Copenhague y de la Universidad de Cambridge y autor sénior del trabajo, afirmó que sus hallazgos demuestran que las cepas antiguas “ya eran altamente letales”.

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El misterio de los menores muertos

En los dos cementerios más grandes, los investigadores encontraron una cantidad inusualmente alta de niños y adolescentes entre los fallecidos. El patrón había desconcertado a los arqueólogos durante décadas.

Andrzej Weber, arqueólogo de la Universidad de Alberta e investigador principal del Proyecto Arqueológico Baikal, señaló que el elevado número de menores muertos en un lapso corto era un enigma desde los años noventa. Identificar la peste como causa resulta extraordinario y, al mismo tiempo, coherente con esos entierros.

La datación por radiocarbono indica que muchas muertes se concentraron en un intervalo breve. En algunos casos, hermanos parecen haber muerto juntos. Otras tumbas contienen padres e hijos que pudieron fallecer durante el mismo brote.

El pico de mortalidad se ubicó sobre todo entre menores de 8 a 11 años. En el sitio de Bratskii Kamen, una tumba compartida contenía a tres niñas de entre 4 y 9 años; todas tenían rastros de la bacteria.

Una peste letal sin transmisión por pulgas

Las cepas antiguas también contenían un superantígeno. Un superantígeno es un factor genético productor de toxinas que puede hacer que el sistema inmunitario reaccione con una intensidad inusual. Esa respuesta puede provocar una inflamación grave y volver mucho más peligrosa la infección.

Martin Sikora, profesor asociado de la Universidad de Copenhague y autor sénior del estudio, planteó que las cepas antiguas ya reunían factores de virulencia capaces de causar una infección altamente letal, incluso antes de que la bacteria desarrollara una transmisión eficiente por pulgas.

Sin embargo, esas cepas carecían de los genes que más tarde permitieron el contagio bubónico a través de pulgas y roedores. Por el parentesco entre las víctimas y los datos arqueológicos, los autores infieren que el contagio ocurrió de persona a persona, probablemente por vía respiratoria y no por la picadura de una pulga.

Marmotas y el posible salto a los humanos

Los hallazgos también refuerzan la hipótesis de que la peste surgió primero en Asia central o nororiental, antes de extenderse por Eurasia mediante poblaciones de roedores silvestres.

La evidencia arqueológica indica que los cazadores-recolectores del lago Baikal tenían contacto estrecho con las marmotas, grandes roedores excavadores que todavía portan la peste. Por eso, los investigadores sospechan que algunos brotes prehistóricos comenzaron cuando la enfermedad pasó directamente de marmotas infectadas a los humanos.

El estudio cuestiona la idea de que una mayor densidad de población y los cambios de vida del Neolítico fueran requisitos para que la peste causara epidemias. Cerca de tres de cada cuatro patógenos humanos nuevos surgen de la transmisión desde animales, mientras Yersinia pestis sigue circulando en roedores silvestres de varias partes del mundo.

El caso del Baikal deja un escenario concreto: un grupo pequeño pudo sufrir un brote mortal sin ciudades ni transmisión bubónica por pulgas. El contacto con marmotas ofrece, además, una pista sobre cómo la bacteria pudo llegar a esas comunidades.

Fuentes: 1, 2, 3

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