Oyashio, candidata a corriente estelar fuera de la Vía Láctea

Oyashio, candidata a corriente estelar fuera de la Vía Láctea

Oyashio es candidata a la primera corriente estelar fuera de la Vía Láctea; Hubble la captó en 2022.

Por Humberto Toledo el 13 de agosto del 2026 a las 9:49 pm PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • Un equipo internacional presentó Oyashio, candidata a ser la primera corriente estelar desprendida de un cúmulo globular fuera de la Vía Láctea.
  • La estructura aparece en imágenes del Hubble tomadas en septiembre de 2022 y publicadas previamente en 2023.
  • Su ancho de 72.3 ± 8.9 pársecs permitió probar X-Stream, un método que estima la materia oscura de una galaxia lejana sin espectroscopía.

Un equipo internacional encabezado por Julie Kiel Holm y Sarah Pearson presentó en Nature, el 12 de agosto de 2026, Oyashio, una estructura candidata a ser la primera corriente estelar desprendida de un cúmulo globular fuera de la Vía Láctea. La señal rodea a UGC 9050-Dw1, una galaxia ultradifusa situada a 35.2 megapársecs, unos 115 millones de años luz, y aparece en imágenes del Hubble tomadas en septiembre de 2022. El estudio usa su forma para estimar la materia oscura de una galaxia lejana sin recurrir a espectroscopía.

Una corriente estelar es una estructura astronómica que muestra cómo la gravedad arranca estrellas de un cúmulo globular y las estira a lo largo de su órbita.

Oyashio recibe su nombre de una corriente oceánica fría del Pacífico. Holm trabaja en la Universidad de Copenhague y Pearson en la Universidad Técnica de Dinamarca. El resultado ofrece evidencia de que estas estructuras también pueden existir en otras galaxias, algo que la teoría ya contemplaba pero que no se había observado directamente fuera de la Vía Láctea.

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El arco ya estaba en el archivo del Hubble

El hallazgo no exigió apuntar un telescopio a un objetivo nuevo. David J. Sand y Catherine Fielder, ambos de la Universidad de Arizona, observaron UGC 9050-Dw1 con la cámara ACS del Hubble en septiembre de 2022, dentro del programa 16890.

Las exposiciones duraron 2,406 y 2,439 segundos en dos filtros. Con esas mismas imágenes, el equipo publicó en 2023 un análisis de los cúmulos globulares de la galaxia. La traza ya estaba ahí, pero David Hendel la detectó al revisar el material después: era una línea fina y curva que salía de uno de los cúmulos candidatos.

La detección inicial ocurrió a simple vista. Para descartar que fuera una impresión visual, el equipo aplicó la transformada de Hough deslizante, un algoritmo que busca estructuras lineales. El código devolvió de forma consistente la misma posición y la misma curvatura.

Después comprobaron que la traza también aparecía en observaciones independientes del telescopio Canadá-Francia-Hawái tomadas en 2005, usando los filtros g, r e i. No se observa en los filtros u y z; el artículo atribuye esa ausencia al nivel de señal disponible en esas bandas.

La naturaleza ultradifusa de UGC 9050-Dw1 resultó determinante. Estas galaxias tienen la masa estelar de una galaxia enana, pero una extensión comparable a la de la Vía Láctea. Sus estrellas quedan muy repartidas y dejan un fondo casi vacío, justo lo que permitió que Oyashio sobresaliera.

La corriente tiene un brillo superficial de 27.0 magnitudes por segundo de arco cuadrado en el filtro F555W. En la mayoría de las galaxias, el propio halo estelar habría ocultado una señal tan tenue.

El ancho apunta al cúmulo progenitor

El grosor es el dato que más favorece un origen en un cúmulo globular. Al ajustar un perfil gaussiano perpendicular a la traza, los autores calcularon un ancho de 72.3 ± 8.9 pársecs, unos 236 años luz.

Esa medida coincide con las corrientes producidas por cúmulos globulares de la Vía Láctea y queda muy por debajo de cualquier corriente conocida cuyo progenitor sea una galaxia enana. El brazo visible mide unos 2 kilopársecs, alrededor de 6,500 años luz, y comienza a unos 2.5 kilopársecs del centro de la galaxia anfitriona.

La física predice un segundo brazo, pero la parte central más brillante de UGC 9050-Dw1 lo oculta. El color aporta otra pista: la corriente y el cúmulo del que parece desprenderse tienen colores que se superponen entre sí y que caen dentro del rango de los demás cúmulos globulares de la galaxia. Eso es compatible con estrellas de la misma edad y composición.

El cúmulo candidato quedó fuera del catálogo publicado en 2023 por sus criterios de redondez, nitidez y error fotométrico. Esos criterios también pueden descartar un cúmulo que se está desarmando, porque su forma deja de parecer compacta y regular.

