Supernova SN 2026gzf: primer destello, sin chorro detectado

Supernova SN 2026gzf: primer destello, sin chorro detectado

SN 2026gzf mostró su primer destello de rayos X, pero no el chorro relativista esperado.

Por Humberto Toledo el 5 de agosto del 2026 a las 9:58 pm PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • Einstein Probe detectó el 21 de marzo de 2026 la ruptura de onda de choque de SN 2026gzf, a unos 500 millones de años luz.
  • Es apenas la segunda ruptura de onda de choque en rayos X identificada con certeza en 20 años; la anterior fue SN 2008D, detectada por Swift en 2008.
  • Chandra y el Very Large Array no encontraron el chorro relativista esperado, aunque la explosión tenía las características de una supernova Ic-BL.

La sonda Einstein Probe, una misión de la Academia China de Ciencias desarrollada con participación de la Agencia Espacial Europea, detectó el 21 de marzo de 2026 un breve destello de rayos X blandos en una galaxia a unos 500 millones de años luz. En menos de una hora, telescopios terrestres siguieron la señal y localizaron SN 2026gzf desde su primer destello, la ruptura de onda de choque. La diferencia está en que Chandra y el Very Large Array no detectaron el chorro relativista esperado en una supernova Ic-BL.

Dos equipos, uno de Carnegie Mellon y otro de la Universidad de Maryland, publicaron sus resultados en The Astrophysical Journal Letters. Los observatorios anunciaron el hallazgo el 5 de agosto.

La ruptura de onda de choque es un evento breve de una supernova que aparece cuando la onda de la explosión atraviesa la superficie de la estrella y libera un pulso de radiación ultravioleta y rayos X. La onda sale del núcleo colapsado y rompe la superficie, en un proceso que el equipo de Carnegie Mellon compara con el estampido de un avión supersónico.

El fenómeno ocurre en prácticamente todas las supernovas, pero dura entre unos segundos y unas pocas horas. Por eso casi nunca se observa. Antes de SN 2026gzf, los astrónomos solo habían identificado con certeza otra ruptura de onda de choque en rayos X durante dos décadas: SN 2008D, que el observatorio Neil Gehrels Swift de la NASA detectó en 2008.

Los investigadores catalogaron el destello de marzo como EP260321a. Fue el más tenue jamás asociado con una supernova de tipo Ic de líneas anchas, aunque la explosión posterior no tuvo nada de tenue.

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El chorro esperado no apareció

Las supernovas Ic-BL, o Ic de líneas anchas, nacen de estrellas masivas que ya perdieron sus capas exteriores. La astronomía las asocia con los estallidos de rayos gamma, la clase de explosión más potente que se conoce. Estos eventos suelen expulsar chorros estrechos de material a velocidades cercanas a la de la luz.

SN 2026gzf tenía las señales que corresponden a ese grupo: espectros, curva de luz y velocidades de expansión propias de una Ic-BL. Por eso Brendan O’Connor, del Centro McWilliams de Cosmología y Astrofísica de Carnegie Mellon y primer autor de uno de los dos artículos, solicitó tiempo de observación al Observatorio de Rayos X Chandra de la NASA.

El objetivo era buscar el resplandor residual que deja un chorro cuando choca contra el material que rodea a la estrella. Chandra observó la posición de la supernova y no encontró nada. El Very Large Array, que trabaja en ondas de radio, tampoco detectó una señal.

La cercanía del evento hacía que las observaciones fueran lo bastante sensibles para captar casi cualquier resplandor de un estallido de rayos gamma conocido. Aun así, ninguno de los dos instrumentos encontró el chorro relativista ni su resplandor.

Esa es la parte confirmada del resultado: una ausencia observacional. O’Connor planteó una explicación posible, no una medición: “Una posibilidad es que el chorro se haya visto ‘ahogado'”. El comunicado de NOIRLab precisa que la superficie de la estrella o el material circumestelar pudieron bloquearlo.

El estudio no demostró que ese escenario haya ocurrido. La ausencia del chorro en Chandra y el Very Large Array sí apunta a que una estrella masiva puede morir por más de una vía, incluso cuando su explosión presenta las características de una Ic-BL.

Una Wolf-Rayet sin hidrógeno ni helio

El equipo de Jillian Rastinejad, investigadora Einstein de la NASA en la Universidad de Maryland, reconstruyó cómo era la progenitora antes de explotar. Los datos apuntan a una estrella Wolf-Rayet que nació con unas 20 veces la masa del Sol y consumió su hidrógeno a gran velocidad.

Antes de morir, la estrella atravesó episodios irregulares de pérdida de masa. Ese proceso la dejó sin hidrógeno ni helio, reducida a un núcleo de carbono y oxígeno. El material expulsado formó capas alrededor de la estrella, y los investigadores distinguieron dos:

  • Una envoltura compacta, cercana y de poca masa, produjo la señal inicial de rayos X.
  • Una envoltura más extensa y asimétrica generó la señal óptica de la supernova.

