✨︎ Resumen (TL;DR):
- El polvo cósmico se disipó tras 25 años y reveló a una enana blanca robando helio a una estrella vecina ultra rara.
- El sistema disparó balas de gas que viajan a unos 30 millones de kilómetros por hora, algo nunca antes visto en estos fenómenos cósmicos.
- El nuevo periodo orbital de 3.7 días contradice estudios previos y reabre la posibilidad de que el sistema acabe como una supernova tipo Ia.
El polvo estelar que cubría a V445 Puppis por fin se disipó y reveló un misterio astronómico de 25 años. Astrónomos de la Universidad de Warwick descubrieron que esta estrella binaria, la única nova de helio confirmada en la Vía Láctea, disparó misteriosos cúmulos de gas ricos en oxígeno a velocidades de 8,900 kilómetros por segundo (un 3% de la velocidad de la luz).
Un equipo de científicos liderado por John Mills, investigador y estudiante de doctorado de la Universidad de Warwick, presentó el hallazgo en la National Astronomy Meeting de la Royal Astronomical Society, en Birmingham.
Una nova de helio es una explosión termonuclear que ocurre en la superficie de una enana blanca al alimentarse con gas rico en helio en lugar del hidrógeno habitual. Al ser V445 Puppis el único ejemplar de su tipo identificado en nuestra galaxia, su análisis es crucial para entender la muerte estelar.
“V445 Puppis lleva mucho tiempo destacando entre las novas por su ausencia total de hidrógeno. ¿Cómo podía un evento así carecer por completo del elemento más abundante del universo?”, cuestionó Mills.

El misterio de las balas de gas ultra veloces
Cuando el sistema explotó a finales del año 2000, generó una densa nube de polvo que ocultó a las estrellas centrales. Para atravesar esta barrera, Mills combinó datos del Very Large Telescope (VLT) en Chile, del telescopio espacial Hubble, del Southern African Large Telescope y del satélite TESS de la NASA.
Los datos de estas herramientas revelaron que el sistema sigue transfiriendo material. Sin embargo, lo que más desconcertó a los científicos son unos grumos compactos de gas, posiblemente ricos en oxígeno, expulsados a más de 30 millones de kilómetros por hora.
“El origen de estas ‘balas’ es un misterio. Sospechamos que se originaron después de la erupción, pero no se han observado ‘balas’ de este tipo en ninguna otra nova”, explicó el investigador de Warwick.
Una contradicción científica que lo cambia todo
Las mediciones obtenidas por el satélite TESS indican que las dos estrellas completan una órbita cada 3.7 días, el doble de lo calculado en estudios anteriores. En febrero de 2025, un estudio en The Astrophysical Journal determinó que el periodo era de 1.87 días y descartó que el objeto pudiera convertirse en una supernova tipo Ia.
Con el nuevo periodo orbital de 3.7 días, los astrónomos tendrán que recalcular el tamaño y comportamiento de las estrellas. Esto reabre la posibilidad de que el sistema derive en una supernova tipo Ia, un fenómeno fundamental que sirve como regla de medir para calcular las distancias en el universo y su ritmo de expansión.
“Las novas son muy interesantes, pero nadie sabe de ellas porque las opacan sus primas más famosas, las supernovas”, concluyó Mills.
Los astrónomos planean utilizar el telescopio espacial James Webb junto con observaciones de rayos X y luz ultravioleta para mapear el flujo actual de helio y resolver las dudas pendientes sobre el destino final de este inusual sistema binario.
