✨︎ Resumen (TL;DR):
- China abrirá la ventana de lanzamiento de Chang’e 7 a las 00:00 UTC del 24 de agosto; durará 4 horas y se repetirá cada día hasta el 31.
- La misión llevará un orbitador, un módulo de aterrizaje, un róver y un saltador de 6 patas capaz de brincar hasta 15 kilómetros para buscar hielo en cráteres de sombra permanente.
- China prevé el alunizaje para noviembre cerca de Shackleton, donde ninguna nave se ha posado tan cerca del polo sur lunar.
China ya colocó Chang’e 7 en la plataforma de lanzamiento para intentar el primer alunizaje directo en el polo sur lunar y buscar hielo de agua en cráteres de sombra permanente. La ventana del cohete Larga Marcha 5 Y14 abre a las 00:00 UTC del 24 de agosto, dura 4 horas y se repite hasta el 31; China prevé el alunizaje para noviembre cerca de Shackleton.

El saltador probará una maniobra inédita en la Luna
La sonda llevará 4 piezas: un orbitador, un módulo de aterrizaje, un róver y un saltador. El saltador lunar es un vehículo de 6 patas que usa un propulsor de cohete para brincar hasta 15 kilómetros y entrar en cráteres en sombra permanente.
El róver tomará imágenes, pasará un radar bajo la superficie y revisará el suelo en busca de señales de hielo. Los cráteres de sombra permanente que visitaría el saltador no han recibido el descenso de ninguna nave.
Después de cada salto, el plan contempla que el robot camine hasta material que su propia pluma de escape no haya movido y use ahí un taladro. Si lo consigue, sería el segundo vehículo de la historia, después del helicóptero Ingenuity en Marte, capaz de volar varias veces sobre otro mundo.
En la Luna, ninguna misión anterior ha usado un saltador dedicado para entrar y salir de cráteres de esta manera. En 2009, la NASA estrelló un cohete contra uno de esos cráteres y observó a distancia la nube de vapor de agua. En 2025, la empresa estadounidense Intuitive Machines llevó un saltador llamado Micro Nova, pero su módulo cayó de costado durante el alunizaje y el vehículo se perdió.
El módulo de Chang’e 7 llevará además el primer sistema chino de navegación por imagen de puntos de referencia en el espacio profundo. China in Space calcula 8 años de trabajo científico en la superficie con el róver y el saltador.
James Head, científico lunar de la Universidad Brown, dijo a Space.com que, entre las misiones lunares robóticas de cualquier nación o entidad, Chang’e 7 es “la más ambiciosa, completa y compleja jamás intentada”.
El cohete ya espera la ventana de lanzamiento
La ventana abrirá a las 00:00 UTC del lunes 24 de agosto, durará 4 horas y se repetirá cada día hasta el 31. Como el horario oficial se fija en hora de Pekín, en buena parte de América la apertura caerá el domingo 23 de agosto.
La conversión de la apertura para las 7 referencias horarias queda así:
| Ciudad | Día | Hora local |
|---|---|---|
| Tijuana y Los Ángeles | domingo 23 de agosto | 17:00 |
| Ciudad de México | domingo 23 de agosto | 18:00 |
| Bogotá y Lima | domingo 23 de agosto | 19:00 |
| Santiago de Chile | domingo 23 de agosto | 20:00 |
| Buenos Aires | domingo 23 de agosto | 21:00 |
| Madrid | lunes 24 de agosto | 02:00 |
| Wenchang, Hainan | lunes 24 de agosto | 08:00 |
El cohete Larga Marcha 5 Y14 salió de su edificio de integración el 19 de agosto y recorrió 2.75 kilómetros sobre su plataforma móvil hasta el Complejo de Lanzamiento 101. Una cofia de 5.2 metros de diámetro encapsula la sonda.
La agencia china de vuelos espaciales tripulados anunció el traslado ese mismo día, según China Daily. Esa agencia lleva el programa de alunizaje con astronautas y, de acuerdo con China in Space, también gestiona el programa lunar Chang’e. La sonda llegó a Wenchang por aire en abril y el cohete por barco en julio.
Después del despegue, Scientific American calcula hasta 6 días de viaje a la órbita lunar y unos 2 meses de preparación antes de intentar el alunizaje. El sitio preferido es un pico de iluminación casi permanente junto al cráter Shackleton, en 88.8 grados de latitud sur y 123.4 grados de longitud este. China elegirá el punto exacto cuando la nave ya esté en órbita y pueda revisar el terreno.
El polo sur tiene agua, pero falta medirla
Shackleton mide 21 kilómetros de ancho y su borde roza el polo sur lunar. Ninguna nave se ha posado tan cerca. Esa proximidad permitiría al róver y al saltador prospectar las depresiones vecinas, que la inclinación del eje lunar mantiene sin luz solar y a unas pocas decenas de grados por encima del cero absoluto.
