✨︎ Resumen (TL;DR):
- Swift reactivó sus tres instrumentos científicos y volvió a seguir explosiones cósmicas después del intento fallido de rescate con LINK.
- El observatorio estaba a unos 325 kilómetros de altitud y el equipo calculó que bajaría de 300 kilómetros entre principios y mediados de octubre.
- LINK reentró el 25 de septiembre tras 85 días de operaciones; al recuperar su actividad científica, Swift pierde altura más rápido.
El observatorio Swift de la NASA reactivó sus tres instrumentos científicos después de que la nave comercial LINK fracasara en su intento de capturarlo y elevar su órbita. Swift volvió a detectar y seguir explosiones cósmicas, pero abandonar la orientación que reducía el roce atmosférico acelera su descenso. La NASA espera que Swift reentre en la atmósfera antes de terminar 2026.

Swift vuelve a apuntar a explosiones cósmicas
La NASA confirmó el 28 de septiembre el cierre del intento de rescate. LINK reentró el 25 de septiembre, después de 85 días de operaciones, según Katalyst Space Technologies, la empresa que construyó la nave.
Swift es un observatorio espacial de la NASA que detecta y sigue explosiones cósmicas. La combinación de sus instrumentos y su rapidez para apuntar le permite seguir fenómenos que cambian en poco tiempo. Swift comenzó a operar tras su lanzamiento en noviembre de 2004.
El umbral de 300 kilómetros se acerca
En una actualización del 25 de septiembre, la NASA ubicó Swift a unos 325 kilómetros de altitud. El equipo calculó que el observatorio bajaría de 300 kilómetros entre principios y mediados de octubre.
Los 300 kilómetros funcionan como un límite operativo, no como una fecha de reentrada. A partir de ese umbral, operar el observatorio se vuelve más difícil y probablemente cesarán las observaciones científicas. Las publicaciones de la NASA no fijan una fecha exacta ni un lugar para la reentrada.
El regreso a la ciencia acelera el descenso
Swift no tiene propulsión propia para elevar su órbita. La NASA explica que el roce atmosférico reduce su altura y que una mayor actividad solar intensificó ese efecto.
Mientras preparaban el rescate, los controladores de Penn State cambiaron los objetivos de observación hacia direcciones que permitían orientar Swift con menor resistencia atmosférica. En abril apagaron el Burst Alert Telescope para reducir el consumo eléctrico y colocaron los paneles solares en una posición que disminuía el roce.
El instrumento volvió a detectar rayos gamma el 18 de septiembre. Tres días después, Swift recuperó el giro automático que permite dirigir sus telescopios de rayos X y ultravioleta/óptico hacia un estallido recién detectado.
Recuperar la actividad científica obligó a abandonar la orientación que protegía la permanencia de Swift en órbita. Con las operaciones recuperadas, la NASA señala que el observatorio volvió a perder altura rápidamente.
Por qué LINK no pudo elevar a Swift
Katalyst atribuyó el fracaso a problemas en el control de orientación. Una falla eléctrica dejó inutilizables dos de las tres ruedas de reacción, los dispositivos que ayudan a orientar la nave.
El equipo recurrió a propulsores para estabilizar LINK, pero estos consumieron combustible con rapidez. Katalyst y la NASA concluyeron que ya no quedaba suficiente combustible para capturar Swift y elevarlo de forma segura.
El giro descontrolado de julio ya había obligado a replantear las operaciones de LINK, cuando el rescate todavía seguía en marcha. La nave se acercó a entre 12 y 15 kilómetros del observatorio y probó sus tres brazos robóticos, pero esas pruebas no consiguieron una captura.
Katalyst diseñó, construyó y lanzó LINK en nueve meses, como parte de una misión de 30 millones de dólares.
La NASA busca capacidades de reemplazo
Shawn Domagal-Goldman, director de la División de Astrofísica de la NASA, explicó a Ars Technica que la agencia busca capacidades disponibles para sustituir las que perderá cuando termine la misión de Swift.
Swift continuará con sus observaciones mientras su órbita lo permita. La NASA anticipa que operar el observatorio será más difícil por debajo de 300 kilómetros y que las observaciones probablemente cesarán. La agencia espera la reentrada antes de terminar 2026, aunque todavía no ha fijado una fecha exacta ni un lugar.
