El Objeto de Sakurai: 6 veces más caliente en 30 años

El Objeto de Sakurai: 6 veces más caliente en 30 años

El Objeto de Sakurai se volvió seis veces más caliente en 30 años y desarrolló un viento de tipo Wolf-Rayet.

Por Humberto Toledo el 18 de septiembre del 2026 a las 11:50 am PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • El Objeto de Sakurai volvió a encenderse en 1996, después de contraerse hasta convertirse en una enana blanca.
  • Su superficie pasó de una temperatura cercana a la del Sol a entre 27,000 y 36,000 kelvin, unas seis veces más.
  • El Very Large Telescope confirmó que desarrolló un viento de tipo Wolf-Rayet, un cambio que suele tardar miles de años.

El Objeto de Sakurai, una estrella parecida al Sol que ya se había convertido en una enana blanca, volvió a encenderse en 1996 y hoy registra entre 27,000 y 36,000 kelvin en su superficie. Un equipo internacional confirmó con el Very Large Telescope del Observatorio Europeo Austral, en Chile, que el astro desarrolló el viento característico de las estrellas de tipo Wolf-Rayet. El cambio ocurrió en tres décadas, aunque normalmente tomaría miles de años.

Escena serena de una linterna de piedra japonesa tradicional rodeada de exuberante vegetación en un jardín.
Foto: Guohua Song / Pexels

El pulso que reactivó a la enana blanca

El astrónomo aficionado japonés Yukio Sakurai detectó el estallido en 1996. El objeto está en la constelación de Sagitario y, desde entonces, astrónomos lo han vigilado de cerca.

Antes de esa reactivación, la estrella ya había agotado su combustible y seguido una ruta parecida a la del Sol. Al final de su vida se hinchó como gigante roja y después se contrajo hasta quedar como una enana blanca, un núcleo denso y caliente que suele quedar al final de la evolución de estos astros.

Su siguiente paso debía ser enfriarse poco a poco. En cambio, una capa de helio en su interior se reencendió de golpe.

El pulso térmico muy tardío es un fenómeno estelar que reactiva de forma repentina una capa de helio después de que la estrella se contrajo hasta quedar como una enana blanca. En el caso de Sakurai, esa reignición hizo que la estrella se expandiera, se enfriara y expulsara grandes cantidades de material al espacio.

Durante un tiempo, el astro pareció retroceder a una etapa mucho más joven. De ahí el apodo de estrella “renacida”. El episodio es excepcional: solo se han observado dos casos de forma directa, el Objeto de Sakurai y V605 Aquilae, que atravesó un proceso parecido hace unos 80 años.

Tres décadas de calentamiento acelerado

Hace 30 años, la superficie del Objeto de Sakurai tenía una temperatura cercana a la del Sol. El nuevo análisis la sitúa hoy entre 27,000 y 36,000 kelvin, alrededor de seis veces más que entonces. Ese ritmo de calentamiento está entre los cambios más rápidos observados en una estrella.

Para medirlo, el equipo analizó la luz captada por el Very Large Telescope y la comparó con modelos de las atmósferas y los vientos de las estrellas Wolf-Rayet.

El análisis combinó dos instrumentos:

  • FORS2, en el VLT: las firmas claras de carbono y helio que aparecieron en la luz permitieron estimar la temperatura, la composición química y las características del viento estelar.
  • ALMA: el radiotelescopio captó la envoltura de material que la estrella expulsó tras reactivarse. Esa estructura ahora se extiende a un tamaño comparable al de todo el Sistema Solar.

El matiz detrás de la etiqueta Wolf-Rayet

Con esas señales, los investigadores clasificaron al astro como una estrella de tipo Wolf-Rayet. La etiqueta requiere una precisión: el Objeto de Sakurai no es una Wolf-Rayet verdadera y masiva, capaz de estallar como supernova.

Se trata de una estrella central de baja masa, de apenas 0.6 masas solares, con el mismo tipo de espectro y un viento intenso, además de una composición rica en carbono. El parecido está en el espectro y en el viento, no en la masa.

El equipo publicó los resultados el 16 de septiembre en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society. Investigadores del Real Observatorio de Bélgica lideraron el estudio, con participación de la Universidad de Manchester, el Observatorio do Valongo de Río de Janeiro y otras instituciones.

Una prueba para las teorías de la muerte estelar

El nuevo comportamiento no coincide por completo con algunos modelos recientes. Los investigadores encontraron que la estrella se recalienta de forma más gradual de lo que esas predicciones anticipaban. Esa diferencia permite probar qué teorías explican mejor lo que ocurre cuando una estrella agonizante vuelve a activarse durante un tiempo.

El Objeto de Sakurai pertenece a un grupo muy reducido de estrellas que han cambiado de manera drástica en apenas unas décadas. Albert Zijlstra, del Centro de Astrofísica Jodrell Bank de la Universidad de Manchester, lo presentó como una oportunidad para observar la evolución estelar en tiempo real.

Sakurai también aparece en una etapa más temprana que V605 Aquilae. Los dos objetos ofrecen “fotografías” del mismo proceso separadas por medio siglo. Compararlos sustituye, en cierta medida, las observaciones continuas que tendrían que abarcar varias generaciones.

El seguimiento continuará en los próximos años. La estrella debería seguir contrayéndose y calentándose hasta estabilizarse otra vez como una enana blanca, aunque no se descarta más actividad. Las observaciones permiten seguir, dentro de una vida humana, una fase de la evolución estelar que normalmente tarda milenios.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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