Euclid halla los dos cuásares más antiguos del cosmos

Euclid halla los dos cuásares más antiguos del cosmos

El telescopio espacial Euclid detecta los dos cuásares más antiguos jamás vistos, desafiando las teorías cósmicas.

Por Humberto Toledo el 12 de julio del 2026 a las 4:13 pm PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • El telescopio espacial Euclid descubrió 31 cuásares del universo primitivo.
  • Dos de ellos existieron hace 670 millones de años después del Big Bang, convirtiéndose en los más antiguos jamás registrados.
  • Este hallazgo eleva de 9 a 23 los cuásares conocidos en esa época, desafiando los modelos sobre cómo crecen los agujeros negros.

El telescopio espacial Euclid, desarrollado por la Agencia Espacial Europea (ESA) con apoyo de la NASA, localizó 31 cuásares del universo primitivo. Dos de estos cuerpos celestes son los más antiguos de los que se tiene registro y brillaban apenas 670 millones de años después del Big Bang, un hallazgo que duplica la población conocida de estos objetos lejanos y pone en jaque las teorías actuales sobre el crecimiento de los agujeros negros supermasivos.

Un cuásar es un cuerpo celeste altamente brillante que emite radiación cuando gas y polvo caen al agujero negro supermasivo de una galaxia. La gravedad y la fricción calientan este material a millones de grados, lo que genera una liberación de energía que eclipsa la luz combinada de todas las estrellas de su galaxia.

De acuerdo con la investigación publicada el 6 de julio de 2026 en la revista Astronomy & Astrophysics, el más antiguo de estos cuásares emite una luz equivalente a un billón de soles. Su brillo viajó cerca de 13,000 millones de años antes de alcanzar la Tierra, superando los límites previamente observados.

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Foto: Robert Gruszecki / Pexels

Un censo que multiplica los datos del amanecer cósmico

Antes de este rastreo, la ciencia solo había confirmado nueve cuásares ubicados más allá del llamado corrimiento al rojo siete. El análisis del equipo internacional de astrónomos elevó esa cifra de forma espectacular a 23 objetos confirmados en esta región limítrofe.

Entre los descubrimientos destacan los cuásares EUCL J172902.75+641018.1 y EUCL J125308.55+705432.3. El primero se consolidó como el nuevo poseedor del récord de distancia cósmica, superando la marca previa por 15 millones de años.

“Este hallazgo más que duplica el número de cuásares tan antiguos que conocíamos. Por primera vez, el equipo de Euclid hizo un verdadero ‘censo’ de cuásares en los albores del universo. Es un gran paso para entender estos fascinantes objetos a un nivel más fundamental”, explicó Antonio La Marca, investigador de la ESA.

Estos faros primordiales alumbran una etapa crucial conocida como la época de reionización, el periodo en el que las primeras estrellas despejaron la densa niebla de hidrógeno neutro que cubría el espacio temprano.

El misterio de los agujeros negros gigantescos

La existencia de estos cuásares agrava un dilema central para la astrofísica contemporánea. Los modelos actuales no logran explicar cómo agujeros negros con la masa de miles de millones de soles pudieron formarse y crecer tan rápido en los albores del tiempo cósmico.

“Estos primeros cuásares se remontan a la infancia del universo. Al encontrarlos y estudiarlos, podemos entender mejor cómo se formaron y crecieron tan rápido estos enormes sistemas, uno de los mayores misterios de la astrofísica”, detalló Daming Yang, estudiante del Observatorio de Leiden.

La ventaja del censo de Euclid radica en que, a diferencia de estudios previos que solo detectaban los ejemplares más deslumbrantes, este análisis abarca cuásares más débiles y con agujeros negros de menor masa, lo que permite analizarlos de forma colectiva.

Validación en la Tierra y siguientes etapas

El método de descubrimiento combinó tecnología avanzada con trabajo de campo astronómico. Inicialmente, el equipo utilizó algoritmos de machine learning para filtrar firmas espectrales compatibles en el banco de imágenes de Euclid.

Posteriormente, observatorios terrestres confirmaron la identidad de los cuásares. Los científicos emplearon el Observatorio Keck en Hawái, los telescopios Magellan en Chile y el Gran Telescopio Binocular de Arizona para recabar datos concluyentes.

La investigadora Silvia Belladitta, del Instituto Max Planck de Astronomía, lidera los estudios de seguimiento. De acuerdo con sus primeros reportes, el segundo cuásar más antiguo se aloja en una galaxia con altas concentraciones de gas y polvo que fabrica estrellas a un ritmo acelerado.

Se prevé que una nueva entrega de datos de Euclid a finales de 2026 revele cientos de cuásares adicionales, lo que aportará más piezas para resolver este gigantesco rompecabezas de la cosmología moderna.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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