Las cifras centrales del artículo son estas:

  • Ancho de Oyashio: 72.3 ± 8.9 pársecs, frente a más de 200 pársecs en Orphan-Chenab, una corriente cuyo progenitor es una galaxia enana.
  • Masa inicial del progenitor: menos de 2.5 millones de masas solares, con un 95% de confianza. La comparación citada es Omega Centauri, con 3.55 millones de masas solares.
  • Radio de marea actual: 133 pársecs. Palomar 5 tiene un radio aproximado de 145 pársecs.
  • Masa total del halo, mejor ajuste: 156,000 millones de masas solares. El artículo coloca este resultado junto con estimaciones de la Gran Nube de Magallanes.
  • Pendiente interna del halo: 0.92, con un intervalo de confianza del 68% entre 0.34 y 1.49. En galaxias enanas de bajo brillo superficial, la referencia ronda 0.2.

X-Stream convierte la silueta en una medición

A 115 millones de años luz no es posible distinguir estrellas individuales. Oyashio aparece como una señal de luz integrada, por lo que los métodos habituales para pesar una galaxia, basados en medir velocidades estrella por estrella, no resultan aplicables aquí.

X-Stream es un modelo generativo que simula miles de corrientes estelares dentro de halos de materia oscura de prueba y conserva las combinaciones capaces de reproducir la forma observada. Jacob Nibauer y Sarah Pearson publicaron el modelo a principios de 2026.

Cada simulación utiliza diez parámetros libres. Entre ellos están la masa del cúmulo progenitor, su posición en la línea de visión, su órbita y la edad de la corriente. La salida del modelo es un mapa de probabilidad sobre las combinaciones posibles.

De ese cálculo salen el límite superior de la masa del progenitor y la estimación de la masa del halo. El mejor ajuste, 156,000 millones de masas solares, queda dentro de los márgenes de la estimación que el equipo de Fielder había obtenido en 2023 mediante el conteo de cúmulos globulares, una vía completamente distinta.

La coincidencia permite contrastar X-Stream con una medición previa y probar el método en una galaxia fuera de la Vía Láctea. El valor del ejercicio está tanto en la consistencia entre ambos resultados como en la posibilidad de trabajar con una sola imagen.

Nature conserva el matiz de la evidencia

El comunicado de la Universidad Northwestern que acompañó la difusión del estudio no incluye una sola cifra. El artículo de Nature sí publica sus intervalos de confianza, y estos son amplios.

El rango de confianza del 68% para la masa del halo cubre un factor de 24 entre su extremo inferior y su extremo superior. La pendiente interna, cuyo valor central es 0.92, tiene un intervalo de 0.34 a 1.49. Ese rango permite valores comparables con los de la galaxia ultradifusa AGC 242019, cuya pendiente se ha medido en torno a 0.54.

El propio artículo habla de evidencia en lugar de una detección cerrada y llama candidata a la estructura. El equipo revisó varias explicaciones alternativas:

  • Una cáscara de marea tendría el centro de curvatura alineado con el centro de la galaxia, pero Oyashio no presenta esa alineación.
  • Un arco de lente gravitacional exigiría otros arcos o una lente plausible, y ninguno aparece en las imágenes.
  • Una franja de polvo dejaría un lado más rojo que el otro, pero no se observa ese gradiente.
  • Una corriente producida por una galaxia enana sería más ancha y necesitaría cinco veces más masa estelar.

Todavía no pueden descartar por completo una alineación fortuita de estrellas no resueltas. Para resolver esa posibilidad harían falta observaciones más profundas con el Hubble o el James Webb, o una comparación espectroscópica entre la corriente y su cúmulo desde un telescopio grande como Keck.

Roman y Euclid pueden encontrar más corrientes

El interés práctico de Oyashio depende de que no sea un caso aislado. El telescopio espacial Nancy Grace Roman está programado para despegar el 30 de agosto de 2026 a las 07:26, hora del este, en un cohete Falcon Heavy desde el Centro Espacial Kennedy, según la NASA.

Roman tendrá un campo de visión de al menos 100 veces el del Hubble. El telescopio Euclid, de la Agencia Espacial Europea, ya barre el cielo. Ninguno necesita apuntar a una galaxia específica para encontrar una corriente: ambos cubren áreas enormes, así que las detecciones incidentales podrían dejar de depender de un golpe de suerte.

Tjitske Starkenburg, de la Universidad Northwestern y coautora del estudio, lo resumió así: el equipo encontró la corriente “con datos del Hubble que ya existían” y después la confirmó con telescopios terrestres.

La teoría de materia oscura fría predice que los halos galácticos contienen pequeños grumos sin estrellas. Cuando uno de esos grumos atraviesa una corriente, puede dejar un hueco en ella. Dentro de la Vía Láctea resulta difícil distinguir ese hueco del que causa una nube de gas o el propio disco galáctico.

Una galaxia ultradifusa tiene menos obstáculos de ese tipo, por lo que la señal podría llegar más limpia. Oyashio todavía no muestra huecos, porque las imágenes disponibles no ofrecen suficiente detalle para detectarlos.

Por ahora, el resultado concreto es una técnica validada sobre un solo objeto y una estructura que sigue siendo candidata. Los datos permanecen en el archivo público MAST del Instituto de Ciencia del Telescopio Espacial, disponibles para cualquiera bajo el mismo programa 16890. La confirmación de Oyashio requerirá observaciones más profundas o espectroscopía con un telescopio grande como Keck.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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