Los sensores remotos detectaron agua en la Luna desde hace años, y el impacto de 2009 permitió observar la nube de vapor de agua que salió del cráter. Lo que falta es una medición hecha en el sitio.
Norbert Schorghofer, investigador del Planetary Science Institute, dijo a Scientific American que nunca ha habido una misión de aterrizaje dedicada a encontrar agua y que, si Chang’e 7 funciona, China quedaría al frente de la ciencia lunar.
El hielo podría estar en láminas relativamente fáciles de extraer. Schorghofer considera más probable que esté mezclado con el suelo en concentraciones de hasta 10%; en ese caso, habría que calentar el regolito para sacarlo.
El agua accesible serviría para beber, refrigerar equipo y separar hidrógeno y oxígeno para fabricar propelente sin llevar esos materiales desde la Tierra. Sin ella, las bases del polo sur dependerían de cada kilo lanzado desde nuestro planeta.
Los intentos previos dejaron resultados desiguales. La rusa Luna-25 se descontroló y se estrelló en 2023 sin recoger dato alguno. La india Chandrayaan-3 alunizó ese mismo agosto y aportó evidencia sobre el agua a partir de lecturas de temperatura del suelo. China ya había rehecho el mapa geológico de la Luna, incluida la cara oculta.
Shackleton también plantea una distancia legal
El Tratado del Espacio Exterior de 1967 prohíbe que un país reclame territorio o recursos en otro mundo. El artículo IX obliga a actuar con la debida consideración hacia los demás.
Michelle Hanlon, abogada especializada en derecho espacial de la Universidad de Misisipi, señaló a Scientific American que Estados Unidos no podría alunizar tan cerca como para que su pluma de descenso, el polvo levantado o sus operaciones pusieran en riesgo el módulo, el róver, el saltador o las mediciones científicas de China.
La NASA recomienda mantener al menos 2 kilómetros de distancia respecto de otras naves. La recomendación importa porque NASA plantea una base lunar cerca del polo sur, mientras China y Rusia desarrollan la Estación Internacional de Investigación Lunar en la misma zona.
Rajeswari Pillai Rajagopalan, del Australian Strategic Policy Institute, describió una competencia que se intensifica entre ambas partes. Los calendarios se cruzan: la NASA planea enviar el róver VIPER a buscar hielo en el polo sur, pero depende de un módulo de Blue Origin todavía sin probar y de un cohete que hoy está en tierra.
Chang’e 8 apunta a 2028, el mismo año en que Artemis IV debería alunizar con tripulación, según la agencia estadounidense, aunque Scientific American considera optimista esa fecha. China mantiene su meta de un alunizaje tripulado en 2030 y, según la misma publicación, hasta ahora ha cumplido sus plazos lunares.
Un telescopio de 1.5 kg viajará con Chang’e 7
La legislación del Congreso estadounidense impide a la NASA cooperar con el programa espacial chino. Aun así, el módulo de Chang’e 7 llevará un componente construido en Estados Unidos: un telescopio de 1.5 kilogramos desarrollado por la Universidad de Hong Kong y la International Lunar Observatory Association, con sede en Hawái. La prohibición aplica a nivel federal, no a una organización privada.
El instrumento buscará retratar la Vía Láctea cuando asome sobre el borde sur de Shackleton. Quentin Parker, del laboratorio de investigación espacial de la Universidad de Hong Kong, lo comparó con la conocida imagen del amanecer de la Tierra vista desde la Luna y dijo a Scientific American que esperan ver “un amanecer del plano galáctico”. El Instituto de Mecánica y Electricidad Espacial de Pekín fabricó la cámara con las especificaciones del equipo del proyecto.
En el módulo viajarán un detector de polvo y una sonda Langmuir de la Academia Rusa de Ciencias. También viajará un retrorreflector láser de los Laboratorios Nacionales de Frascati, en Italia, que permitirá medir con precisión las distancias desde naves en órbita hasta la superficie.
En el orbitador viajarán:
- LunaHcam, una cámara hiperespectral desarrollada por las agencias espaciales de Baréin y Egipto.
- MATCH, un detector de partículas del Instituto Nacional de Investigación Astronómica de Tailandia y el primer equipo tailandés que saldrá de la órbita terrestre.
- Un espectrómetro de radiación terrestre del Observatorio Meteorológico Físico de Suiza.
Chang’e 7 enfrenta dos comprobaciones. Primero, el Larga Marcha 5 debe despegar antes de que la ventana termine el 31 de agosto. Después, en noviembre, el saltador tendrá que asomarse a un cráter que no ha visto la luz solar en miles de millones de años.
Hasta entonces, el hielo del polo sur lunar seguirá siendo una señal detectada desde lejos y nunca tocada.
