✨︎ Resumen (TL;DR):
- El aumento gradual del brillo solar puede volver inhabitable la superficie terrestre para formas complejas de vida antes de la fase de gigante roja.
- El Sol ya es alrededor de 30% más luminoso que cuando se formó, hace unos 4,600 millones de años.
- Los modelos sitúan distintos umbrales: desde algo más de 1,000 millones de años para formas superiores hasta entre 1.6 y 1.86 mil millones de años para la supervivencia de plantas terrestres bajo ciertos supuestos.
La Tierra podría dejar de ser habitable para formas complejas de vida mucho antes de que el Sol se convierta en una gigante roja. NASA sitúa esa fase en aproximadamente 5,000 millones de años, mientras que un reportaje de MARCA publicado el 16 de septiembre atribuyó al astrofísico Geraint Lewis una estimación de unos 3,000 millones de años. El límite biológico podría llegar antes, cuando la mayor luminosidad solar caliente el planeta, reduzca el CO₂ disponible para las plantas y altere el ciclo del agua.

El final no tiene una fecha única
Los titulares recientes mezclan dos relojes del Sol, pero las cifras describen etapas distintas. El plazo de algo más de 1,000 millones de años que recoge la página de NASA señala cuándo la Tierra dejaría de ser habitable para formas superiores, no el instante en que desaparecería toda la vida.
La habitabilidad de la superficie puede perderse mucho antes de que el Sol alcance su expansión máxima. Cada estimación mide un umbral distinto, desde las condiciones para la vegetación hasta la capacidad del planeta para conservar agua.
El Sol ya es 30% más luminoso
El Sol tiene unos 4,600 millones de años y fusiona hidrógeno en helio. A medida que el helio se acumula en el núcleo, este se contrae y se calienta, lo que acelera poco a poco la fusión en las capas que lo rodean.
Scientific American resume ese cambio con una cifra: la luminosidad solar aumentó alrededor de 30% desde la formación de la estrella. Ese incremento gradual calienta el planeta y modifica el ciclo que retira dióxido de carbono de la atmósfera.
El CO₂ puede marcar el primer límite
El ciclo carbonato-silicato es un proceso geológico que retira dióxido de carbono de la atmósfera. El calentamiento provocado por una estrella cada vez más luminosa modifica ese proceso y puede reducir el CO₂ disponible para la vegetación.
Si el dióxido de carbono cae por debajo del mínimo que necesitan las plantas vasculares, la vegetación terrestre y las redes alimentarias que dependen de ella empiezan a perder su soporte.
Un estudio publicado en 2024 en The Planetary Science Journal, elaborado por R. J. Graham, Itay Halevy y Dorian Abbot, revisó este escenario con modelos de productividad vegetal, temperatura, CO₂ y meteorización. El punto de partida tradicional ronda 1,000 millones de años, pero el trabajo encontró que la supervivencia de las plantas terrestres podría extenderse hasta entre 1.6 y 1.86 mil millones de años bajo determinados supuestos sobre la respuesta de la meteorización.
Bajo esos supuestos, el límite final no aparecería primero por la falta de CO₂, sino por temperaturas demasiado altas para mantener la fotosíntesis. El estudio describe la evolución natural de la biosfera a escala geológica, no una fecha garantizada para la supervivencia humana ni una predicción única para todo el planeta.
El agua también tiene un umbral
El efecto invernadero húmedo es un fenómeno climático que aparece cuando el calentamiento permite que mucho más vapor de agua llegue a la estratosfera. La radiación ultravioleta puede separar allí las moléculas de agua y el hidrógeno, por ser muy ligero, escapa con mayor facilidad al espacio.
Con suficiente tiempo, ese proceso puede convertir la pérdida de agua en un fenómeno permanente. Un modelo climático tridimensional de E. T. Wolf y O. B. Toon concluyó que la Tierra podría mantenerse por debajo de los límites de pérdida rápida de agua y de invernadero desbocado durante al menos 1.5 mil millones de años.
El mismo trabajo señala limitaciones numéricas y diferencias importantes frente a los modelos unidimensionales. Por eso las cifras no hablan del mismo umbral: una puede referirse al momento en que las plantas dejan de prosperar, otra al deterioro de la habitabilidad para animales complejos y otra al inicio de una atmósfera capaz de perder agua de forma acelerada.
La gigante roja llega después
En la cronología general de NASA, el Sol agotará el hidrógeno disponible en su núcleo dentro de unos 5,000 millones de años y se expandirá hasta convertirse en una gigante roja. Mercurio quedará dentro de sus capas exteriores. Después, al cambiar de fase y expulsar material, el radio solar podría extenderse más allá de la órbita terrestre.
Los cálculos detallados pueden usar fechas distintas porque no siempre emplean el término gigante roja para el mismo momento de la evolución estelar. Scientific American, por ejemplo, sitúa el agotamiento del hidrógeno central algo más de 6,000 millones de años en el futuro y describe una expansión posterior. Son diferencias de calendario y de definición, no un desacuerdo sobre la secuencia general.
La cifra de 3,000 millones de años que MARCA atribuyó a Lewis debe leerse como una estimación reportada en esa intervención pública. El material disponible no explica qué fase exacta del modelo utilizó para adelantar ese momento, y NASA y los estudios climáticos no la presentan como el calendario estándar.
La secuencia sí es consistente: primero llegaría el deterioro de la biosfera por el aumento gradual de la energía solar; mucho después aparecería la expansión del Sol y el posible engullimiento de los planetas interiores. La ciencia permite establecer ese orden y acotar algunos rangos, pero no convertirlo en una cuenta regresiva exacta.
