✨︎ Resumen (TL;DR):
- El telescopio James Webb descubrió nubes compuestas por cloruro de potasio y sulfuro de zinc en la atmósfera de GJ504b.
- Nuevos datos revelan que el exoplaneta tiene una masa 25 veces mayor que la de Júpiter y una temperatura de 290 grados Celsius.
- El hallazgo confirma una teoría formulada hace más de 15 años sobre la existencia de nubes de sal en mundos fríos.
El telescopio espacial James Webb detectó nubes de sal en la atmósfera de GJ504b, un misterioso exoplaneta de color magenta ubicado a 57 años luz de la Tierra. Este hallazgo, liderado por la Universidad de Northwestern, confirma una teoría formulada hace más de 15 años sobre la existencia de estas formaciones en mundos fríos.
GJ504b es un exoplaneta masivo que destaca por su característico color magenta y una atmósfera fría.
Conocido popularmente como el “Planeta Rosa”, este cuerpo celeste fue descubierto en 2013. Durante más de una década, su análisis frustró a los astrónomos debido a que es demasiado tenue y frío para los telescopios terrestres.
Con una temperatura de apenas 290 grados Celsius, similar a la de un horno para hacer pan, es mucho más frío que otros gigantes gaseosos fotografiados directamente, que suelen arder entre los 500 y 1,000 grados Celsius.
El equipo científico, liderado por el investigador postdoctoral Aneesh Baburaj, utilizó el telescopio de la NASA para capturar el espectro de luz del planeta en tan solo dos horas, una hazaña que antes tomaba noches enteras de observación terrestre sin éxito.
“Cuando finalmente obtuvimos su espectro, inmediatamente pareció interesante”, explicó Baburaj. “Pero una vez que comenzamos a profundizar en los datos, nos dimos cuenta de que no se parecía a nada que hubiéramos analizado antes”.

El misterio químico detrás del color rosa
El espectro analizado reveló la presencia de vapor de agua, metano, dióxido de carbono y amoníaco. Sin embargo, los modelos atmosféricos tradicionales no lograban explicar los datos de forma lógica, a menos que se añadieran nubes a la ecuación.
Al probar tres tipos distintos de nubes, las de sal hechas de cloruro de potasio y sulfuro de zinc encajaron a la perfección. Estas formaciones opacan las firmas químicas de las moléculas que se encuentran en las capas más profundas de la atmósfera.
La investigación, publicada en el Astronomical Journal, también obligó a actualizar los datos básicos del planeta. Aunque estimaciones previas situaban su masa en cuatro veces la de Júpiter, el James Webb reveló que pesa 25 veces más que Júpiter y tiene una edad de entre 2,500 y 4,000 millones de años, colocándolo en el límite entre un planeta gigante y una enana marrón.
“Esta es la primera vez que descubrimos que las nubes de sal son fundamentales para explicar el espectro de un objeto”, concluyó Baburaj. “Es un buen recordatorio para tener en cuenta las nubes en nuestros modelos”.
Este avance técnico facilita el estudio de mundos todavía más fríos y oscuros en el futuro. Júpiter, por ejemplo, alberga nubes de hielo de amoníaco que siguen fuera de nuestro alcance visual, pero la detección en GJ504b demuestra que la ciencia está acortando esa distancia.
