✨︎ Resumen (TL;DR):
- El propulsor B1067 de SpaceX completó su vuelo número 36, estableciendo la mayor cifra de reutilización de la compañía.
- El lanzamiento generó una luminosa “medusa espacial” visible en el sureste de Estados Unidos.
- Este despegue representó la misión número 80 de un Falcon 9 en lo que va de 2026.
El 9 de julio de 2026, SpaceX lanzó un cohete Falcon 9 desde Cabo Cañaveral a las 5:25 a.m., una misión que colocó 29 satélites Starlink en órbita y marcó el histórico vuelo número 36 del propulsor B1067. El despegue creó un espectáculo de luces en el cielo conocido como “medusa espacial”.
La medusa espacial es un fenómeno óptico que ocurre cuando los gases expulsados por un cohete a gran altitud se expanden y son iluminados por el Sol, mientras que en la superficie de la Tierra todavía es de noche o de madrugada.
La luz solar iluminó la estela de gases y formó una figura brillante con forma de bulbo y tentáculos de vapor. Candace Campos, meteoróloga en jefe de la estación WKMG en Orlando, reportó múltiples imágenes del avistamiento enviadas por residentes de Sanford hasta Cocoa Beach. El efecto también se llega a observar en Baja California, México, cuando hay despegues desde la Base Vandenberg en California.

El cohete que persigue el récord del transbordador Discovery
El propulsor B1067 comenzó sus operaciones en junio de 2021 con una misión de carga para la NASA. Tras su despegue, este componente se encuentra a solo tres vuelos de igualar la marca del transbordador espacial Discovery, el cual mantiene el récord histórico de 39 misiones al espacio.
Apenas ocho minutos y medio después de su salida, el propulsor aterrizó con éxito sobre la plataforma autónoma A Shortfall of Gravitas en el Océano Atlántico. Este descenso significó el aterrizaje número 160 de dicha embarcación y el 635 para un propulsor en la trayectoria de la firma aeroespacial.
Este lanzamiento representa la misión número 80 de un Falcon 9 en este año. Aproximadamente el 80% de estos despegues han tenido como objetivo expandir la constelación de internet Starlink, que ya supera los 10,700 satélites activos en órbita baja.
Microfábricas de chips a bordo del cohete
La enorme frecuencia de despegues de SpaceX abre la puerta a experimentos inéditos. Pocos días antes, el 5 de julio, un Falcon 9 llevó al espacio dos pequeñas plantas de manufactura de semiconductores llamadas Fabships, diseñadas por la firma Besxar Space Industries.
Estas unidades aprovechan el vacío natural del espacio para producir sustratos ultrapuros que servirán para construir chips avanzados. Las pruebas viajan en vuelos suborbitales de ocho minutos y cruzan la línea de Kármán a 100 kilómetros de altura para probar la resistencia de los materiales.
Ashley Pilipiszyn, CEO de Besxar, justificó la viabilidad del proyecto debido a las exigencias tecnológicas actuales:
“Estamos llegando al límite de lo que se puede construir en la Tierra. Los centros de datos de IA se topan con los límites de energía y enfriamiento, el silicio se acerca a su frontera física, y las plantas de fabricación no logran el vacío ni los rendimientos que exigen los materiales de próxima generación.”
Pilipiszyn comparó este reto con una prueba clásica de física escolar: “Puedes pensarlo como el reto definitivo de dejar caer un huevo sin que se rompa. Queremos asegurarnos no solo de poder llevar las obleas al espacio y fabricar ahí, sino también de traerlas de vuelta sin fracturas ni daños de ese tipo.”
Besxar ya cuenta con el apoyo de SpaceX como inversionista y forma parte del programa Inception de Nvidia, lo que perfila al espacio como un eslabón viable para la cadena de suministro de hardware en los próximos años.
