✨︎ Resumen (TL;DR):
- Donald W. Olson predice que Venus podrá verse a simple vista durante el día el 14 de septiembre de 2026.
- Venus viene de su máxima separación del Sol y se dirige a su máximo brillo del año, que EarthSky sitúa alrededor del 18 de septiembre; el ciclo se repite cada ocho años.
- En 1945, militares estadounidenses pidieron cazas en Los Álamos y abrieron fuego antiaéreo desde el USS New York contra lo que en realidad era Venus.
Venus podrá verse a simple vista durante el día el 14 de septiembre de 2026, de acuerdo con Donald W. Olson, astrónomo y profesor emérito de física de Texas State University, en San Marcos. El planeta viene de su máxima separación del Sol y se dirige a su máximo brillo del año, que EarthSky sitúa alrededor del 18 de septiembre. Esa misma apariencia llevó a militares estadounidenses a pedir cazas y abrir fuego antiaéreo en dos episodios de 1945.

La misma luz que activó dos alarmas en 1945
Olson publicó la predicción en un número reciente de la revista Sky & Telescope. Rose L. Thayer reportó el tema en Stars and Stripes el 13 de agosto. Según Olson, el patrón que permite la visibilidad diurna de Venus se repite cada ocho años.
Una mañana de julio de 1945, mientras el personal del laboratorio de Los Álamos, en Nuevo México, afinaba la primera bomba atómica, apareció un objeto misterioso suspendido en el cielo. El personal alertó al Cuerpo Aéreo del Ejército en la base que hoy es Kirtland Air Force Base y pidió cazas para interceptarlo.
El director de personal, que casualmente era astrónomo, fue a la oficina de Robert Oppenheimer y preguntó si podían dejar de intentar derribar a Venus. Oppenheimer dirigía el Proyecto Manhattan. El episodio ocurrió poco antes de la prueba Trinity, la primera detonación nuclear de la historia, cuando la gente del laboratorio estaba, según él, en un estado de tensión comprensible.
El episodio se conoce por una cadena indirecta. En 1950, Eleanor Roosevelt condujo una serie de televisión con formato de entrevistas. Después de hablar con pilotos de aerolíneas sobre la fiebre de los platillos voladores, le escribió a Oppenheimer para pedirle su opinión. Él respondió con escepticismo y le contó el caso.
En esa respuesta, Oppenheimer escribió: “Ni un grupo de científicos está a salvo de la sugestión y la histeria.”
El otro incidente ocurrió unos meses antes, en febrero de 1945. La tripulación del acorazado USS New York vio un globo metálico luminoso que parecía seguir al buque mientras navegaba de Saipán para unirse a la flota del Pacífico, que participaría en el bombardeo previo a la invasión de Iwo Jima.
La sospecha tenía un antecedente. Japón había estado usando globos bomba y algunos habían llegado a la costa oeste de Estados Unidos. El capitán ordenó abrir fuego con las baterías antiaéreas contra el supuesto artefacto.
Los cañones de 20 milímetros quedaron cortos. Los de 40 milímetros tampoco dieron en el blanco. Las piezas de 3 pulgadas fallaron incluso con el alcance abierto a 15,000 yardas. Después, un destructor cercano probó sus cañones de 5 pulgadas y tampoco logró alcanzarlo.
El navegante estaba dormido. Cuando subió a cubierta, preguntó por qué le estaban disparando a Venus. Ahí terminó el fuego.
Venus también apareció sobre Washington
No todas las apariciones diurnas terminaron en alarma. El 4 de marzo de 1865, poco después del segundo discurso inaugural de Abraham Lincoln, Venus se dejó ver sobre Washington sin causar problemas. Smith Stimmel, uno de los guardaespaldas del presidente, escribió que alrededor de la una de la tarde la gente se amontonó en la calle para señalar el cielo del sur. Lincoln y su comitiva también lo vieron.
Olson comenzó a coleccionar estos casos después de enterarse de que un avistamiento en Francia, tras las victorias militares de Napoleón Bonaparte, se había interpretado como un presagio de la grandeza del general.
Los reunió en Celestial Sleuth, su serie de cuatro libros, que aplica cálculos astronómicos a enigmas de arte, historia y literatura. Olson también ha escrito sobre el uso militar de la astronomía en el desembarco de Normandía y en la batalla de Tarawa.
El patrón se repite con objetos mucho menos brillantes. En agosto, una bola de fuego sobre el noroeste de Estados Unidos se atribuyó a las Perseidas por la fecha, pero la American Meteor Society no confirmó esa atribución.
Cómo buscar a Venus sin equipo
Olson recomienda salir durante la hora y media previa a la puesta de Sol y localizar primero la Luna. Desde el hemisferio norte, Venus debería estar unos 5 grados a la derecha del satélite.
Para medir esos 5 grados sin instrumentos, hay que extender el brazo y cerrar el puño. Un puño cubre unos 10 grados del cielo, así que Venus debería quedar hacia la mitad de la mano.
La Luna funciona como ancla. Encontrar un punto aislado sobre un fondo azul uniforme es difícil sin una referencia cercana.
En América del Sur, el dato necesita cautela: Olson formuló la indicación de los 5 grados a la derecha para observadores del hemisferio norte y no precisó la orientación equivalente para el sur.
El artículo de Sky & Telescope termina con una petición sencilla para quien logre el avistamiento el 14 de septiembre: no intente derribar a Venus.
