✨︎ Resumen (TL;DR):
- Un observatorio submarino francés registró en tiempo real la formación de corteza en la dorsal del Sudeste Índico.
- El suelo marino se hundió 4.2 metros y brotaron hasta 160 millones de metros cúbicos de lava en solo 16 días.
- El hallazgo demuestra que la expansión del fondo marino ocurre a saltos rápidos y sin provocar grandes sismos.
Investigadores del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia (CNRS) lograron registrar por primera vez en tiempo real el nacimiento de nueva corteza oceánica en la dorsal del Sudeste Índico. Este histórico monitoreo demostró que la separación de las placas tectónicas ocurre mediante episodios rápidos y violentos que liberan décadas de tensión acumulada en cuestión de días.
Una dorsal oceánica es una cordillera submarina de origen volcánico que se forma en el límite donde las placas tectónicas de la Tierra se separan. Aunque este proceso geológico esculpió dos tercios de la superficie terrestre, estudiarlo es casi imposible porque ocurre a miles de metros de profundidad y en eventos sumamente aislados.
Para resolver esta limitante, el equipo del geofísico marino Jean-Yves Royer instaló el observatorio OHA-GEODAMS en la meseta volcánica San Pablo-Ámsterdam a finales de febrero de 2024. Apenas dos meses después, el 26 de abril de 2024, el fondo marino comenzó a fracturarse justo frente a sus instrumentos.
“No soñábamos con captar un evento tan enorme; esperábamos medir, cuando mucho, el estiramiento lento de la dorsal, quizá unos pocos centímetros, que va acumulando tensión entre un episodio y otro, como un resorte cargado. En cambio, nos tocó un evento que ocurre una vez cada cuarenta años y medimos varios metros de desplazamiento en ambas direcciones”, detalló Royer sobre este hallazgo, publicado en la revista Nature.

El colapso del fondo marino en tiempo real
El monitoreo, que incluyó hidrófonos para escuchar sismos y balizas acústicas para medir el movimiento horizontal, registró una actividad sumamente violenta. En pocas horas, un enjambre sísmico rompió la corteza para permitir que el magma ascendiera hacia el lecho marino.
Los datos de esta erupción submarina revelan la magnitud del evento: * El piso del valle se desplomó 4.2 metros, y el 83% de ese colapso sucedió en las primeras 16 horas. * Las placas tectónicas se alejaron entre 2 y 4 metros en horizontal. * Una erupción expulsó entre 148 y 160 millones de metros cúbicos de lava durante 16 días, volumen equivalente a más de 60 pirámides de Guiza. * La dorsal llegó a separarse a un ritmo de 5 centímetros por minuto, una velocidad casi medio millón de veces superior a su promedio anual de 6.3 centímetros.
“Los desplazamientos horizontales que medimos, de 2 a 4 metros, equivalen a entre 30 y 60 años de expansión continua a 6.3 centímetros por año, lo que da una idea de cada cuánto se repiten estos eventos cuánticos”, explicó el investigador del CNRS.
Un misterio geofísico resuelto bajo el agua
Esta observación directa también ayudó a resolver una vieja incógnita científica. Los sismólogos no lograban explicar por qué las dorsales oceánicas generaban tan pocos terremotos de gran magnitud si las placas se desplazan constantemente.
La respuesta está en el movimiento silencioso. El equipo de Royer constató que la falla se movió unos dos metros, pero los sismos registrados solo justificaban una fracción mínima de ese avance. De acuerdo con el estudio, el 76% del deslizamiento fue asísmico, es decir, ocurrió de manera continua y sin sacudir la tierra.
Hannah F. Mark, investigadora de la Universidad de Columbia que no formó parte del estudio, destacó la importancia del descubrimiento: “No es solo que exista deslizamiento asísmico. Es que ocurre al mismo tiempo que el magma, y probablemente está ligado a él por una relación de causa y efecto”.
Gracias a este despliegue tecnológico, la comunidad científica cuenta ahora con una referencia física real para entender cómo se expande el fondo marino, incluso en los momentos de aparente calma sísmica.
