GJ 523b: mega-Tierra más masiva que Neptuno, casi sin gas

GJ 523b: mega-Tierra más masiva que Neptuno, casi sin gas

GJ 523b supera a Neptuno en masa, pero casi no tiene gas; su origen sigue abierto.

Por Humberto Toledo el 20 de agosto del 2026 a las 6:25 pm PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • Maxwell A. Kroft y su equipo confirmaron GJ 523b, un exoplaneta situado a unos 87 años luz.
  • Sus 23.5 ± 3.3 masas terrestres, 2.55 ± 0.15 radios terrestres y 7.8 gramos por centímetro cúbico apuntan a una envoltura de hidrógeno y helio muy pequeña o inexistente.
  • El preprint sigue bajo revisión; el manuscrito no incluye observaciones de JWST y la historia de formación del planeta permanece sin resolver.

Maxwell A. Kroft, de la Universidad de Wisconsin-Madison, encabezó el equipo que confirmó GJ 523b, un exoplaneta situado a unos 87 años luz. El planeta combina 23.5 ± 3.3 masas terrestres con un radio de 2.55 ± 0.15 radios terrestres y una densidad de 7.8 gramos por centímetro cúbico. Es más masivo que Neptuno, pero esos valores apuntan a una envoltura muy pequeña o inexistente de hidrógeno y helio, una combinación que complica las rutas habituales de formación planetaria.

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Un planeta más masivo que Neptuno en menos espacio

El ajuste conjunto de masa y radio coloca a GJ 523b en una combinación poco común. Las cifras de la Tierra y Neptuno son valores de referencia de la NASA; las de GJ 523b provienen del análisis del equipo.

Mundo Masa, en masas terrestres Radio, en radios terrestres
Tierra 1 1
Neptuno 17.1 3.88
GJ 523b 23.5 ± 3.3 2.55 ± 0.15

GJ 523b completa una vuelta alrededor de su estrella cada 17.745740 días y se encuentra a 0.1226 unidades astronómicas de ella. Recibe 13.9 veces la irradiación que llega a la Tierra.

Su temperatura de equilibrio es de 538 ± 13 kelvin, cerca de 265 °C, bajo el supuesto de que no refleja luz. Esa cifra no representa una medición de la temperatura en su superficie, pero sí impide describirlo como una segunda Tierra templada.

El sistema también es joven. El equipo estimó una edad de 169 millones de años, con un intervalo aproximado de 121 a 269 millones de años. La órbita tendría una oblicuidad mínima de 71.4 grados respecto al eje de rotación de la estrella, una geometría cercana a una trayectoria polar que suma otra condición difícil de explicar.

Mega-Tierra no significa una segunda Tierra

Mega-Tierra es un término de clasificación observacional que agrupa planetas de entre 2.1 y 5 radios terrestres y con una densidad de al menos 5.5 gramos por centímetro cúbico. Los autores proponen usarlo para distinguir mundos que ocupan el rango de tamaño de los sub-Neptunos, pero contienen mucho menos gas.

La etiqueta no es una categoría oficial aceptada de forma general. Bajo el criterio del equipo, GJ 523b pertenece a un grupo de 13 mundos bien caracterizados.

El nombre describe masa, radio y densidad. No demuestra que el planeta tenga una superficie semejante a la terrestre, océanos ni condiciones aptas para la vida.

El contraste con LHS 1140 b, un mundo rocoso situado en la zona habitable de su estrella, ayuda a poner el término en su sitio. Compartir una clasificación geológica con la Tierra no revela por sí solo cómo es el clima de un exoplaneta.

El interior aún admite varias composiciones

El modelo de estructura interior utilizado en el preprint tampoco entrega una composición única. Su mejor ajuste distribuye la masa de GJ 523b aproximadamente de esta forma:

  • 37% en un núcleo de hierro.
  • 40% en un manto de silicatos.
  • 21% en una hidrosfera.
  • Una fracción atmosférica de hidrógeno y helio prácticamente nula.

Las incertidumbres son amplias y distintas composiciones pueden reproducir la misma masa y el mismo radio. La mayoría de las soluciones calculadas ni siquiera contenían agua líquida; solo una franja estrecha del modelo admitía un océano bajo presiones extremas.

La fotoevaporación no basta para explicar el planeta

La densidad no demuestra de forma directa que GJ 523b carezca de atmósfera. Lo que sí indica es que el planeta no puede tener una envoltura extensa de hidrógeno y helio como la de un sub-Neptuno ordinario. GJ 523b debió evitar acumular ese gas o perderlo después.

Una migración muy cercana a la estrella podría haber arrancado parte de una atmósfera primordial mediante fuerzas de marea. Esta explicación necesitaría un compañero exterior masivo que todavía no ha sido detectado y tampoco aclara con facilidad la excentricidad actual de la órbita.

La fotoevaporación, es decir, la pérdida de gas causada por la radiación de la estrella, resulta todavía menos convincente en los cálculos del equipo. Incluso si GJ 523b hubiera comenzado con la masa y el radio de Júpiter, el modelo estima que habría perdido apenas 0.004 masas terrestres durante la edad actual del sistema. Esa cantidad no bastaría para retirar una envoltura gigante.

Los autores consideran más viables otras dos posibilidades:

  • Impactos planetarios: uno o dos choques entre cuerpos de masas parecidas pudieron agrandar el núcleo y expulsar el gas.
  • Formación híbrida: el planeta pudo acumular primero pequeñas partículas con rapidez y después planetesimales de forma más lenta. El calor de ese proceso habría retrasado entre 1 y 3 millones de años la captura acelerada de gas.

Ninguna de las dos opciones está confirmada.

TESS y NEID aportaron la confirmación

TESS detectó las caídas periódicas de luz que delataban un candidato en tránsito y lo registró como TOI-7032. Después, el equipo midió el tirón gravitacional del planeta mediante 30 observaciones de velocidad radial con el espectrógrafo NEID.

NEID está instalado en el telescopio WIYN de 3.5 metros, en Kitt Peak. Las mediciones se tomaron entre el 7 de febrero y el 10 de julio de 2025. Imágenes de alta resolución obtenidas en Gemini North y el observatorio Palomar ayudaron a descartar una estrella cercana que pudiera imitar la señal.

JWST todavía no forma parte de la evidencia

Hay una precisión necesaria sobre el telescopio James Webb. El texto de la Universidad de Wisconsin-Madison reproducido por Phys.org afirma que se usaron datos de JWST, pero el manuscrito no presenta observaciones del telescopio.

El trabajo solo propone estudiar eclipses secundarios con Webb en el futuro para comprobar de forma más directa si GJ 523b conserva una atmósfera significativa. Por ahora, la conclusión sobre su escasez de gas es una inferencia basada en masa, radio, densidad y modelos de estructura interior, no una detección atmosférica directa.

La confirmación no cierra el origen del planeta

Los resultados aparecieron como preprint en arXiv el 25 de marzo de 2026. Al 20 de agosto, el manuscrito seguía bajo revisión para The Astronomical Journal y la revisión por pares todavía no había terminado.

El equipo necesita más mediciones de velocidad radial y futuros datos de Gaia para buscar un compañero oculto. Una observación del efecto Rossiter-McLaughlin también podría refinar la inclinación orbital.

GJ 523b está confirmado como planeta. Su atmósfera, su historia de formación y el uso de la etiqueta mega-Tierra siguen abiertos a nuevas observaciones y a la revisión científica.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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