✨︎ Resumen (TL;DR):
- Google avaló $3,200 millones de dólares en un centro de datos en Nueva York para rentar sus chips TPU a la firma Anthropic.
- La estrategia replica el “financiamiento circular” que consolidó el dominio de Nvidia, el cual supera el 90% del mercado.
- Amazon también compite con sus chips Trainium, agregando una enorme carga de deuda y dependencia financiera al ecosistema de IA.
TPU (unidades de procesamiento tensorial) es un procesador especializado que entrena y opera modelos de inteligencia artificial. Google decidió enfrentar el dominio de Nvidia en este sector utilizando sus propias herramientas financieras. La compañía otorgó un aval de $3,200 millones de dólares para un centro de datos en Nueva York, operado por TeraWulf y FluidStack, diseñado exclusivamente para arrendar miles de estos chips a Anthropic.
Tradicionalmente, Google no vendía este hardware directamente y lo reservaba para su propia infraestructura de nube. Sin embargo, en mayo de 2026, la tecnológica dio un giro estratégico al anunciar la venta directa de sus procesadores y presentar Ironwood, su primer chip especializado en la inferencia de datos, que es la tarea de responder consultas de IA.
Este cambio de rumbo incluye una agresiva estrategia conocida como “financiamiento circular”. En este modelo, el dinero invertido por el fabricante regresa a sus propias arcas mediante contratos de renta de sus chips. El acuerdo de Google se apoya en un fondo de crédito privado de $35,000 millones de dólares gestionado por Apollo y Blackstone, diseñado para comprar TPU de Google y alquilarlas a Anthropic.
Las garantías de Google no se limitan a Nueva York. La firma también destinó $7,000 millones de dólares para respaldar el centro de datos River Bend en Luisiana, y $1,400 millones de dólares en garantías para un contrato de cómputo en Texas. “Quieren estar en el juego, no quieren quedarse atrás”, declaró Nazar Khan, cofundador de TeraWulf, al referirse al empuje de Google por asegurar su posición frente a Nvidia.

La muralla de Nvidia y la respuesta de los retadores
A pesar de la ofensiva, el control de Nvidia sigue siendo abrumador. La compañía liderada por Jensen Huang retiene más del 90% del mercado de chips de IA, protegida por su software de desarrollo CUDA. Además, el negocio de centros de datos de Nvidia reportó ingresos récord por $75,200 millones de dólares en su primer trimestre fiscal de 2027 (finalizado el 26 de abril de 2026), registrando un alza del 92% interanual.
“Nada me da más alegría que cuando le compras todo a Nvidia. Pero me da una alegría tremenda si al menos me compras algo”, comentó con tranquilidad Huang. Nvidia también se ha protegido financieramente al comprometer más de $40,000 millones de dólares en acuerdos estratégicos y participación accionaria en empresas como OpenAI, Anthropic, CoreWeave y Nebius.
Mientras tanto, Amazon acelera su propia alternativa con los chips Trainium. La división de silicio de Amazon Web Services (AWS) superó una tasa anualizada de ingresos de $20,000 millones de dólares en el primer trimestre de 2026. Pese a fabricar su propio hardware y venderlo a clientes como OpenAI y Anthropic, Amazon sigue siendo un cliente masivo de Nvidia, con planes de desplegar más de un millón de sus GPU a partir de 2026.
La estrategia de Google, ahora dirigida en su división de infraestructura de IA por Amin Vahdat, busca demostrar que sus TPU ofrecen un mejor rendimiento por cada dólar invertido. Citadel Securities, uno de sus primeros adoptantes, reportó que sus cargas de trabajo corren un 30% más baratas y hasta cuatro veces más rápido con la tecnología de Google. Sin embargo, la apuesta por ganar terreno a través de avales multimillonarios carga al ecosistema tecnológico con una deuda creciente y esquemas financieros circulares cuyo riesgo real apenas comienza a medirse.
