Reaprender a caminar: el daño real del espacio en la columna

Reaprender a caminar: el daño real del espacio en la columna

La NASA revela que el verdadero peligro para la columna de los astronautas no son los discos, sino la atrofia muscular.

Por Humberto Toledo el 26 de julio del 2026 a las 11:35 am PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • Los tripulantes de la Soyuz MS-28 volvieron a la Tierra tras 241 días en órbita y requirieron asistencia inmediata para sostenerse.
  • Un informe de la NASA desmitifica que la microgravedad infle los discos intervertebrales; la verdadera responsable es la atrofia del músculo estabilizador.
  • El tejido muscular funcional de la espalda baja se desploma del 86% al 72% durante la misión, alterando la postura natural del cuerpo.

El astronauta de la NASA Chris Williams y los cosmonautas Serguéi Kud-Sverchkov y Serguéi Mikáev regresaron este domingo 26 de julio de 2026 tras 241 días en la Estación Espacial Internacional (EEI). Al aterrizar en Kazajistán, los equipos de rescate los cargaron fuera de la cápsula Soyuz MS-28, un protocolo obligatorio debido a que la microgravedad reduce drásticamente la fuerza de los músculos que sostienen la postura, impidiéndoles caminar de inmediato.

Por años, se creyó que la gravedad aplastaba los discos intervertebrales al regresar a la Tierra tras haberse expandido en órbita. Sin embargo, un informe de evidencia científica de la NASA, liderado por la doctora Jean D. Sibonga del Centro Espacial Johnson, determinó que los discos apenas sufren cambios. El verdadero problema radica en el desgaste del soporte muscular que protege la espalda.

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El músculo que sostiene la columna se apaga en el espacio

Multífido es un músculo estabilizador que corre a los lados de la columna lumbar y realiza ajustes microscópicos para mantener las vértebras alineadas. En el espacio, este grupo muscular deja de trabajar por completo debido a la ausencia de gravedad.

Un estudio liderado por el doctor Douglas Chang analizó a seis tripulantes de la EEI tras misiones de seis meses y descubrió que el tejido muscular funcional de la zona paravertebral cayó del 86% al 72% tras el aterrizaje. Seis semanas después, los astronautas aún no recuperaban su fuerza muscular previa.

Esta atrofia provoca una pérdida del 11% de la lordosis lumbar, la curvatura natural de la espalda baja. El informe de la NASA asocia directamente esta debilidad muscular con los intensos dolores de espalda que experimentan los astronautas, un problema idéntico al que sufren las personas con lumbalgia terrestre.

El mito de las hernias discales en órbita

Aunque investigaciones previas de 2010 señalaban que los astronautas tenían un riesgo 4.3 veces mayor de sufrir hernias discales a lo largo de su vida, la NASA aclaró que la vigilancia médica actual no sostiene esta afirmación para los vuelos de larga duración actuales.

La agencia espacial precisó que el daño discal posterior al vuelo suele vincularse a factores de riesgo previos de los tripulantes, quienes frecuentemente acumularon impactos de entre 6 y 20 G como pilotos de caza o vibraciones constantes en helicópteros antes de integrarse a las misiones espaciales.

La doctora Sibonga puntualizó en el informe que “el alargamiento de la columna se asocia al síndrome de adaptación al espacio, no al aumento de altura y volumen de los discos”. Durante los viajes espaciales, las personas crecen entre un 1% y un 3%, un factor que los ingenieros consideran al diseñar los trajes y los asientos moldeados de la cápsula Soyuz, donde un cambio drástico de estatura impediría el reingreso seguro.

Trajes elásticos y ejercicio extremo como defensa

Para combatir este deterioro, los tripulantes de la EEI entrenan seis días a la semana usando la caminadora T2 con arneses especiales y levantan hasta 272 kilos de peso simulado con el dispositivo ARED. Sin embargo, la ciencia aún no determina si someter la columna a cargas tan pesadas durante periodos cortos realmente la protege o incrementa el desgaste.

Como alternativa, la Agencia Espacial Europea (ESA) diseñó el SkinSuit Mk VI, un traje elástico que aplica una tensión equivalente al 20% del peso del astronauta desde los hombros hasta los pies. Esta tecnología busca mitigar el crecimiento de la columna en órbita y facilitar la rehabilitación en la Tierra mediante dispositivos que reactivan la musculatura profunda de la espalda.

Williams inició su traslado al Centro Espacial Johnson en Houston, mientras que Kud-Sverchkov y Mikáev viajaron a Moscú. Los tres enfrentan semanas de terapia intensiva para recuperar la musculatura que tenían el 27 de noviembre de 2025, cuando inició su viaje. Sus resultados médicos serán clave para resolver el mayor enigma de la medicina espacial: cómo proteger la columna humana en un viaje tripulado a Marte sin equipos de rehabilitación en el destino.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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