Microbios en la Luna: la preocupación de la NASA

Microbios en la Luna: la preocupación de la NASA

La NASA documentó microbios terrestres en zonas sombreadas de la Luna y teme contaminar búsquedas de vida.

Por Humberto Toledo el 20 de agosto del 2026 a las 3:28 pm PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • La NASA documentó que microbios terrestres transportados por astronautas pueden alojarse y sobrevivir en zonas sombreadas del Polo Sur lunar.
  • Una zona de piel del tamaño de la goma de un lápiz contiene, en promedio, un millón de bacterias.
  • La contaminación puede dificultar distinguir entre restos dejados por astronautas, restos evolucionados y posibles señales de vida extraterrestre.

Una publicación reciente de la NASA documentó que microbios terrestres transportados en el cuerpo de los astronautas pueden alojarse y sobrevivir en pequeñas zonas sombreadas del Polo Sur lunar. La contaminación podría volver menos confiables los experimentos realizados en la superficie, obligar a ajustarlos y complicar la búsqueda de señales de vida en Marte.

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Foto: RDNE Stock project / Pexels

Cómo llegan los microbios a la Luna

Los astronautas no viajan solos desde el punto de vista biológico. Llevan bacterias y otros microbios en todo el cuerpo, y algunos pueden ocultarse en rincones o grietas de los trajes espaciales antes de llegar al suelo lunar.

Según el texto de la NASA, ciertos organismos terrestres sobreviven en pequeñas zonas de la región sombreada del Polo Sur. También pueden colarse por los trajes y alcanzar sitios donde la radiación solar debería matarlos, aunque esto no ocurre en todos los casos.

El artículo de la NASA dimensiona esa carga microscópica con un dato: “Es inevitable transportar microbios en la Luna. Por ejemplo, en un área de la piel del tamaño de la goma de un lápiz, los seres humanos tenemos un millón de bacterias en promedio”, señala la publicación.

Por esa razón, los experimentos realizados en la superficie lunar podrían no ser enteramente confiables y tendrían que ajustarse para separar los efectos de la contaminación humana.

La esterilización no basta

La NASA ya aplica procesos minuciosos de esterilización a los astronautas y a los componentes de las naves. Aun así, algunas bacterias y microbios se han vuelto más resistentes a esos procedimientos, sobreviven y vuelven insuficientes las medidas actuales.

El caso mencionado es Aspergillus niger, un hongo relacionado con el calor y la humedad de los baños comunes y con la calefacción. El texto sostiene que ya pasó la prueba de esterilización, que los procedimientos actuales no consiguen esterilizarlo y que es muy probable que ya haya viajado al espacio.

Los astronautas de la Estación Espacial Internacional han comprobado que el hongo está presente en distintas partes de la estación. También se ha adaptado a condiciones en las que, en teoría, no debería sobrevivir.

El riesgo de confundir el origen

El riesgo es no saber si algo que aparece en la Luna estaba allí antes de la llegada humana, si son restos que dejaron los astronautas, si esos restos evolucionaron o si se trata de vida extraterrestre o restos de ella. La contaminación también podría dificultar la distinción de la química externa.

Andrew Needham, científico especializado en el control de contaminación del programa Artemis, declaró, según el artículo de la NASA: “Necesitamos entender qué había allí antes de nuestra llegada, porque cuando vayamos a Marte en busca de señales de vida vamos a querer asegurarnos de que no se trate de elementos que nosotros mismos hayamos llevado”.

La Luna como laboratorio natural

Después de este descubrimiento, la NASA se planteó usar la Luna como un laboratorio natural. La propuesta serviría para realizar pruebas controladas sobre el límite real de supervivencia de bacterias y microbios en su superficie, que el texto describe como un territorio relativamente controlable.

Según los informes de la NASA citados en el texto, en la Luna no hay corrientes de viento ni atmósfera. En teoría, esas condiciones hacen imposible la creación de microbios e impiden su reproducción.

La supervivencia de algunos organismos en zonas sombreadas deja una pregunta puntual: cómo lograron permanecer allí pese a las condiciones que, de acuerdo con esa premisa, deberían impedirlo.

El reto para las próximas misiones es identificar qué llegó con la tripulación y qué ya estaba en la Luna. Sin esa separación, una futura búsqueda de vida en la Luna o en Marte podría confundir un microorganismo transportado desde la Tierra con una señal del lugar.

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