✨︎ Resumen (TL;DR):
- El SDSS abrió al público DR20, su vigésima entrega de datos y la tercera de su quinta fase, con espectros ópticos de ambos hemisferios.
- La entrega reúne más de 3.3 millones de espectros de 1.5 millones de estrellas, medio millón de galaxias y cuásares, además de 18 catálogos de valor agregado.
- El cruce con eROSITA sugiere que entre 70% y 90% del crecimiento de los agujeros negros supermasivos ocurrió detrás de polvo y gas o durante fases sin rayos X detectables.
El Sloan Digital Sky Survey (SDSS) abrió al público el 30 de julio de 2026 su entrega de datos DR20, la vigésima del proyecto y la tercera de su quinta fase. Por primera vez, el catálogo cubre todo el cielo con espectros ópticos obtenidos desde el norte y el sur. Al cruzarlo con eROSITA, el SDSS estima que entre 70% y 90% del crecimiento de los agujeros negros supermasivos ocurrió oculto por polvo y gas, o durante fases en las que ni siquiera los rayos X eran detectables.

DR20 une los dos hemisferios en un solo catálogo
DR20 combina las observaciones del telescopio Sloan de 2.5 metros, en Nuevo México, con las del telescopio du Pont, también de 2.5 metros, instalado en el Observatorio Las Campanas, en Chile. La llegada de Las Campanas aporta los primeros espectros ópticos BOSS de la quinta fase tomados desde el hemisferio sur.
La entrega reúne más de 3.3 millones de espectros ópticos de 1.5 millones de estrellas, medio millón de galaxias y cuásares, junto con 18 catálogos de valor agregado. Todo el material puede descargarse sin costo.
Los espectros BOSS incluidos se tomaron hasta el 2 de febrero de 2025, aproximadamente año y medio antes de esta publicación. El catálogo también acumula, de forma continua, todo lo que el SDSS liberó en sus fases anteriores.
El cruce con eROSITA encuentra la parte oculta del censo
El dato más llamativo de DR20 aparece al cruzar el trabajo óptico del SDSS con eROSITA, el telescopio de rayos X. La pieza central es SPIDERS, un programa que identifica en luz visible los objetos que eROSITA detecta en rayos X.
Con SPIDERS, el SDSS identificó y asignó distancia a unos 200,000 objetivos de rayos X. Es el seguimiento espectroscópico más grande y uniforme realizado para fuentes de este tipo. La mayoría resultó ser agujeros negros supermasivos en acreción activa, es decir, núcleos galácticos activos y cuásares.
La función de luminosidad en rayos X es un censo que registra cuántos agujeros negros existen, con cuánta potencia y en qué época del universo aparecen. Con esa muestra, el equipo trazó una función de luminosidad que permite comparar la población observada con la masa acumulada a lo largo del tiempo cósmico.
La muestra deja dos resultados que incomodan al libro de texto. El primero: hay más agujeros negros supermasivos activos en las primeras épocas del universo de lo que se esperaba, con densidades altas de los cuásares más luminosos hasta corrimientos al rojo cercanos a 6, durante el amanecer cósmico.
El segundo: los agujeros negros seleccionados por rayos X blandos explican apenas una minoría de la masa acumulada en el universo cercano. De ahí sale la estimación de que entre 70% y 90% del crecimiento total ocurrió escondido, detrás de polvo y gas o en fases donde incluso los rayos X quedaron apagados.
Cuando un agujero negro supermasivo devora material, el gas caliente que lo rodea emite luz. Si ese material está envuelto en polvo denso, buena parte de esa radiación no llega a los telescopios ópticos ni a los de rayos X blandos. El cálculo del SDSS apunta a que la mayor parte de la masa acumulada creció justo de esa forma, fuera del alcance de los censos habituales.
La interpretación se relaciona con el mismo tipo de agujeros negros que buscan las observaciones del telescopio Webb sobre los llamados Little Red Dots.
El programa Black Hole Mapper también creció entre 3 y 4 veces respecto de DR19. En DR20 aporta cerca de 1.1 millones de espectros BOSS correspondientes a unos 500,000 objetos distintos.
Andrea Merloni, investigador principal de eROSITA en el Instituto Max Planck de Física Extraterrestre, subrayó el trabajo conjunto entre el consorcio alemán y el SDSS: “Este lanzamiento culmina más de una década de planeación conjunta e intercambio científico”.
