Graban por primera vez al pez ojo de barril en el Atlántico

Graban por primera vez al pez ojo de barril en el Atlántico

Científicos graban por primera vez al pez ojo de barril vivo y descubren fuentes hidrotermales en el Atlántico.

Por Humberto Toledo el 12 de julio del 2026 a las 7:18 pm PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • Científicos capturaron el primer video en el hábitat natural del pez ojo de barril (Winteria telescopa) a 710 metros de profundidad.
  • El equipo localizó dos campos de fuentes hidrotermales a unos 4,000 metros bajo el mar con temperaturas de hasta 280 grados Celsius.
  • Los ecosistemas hallados aportan datos de gran valor para la búsqueda de vida extraterrestre en lunas heladas de Júpiter y Saturno.

Una expedición del Instituto de Investigación del Acuario de la Bahía de Monterey (MBARI) y el Schmidt Ocean Institute logró filmar con vida, por primera vez en su hábitat, al pez ojo de barril (Winteria telescopa) a 710 metros de profundidad. Este histórico avistamiento ocurrió en la zona de fractura de los Doldrums, en el océano Atlántico, donde además descubrieron dos campos de fuentes hidrotermales a unos 4,000 metros de profundidad.

El pez ojo de barril es un animal marino que utiliza su cabeza transparente llena de líquido para proteger sus ojos tubulares. Este peculiar domo es tan frágil que colapsa de inmediato cuando el pez es extraído del agua, razón por la cual capturarlo en video dentro de su entorno representa un logro sin precedentes para la biología marina.

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Dos campos hidrotermales y agua a 280 grados

El verdadero tesoro geológico se encontraba en el fondo. A bordo del buque de investigación Falkor (too), los científicos localizaron dos campos de fuentes hidrotermales en la zona de fractura de los Doldrums, ubicada a unos 1,300 kilómetros de la costa de Brasil.

El primer campo hidrotermal tiene el tamaño equivalente a 14 canchas de futbol y alberga:

  • 23 fuentes hidrotermales, con 13 chimeneas activas que expulsan fluidos a 280 grados Celsius.
  • Estructuras minerales en diferentes fases de desarrollo, desde chimeneas maduras hasta formaciones jóvenes.
  • Comunidades complejas de animales como cangrejos, anémonas, camarones Rimicaris y mejillones Bathymodiolus.

“Nuestra expedición a los Doldrums demostró que las fallas transformantes y las zonas de fractura oceánicas no son simples rasgos tectónicos en el fondo marino, sino sistemas dinámicos capaces de albergar circulación activa de fluidos, emisiones hidrotermales, formación de minerales y ecosistemas prósperos”, explicó Aaron Micallef, geólogo marino de MBARI.

El segundo campo, de menor tamaño y actividad, fue localizado a 170 kilómetros de distancia durante la última inmersión del vehículo operado a control remoto (ROV) SuBastian.

La conexión química con lunas heladas

La relevancia de estos campos reside en su geología híbrida. La serpentinización es una reacción química que libera hidrógeno y energía al entrar en contacto el agua de mar con rocas del manto terrestre. Este proceso permite que la vida prospere en el océano profundo en ausencia total de luz solar.

Este fenómeno resulta de gran interés para los astrobiólogos que buscan rastros de vida en el sistema solar. Se sospecha que esta misma actividad química ocurre bajo los océanos congelados de lunas como Europa (de Júpiter) y Encélado (de Saturno).

“La serpentinización es un proceso en el que el agua de mar reacciona con los minerales de las rocas y produce calor y energía química que permiten que la vida prospere en el océano profundo sin luz solar, así que entender mejor estos sistemas podría dar pistas para encontrar vida en otros planetas”, declaró Jyotika Virmani, directora ejecutiva del Schmidt Ocean Institute.

Tecnología avanzada y colaboración científica

La búsqueda requirió tecnología cartográfica de última generación. El equipo utilizó el sonar del Falkor (too) junto al vehículo submarino autónomo (AUV) The Childlike Empress, que logró mapear casi 147 kilómetros cuadrados de suelo marino a resolución de un metro. Tras detectar anomalías químicas en el agua, el ROV SuBastian descendió para capturar registros visuales y recolectar muestras.

La expedición, que contó con investigadores de Colombia y Brasil, también registró a 3,634 metros de profundidad al calamar de aletas grandes del género Magnapinna, una de las especies de calamar que habita a mayor profundidad en el planeta.

“Llegamos buscando fuentes, fallas y montes submarinos. Nos vamos con algo aún más valioso: una comprensión más profunda de los ecosistemas de una de las regiones menos exploradas del Atlántico”, concluyó Paula Zapata Ramírez, investigadora de la Universidad Pontificia Bolivariana de Colombia. Los datos obtenidos en esta misión reescriben los mapas oceánicos y demuestran que las profundidades de la Tierra aún resguardan secretos fundamentales para la ciencia.

Fuentes: 1, 2, 3

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