TOI-561 b refleja 74 % de la luz de su estrella

TOI-561 b refleja 74 % de la luz de su estrella

Webb estima que TOI-561 b refleja 74 % de la luz y refuerza la evidencia de una atmósfera.

Por Humberto Toledo el 28 de octubre del 2026 a las 1:33 am PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • Samuel Boucher y sus colaboradores analizaron 37 horas continuas de datos de NIRSpec y estimaron que TOI-561 b refleja cerca de 75 % de la luz que recibe.
  • El cálculo combinado fija una reflectividad central de 74 %, con una incertidumbre de 10 puntos porcentuales hacia abajo y 8 hacia arriba.
  • La reflectividad, junto con indicios de transporte de calor, refuerza la evidencia de una atmósfera; las nubes minerales y su composición de gases todavía no están confirmadas.

Samuel Boucher y sus colaboradores analizaron 37 horas de observaciones del telescopio espacial James Webb y estimaron que el exoplaneta de lava TOI-561 b refleja cerca de 75 % de la luz de su estrella. El resultado refuerza la evidencia de una atmósfera y ayuda a explicar por qué su lado diurno es más frío de lo esperado para una roca desnuda.

El estudio se publicó en The Astronomical Journal. El equipo siguió casi cuatro órbitas del planeta con NIRSpec, el instrumento infrarrojo de Webb. La Universidad de Waterloo, donde trabaja Lisa Dang, responsable del proyecto, difundió los resultados el 26 de octubre de 2026.

TOI-561 b tiene un radio de aproximadamente 1.4 veces el de la Tierra y tarda menos de 11 horas en dar una vuelta a su estrella, según la NASA. Su rotación está sincronizada con la órbita, por lo que mantiene la misma cara orientada hacia ella. La superficie del lado diurno alcanza temperaturas capaces de fundir roca.

Webb detecta cambios opuestos en los anillos de Chariklo
Te podría interesar:
Webb detecta cambios opuestos en los anillos de Chariklo
Vista aérea desde arriba de una colorida formación geológica en la región de Leningrado, mostrando patrones naturales y texturas diversas.
Foto: Julia Khalimova / Pexels

La noche separó dos explicaciones térmicas

El 11 de diciembre de 2025, la NASA ya había comunicado evidencias de una atmósfera. Ese trabajo examinó la emisión del lado iluminado y encontró una temperatura aparente demasiado baja para encajar con una superficie rocosa oscura sin atmósfera.

El nuevo análisis amplió esa observación al ciclo orbital completo. Había dos explicaciones para la diferencia térmica: una atmósfera podía llevar calor hacia el lado nocturno, o el planeta podía reflejar buena parte de la luz antes de absorberla.

La curva de fase es una técnica de observación que sigue cómo cambia el brillo de un planeta durante su órbita. Al analizar ese cambio, los investigadores evaluaron las dos posibilidades.

El equipo encontró indicios de transporte de calor, pero la noche no resulta lo bastante caliente para explicar por sí sola el enfriamiento del día. El balance también exige una alta reflectividad, comparable a la de Venus.

El cálculo combinado da un valor central de 74 %, con una incertidumbre de 10 puntos porcentuales hacia abajo y 8 hacia arriba. La proporción se infiere del balance térmico a partir de la emisión infrarroja entre 3 y 5 micrómetros. Los autores advierten que esa franja limitada del espectro introduce incertidumbre en las estimaciones.

Nubes minerales y gases aún sin confirmar

Para explicar la reflectividad, el equipo comparó los datos con simulaciones de circulación atmosférica y formación de nubes. Los modelos permiten que el dióxido de silicio, SiO2, y el silicato de magnesio, MgSiO3, se condensen en zonas del hemisferio diurno próximas a la frontera con la noche.

Esas partículas podrían devolver luz al espacio y reducir la energía que absorbe el planeta. La propuesta describe una posible capa de nubes minerales dentro de la atmósfera, pero su composición todavía debe comprobarse.

La Universidad de Birmingham señala que también sigue abierta la identidad de los gases que forman la atmósfera. Entre las posibilidades figuran:

  • Una atmósfera rica en dióxido de carbono, comparable a una versión mucho más caliente de Venus.
  • Una atmósfera rica en dióxido de azufre, asociado al volcanismo de Ío, la luna de Júpiter.

Anjali Piette, astrónoma de Birmingham y coautora del estudio, explica que un planeta rocoso sometido a tanta radiación debería haber perdido su atmósfera hace miles de millones de años. El equipo considera una reserva inicial excepcional de gases o su reposición desde el interior fundido como posibles explicaciones de su persistencia.

Lisa Dang plantea observar TOI-561 b con Webb a longitudes de onda más largas para distinguir entre esas composiciones y estudiar cómo se mantiene su atmósfera bajo una irradiación tan intensa. Por ahora, la reflectividad central está estimada, mientras la composición de los gases y la existencia de nubes minerales con esa composición siguen pendientes de confirmación.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

+ Temas Relacionados

Más de Espacio

Feed