✨︎ Resumen (TL;DR):
- LandSpace recuperó el 19 de agosto la primera etapa del Zhuque-3 después de un vuelo orbital y la hizo aterrizar sobre patas en Gansu.
- El propulsor todavía no vuelve a volar. LandSpace planea reutilizar una etapa recuperada en seis meses; Dai Zheng calcula dos o tres vuelos iniciales y una meta de 20 usos.
- SpaceX mantiene la ventaja en frecuencia y reutilización operativa gracias a Falcon 9, aunque Starship todavía no completa su transición a la reutilización total.
LandSpace recuperó el 19 de agosto la primera etapa del Zhuque-3 tras un vuelo orbital y logró que aterrizara de pie sobre sus patas en Gansu. Es el primer aterrizaje terrestre controlado con patas conseguido por una empresa privada china, pero el propulsor todavía no ha vuelto a volar. El avance acerca a China a la tecnología de reutilización que SpaceX convirtió en negocio con Falcon 9 y que puede abaratar los lanzamientos, aunque aún faltan la inspección, el mantenimiento y los relanzamientos confiables.

El aterrizaje resuelve solo una parte del problema
El Zhuque-3 despegó desde la Zona Piloto de Innovación Espacial Comercial de Dongfeng, en el noroeste de China. Su primera etapa llevaba nueve motores y descendió hasta una plataforma en Gansu, aproximadamente 390 kilómetros al sureste del punto de lanzamiento. La segunda etapa continuó hacia la órbita.
Fue el segundo intento de LandSpace. En diciembre de 2025, el cohete alcanzó la órbita, pero la primera etapa no completó el aterrizaje controlado. En agosto, la empresa repitió la maniobra con modificaciones y se convirtió en la primera compañía privada china en recuperar en tierra un propulsor orbital mediante patas desplegables, una técnica similar a la del Falcon 9.
La reutilización de cohetes es un modelo operativo que permite recuperar una etapa para inspeccionarla, darle mantenimiento y prepararla para otro vuelo. LandSpace probó la recuperación, pero todavía no ha demostrado ese ciclo completo.
China ya había recuperado en julio una etapa del Long March 10B sobre una plataforma marítima equipada con una red. Esa misión pertenece al programa estatal y usa un método distinto al aterrizaje terrestre de LandSpace.
La diferencia es central para el negocio. El objetivo comercial exige algo más que evitar la destrucción del propulsor: hay que devolverlo a una instalación donde pueda revisarse y quedar listo para otro vuelo.
LandSpace todavía debe demostrar esa segunda mitad. La empresa planea reutilizar una etapa recuperada dentro de seis meses. Dai Zheng, responsable del Zhuque-3, dijo que los primeros propulsores podrían volar dos o tres veces, mientras la meta de largo plazo llega a 20 usos. Son objetivos de desarrollo, no una capacidad operativa demostrada.
De una startup a un aterrizaje con patas
Dai Zheng dejó la Academia China de Tecnología de Vehículos de Lanzamiento, el organismo estatal que desarrolla los cohetes Long March, para incorporarse a LandSpace cuando la compañía todavía era una startup. Antes había participado en el desarrollo del Long March 5. El aterrizaje del Falcon 9 en 2015 influyó en su decisión de apostar por cohetes que pudieran regresar y volar de nuevo.
LandSpace nació en 2015, poco después de que China abriera parte de su sector espacial a la inversión privada. Su primer cohete, el Zhuque-1, no alcanzó la órbita en 2018. Luego la empresa desarrolló sus propios motores de combustible líquido y, en 2023, llevó a órbita el Zhuque-2, el primer cohete propulsado por metano que logró hacerlo.
Esta secuencia retrata la ruta que China intenta acelerar: startups con personal formado en el programa estatal, acceso a capital y permiso para iterar después de los fallos. El Zhuque-3 tampoco pasó del diseño al aterrizaje en un solo intento. Primero tuvo que superar un fallo de recuperación y después repetir la maniobra con modificaciones.
Hainan quiere convertir los lanzamientos en una industria
El avance no depende únicamente de los cohetes. Wenchang, en Hainan, atrae fábricas, centros de supercomputación y empresas de satélites alrededor de sus instalaciones de lanzamiento. Las autoridades buscan que la provincia dependa menos del turismo y desarrolle una cadena espacial más amplia.
El Zhuque-3 despegó de Gansu, no de Hainan. Wenchang muestra la infraestructura que China necesita para convertir la recuperación de etapas en una reducción real del precio por lanzamiento. Para lograrlo, el país necesita más plataformas y proveedores, centros de datos, empresas de satélites y vuelos frecuentes.
El Center for Security and Emerging Technology, de Georgetown, advirtió que los cohetes reutilizables pueden abaratar el despliegue de constelaciones masivas. Ese efecto podría fortalecer a las empresas chinas frente a compañías estadounidenses en comunicaciones satelitales. La organización planteó esa consecuencia como una posibilidad derivada del progreso tecnológico, no como un resultado ya alcanzado.
SpaceX conserva la ventaja operativa
La diferencia más grande sigue siendo la repetición. SpaceX lleva años recuperando y volviendo a volar propulsores Falcon 9, mientras LandSpace apenas prepara el primer relanzamiento de un propulsor recuperado. Esa experiencia también abarca inspecciones, mantenimiento, logística y una frecuencia de lanzamientos que el sector privado chino todavía no iguala.
El director financiero de SpaceX, Bret Johnsen, reconoció en una conferencia de Goldman Sachs que China tiene un programa espacial avanzado, pero sostuvo que todavía no está al nivel de Starship. La valoración proviene de un ejecutivo de la empresa interesada, así que describe la posición de SpaceX y no un consenso independiente.
Starship tampoco ha completado su transición a la reutilización total. Reuters informó el 15 de septiembre que SpaceX preparaba una prueba orbital para el 22 de septiembre, pendiente de aprobación regulatoria, después de que el vuelo de julio alcanzara el espacio sin completar una órbita. La misión busca probar más etapas del sistema y desplegar satélites Starlink V3, pero en ese momento sus objetivos seguían pendientes.
La prueba pendiente es el relanzamiento
La comparación correcta es concreta: China ya puede recuperar desde tierra la primera etapa de un cohete orbital privado, pero todavía debe inspeccionarla, darle mantenimiento, relanzarla y repetir el ciclo con costos y frecuencia comerciales. SpaceX aún tiene que demostrar la reutilización completa de Starship, aunque parte de una operación de Falcon 9 que ya funciona a escala.
El aterrizaje del Zhuque-3 redujo la distancia tecnológica y dio a las empresas privadas chinas una capacidad que no habían demostrado. La siguiente prueba será el relanzamiento de un propulsor recuperado. Hasta entonces, la carrera se ha estrechado, pero SpaceX conserva el liderazgo operativo.