Gokul Srinivasaragavan, recién doctorado por la Universidad de Maryland y segundo autor de ese artículo, señaló que el equipo consiguió por primera vez mapear el entorno de una estrella despojada de hidrógeno y helio antes de su explosión.

El Sol no sigue esta ruta. Las supernovas por colapso de núcleo requieren estrellas de más de 8 masas solares, mientras que nuestra estrella queda muy por debajo de ese umbral. No tendrá la explosión ni la ruptura de onda de choque descritas en este estudio.

Diez años de imágenes antes del estallido

Los científicos también pudieron revisar imágenes anteriores de la galaxia anfitriona. La Cámara de Energía Oscura, DECam, de 570 megapíxeles, montada en el telescopio Víctor M. Blanco de 4 metros en Cerro Tololo, había fotografiado esa galaxia el 9 de marzo de 2016, diez años antes del estallido.

El Observatorio Vera C. Rubin también había reunido imágenes apiladas de la zona, tomadas entre mayo de 2025 y enero de 2026 y publicadas dentro de su Early Data Preview 2. En ambos conjuntos aparece una fuente azul brillante justo donde después explotó la estrella.

Los investigadores piden cautela con esa imagen. Creen que la fuente corresponde sobre todo a una región compacta de formación estelar extrema dentro de la galaxia anfitriona, combinada con la actividad de la progenitora antes de morir. No es un retrato limpio de la estrella.

SN 2026gzf cayó dentro del Campo de Observación Profunda COSMOS de Rubin, uno de los sectores del cielo más observados, en dirección a la constelación de Sextans. Los datos públicos de puesta en servicio de Babamul, el broker de alertas de Rubin, aportaron observaciones en varias bandas y mostraron indicios de actividad en el sistema poco antes de la explosión.

Con Rubin barriendo el cielo desde finales de junio, los instrumentos de campo amplio instalados en telescopios más pequeños podían empezar a parecer piezas de museo, según el argumento de Antonella Palmese, profesora de física en Carnegie Mellon y coautora del trabajo. Palmese sostuvo que el caso demuestra, posiblemente por primera vez, “lo poderosas que pueden ser las sinergias entre DECam y Rubin”.

El archivo acumulado de DECam y la agenda flexible de Rubin permitieron estudiar a la progenitora y seguir la explosión sin huecos. En este caso, los datos previos no ofrecieron una fotografía aislada de la estrella, pero sí ayudaron a reconstruir el entorno que la acompañó antes de morir.

Una alerta china y una respuesta internacional

Einstein Probe detecta destellos de rayos X que duran muy poco y envía la alerta para que otros observatorios actúen. Después de la señal del 21 de marzo, una red distribuida por el planeta comenzó el seguimiento.

Buena parte del trabajo óptico salió de Chile. La campaña usó DECam en Cerro Tololo, el Observatorio Rubin en Cerro Pachón, el telescopio SOAR con su espectrógrafo Goodman y Gemini Sur.

Gemini recibe financiamiento de la NSF estadounidense, el NRC canadiense, la ANID chilena, el MCTIC brasileño, el MINCyT argentino y el KASI coreano. SOAR, por su parte, es un proyecto conjunto del ministerio brasileño de Ciencia, NOIRLab y dos universidades de Estados Unidos.

El seguimiento también muestra el alcance de esa inversión: aunque la supernova está a 500 millones de años luz, varios de los telescopios que la observaron reciben fondos públicos de América Latina.

El resto de la campaña incorporó a DESI, instalado en el telescopio Mayall de Kitt Peak, Arizona. El instrumento obtuvo sus espectros mediante un programa que aprovecha las fibras de reserva que quedan sin objetivo asignado en cada observación para seguir fenómenos transitorios.

Xander Hall, estudiante de posgrado de Carnegie Mellon y segundo autor del artículo de O’Connor, coordina ese programa. También participaron Gemini Norte en Hawái, el Hobby-Eberly en Texas, el SALT sudafricano, el telescopio Fraunhofer del observatorio de Wendelstein en Alemania y los telescopios de Palomar, en California.

Según el artículo de O’Connor y su equipo, EP260321a es el transitorio rápido de rayos X más cercano que ha detectado Einstein Probe, con un corrimiento al rojo de 0.0344.

La pregunta que queda abierta

Rubin seguirá fotografiando ese pedazo de cielo durante la próxima década. Por eso, SN 2026gzf tendrá un registro de su desvanecimiento como ninguna supernova anterior.

La tarea para los próximos años es concreta: cada nueva ruptura de onda de choque captada con este nivel de detalle permitirá comprobar si todas las estrellas despojadas se comportan igual antes de colapsar, o si SN 2026gzf fue una excepción.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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