La cifra de 70% a 90% todavía tiene una reserva editorial. El trabajo de Roster, Buchner y Salvato que la propone aparece como enviado en los materiales del SDSS y aún no pasa por revisión por pares.
Chile completa la cobertura óptica del cielo
Durante 25 años, el SDSS observó sobre todo hacia el norte. DR20 cierra esa asimetría con las primeras observaciones ópticas BOSS hechas desde Las Campanas, sumadas a las de Apache Point. El resultado es un catálogo continuo, sin la costura que obligaba a comparar cielos observados con instrumentos distintos.
El Robotic Focal Plane System es un sistema de robots que reposiciona las fibras ópticas que alimentan a los espectrógrafos BOSS. La tecnología permite observar más objetos por noche y apuntar a un evento inesperado con poco aviso.
El sistema está instalado en los dos telescopios de 2.5 metros que participan en esta cobertura, uno en Nuevo México y otro en Chile.
La UNAM dirige el mapa del gas
El tercer programa de SDSS-V, el Local Volume Mapper, está encabezado por Sebastián Sánchez, del Instituto de Astronomía de la UNAM. Sánchez también es el primer autor del estudio reciente sobre la nebulosa de la Hélice, publicado en la Revista Mexicana de Astronomía y Astrofísica.
La UNAM figura entre las instituciones participantes del consorcio, junto con investigadores chilenos ratificados por el CNTAC, el comité nacional que asigna tiempo de telescopio. Sánchez resumió el siguiente paso del programa: “Ahora toca explotar científicamente este enorme conjunto de datos distribuido”.
El Local Volume Mapper (LVM) es un programa espectroscópico que descompone la luz de cada punto del campo en más de 10,000 canales de color para medir la temperatura, la densidad, la composición química y el movimiento del gas interestelar punto por punto.
El instrumento usa telescopios primarios de apenas 16 centímetros, capaces de abarcar un plenilunio completo en un solo disparo. Uno de los dos estudios que estrenan el método lo encabeza Mónica Villa-Durango, estudiante de doctorado de la UNAM, con un análisis de la nebulosa Roseta. Sus composiciones en falso color ilustran el comunicado oficial.
El otro estudio, de Natascha Sattler, de la Universidad de Heidelberg, describe la nebulosa Trífida. La herramienta LVMvis, que permite navegar los datos desde el navegador, fue desarrollada por Ivan Katkov, de NYU Abu Dhabi.
Qué contiene exactamente DR20
- Milky Way Mapper: más de 2 millones de espectros estelares, incluidos 49,000 de enanas blancas. Más del 80% de esas enanas blancas nunca había sido observado por el SDSS y más del 40% se encuentra en el cielo austral.
- Programa de halo: 250,000 estrellas del halo exterior, incluidas gigantes ubicadas a más de 65,000 años luz. El conjunto permitió hallar las primeras cinco estrellas pobres en metales y ricas en carbono de la Gran Nube de Magallanes.
- Censo de la vecindad solar: 280,000 estrellas cercanas, sobre todo enanas M y enanas marrones. Estos dos tipos representan tres de cada cuatro estrellas de la galaxia.
- Local Volume Mapper: 300,000 espectros de seis regiones distribuidas en 169 mosaicos. El material cubre las nebulosas de Orión, Roseta, Trífida y Hélice, además de dos galaxias enanas cercanas. Esa cifra equivale a 1% de los más de 55 millones de espectros que el programa planea tomar.
Datos abiertos, resultado aún bajo revisión
Todo el conjunto de DR20 vive en el Science Archive Server del SDSS y puede consultarse mediante las interfaces Zora y Valis. LVMvis permite explorar el mapa de gas desde el navegador sin instalar nada, mientras que los tutoriales en cuadernos de Python funcionan dentro de SciServer Compute. El acceso es gratuito.
Juna Kollmeier, directora de SDSS-V en Carnegie Science, adelantó que el equipo pasó una semana discutiendo qué incluir en DR21 y DR22. Su resumen fue breve: “Vamos a necesitar computadoras más grandes”.
El artículo que describe DR20 sigue como preprint enviado al Astrophysical Journal Supplement Series. Para un estudiante en Ciudad de México, Santiago o Madrid, el catálogo espectroscópico de todo el cielo ya cabe en un navegador y no cuesta nada. El acceso está abierto; la cifra más llamativa todavía espera la revisión por pares del trabajo que la propone.
