✨︎ Resumen (TL;DR):
- La NASA y Northrop Grumman convertirán el hardware de energía y aviónica del módulo HALO en las misiones Lunar Infrastructure Demo 1, 2 y 3, con alunizajes cerca del polo sur lunar.
- El valor combinado de cuatro sistemas de Artemis cancelados o reconvertidos pasó de 2,800 a 5,900 millones de dólares, con retrasos de hasta siete años.
- Las LID deben resistir una noche lunar de alrededor de 14 días; Canadá también reorientará el Canadarm3 desde el Gateway hacia la superficie.
La NASA reutilizará el hardware de energía y aviónica desarrollado para el módulo HALO del Gateway, proyecto que la agencia pausó en marzo de 2026, en tres misiones de demostración con Northrop Grumman. Las Lunar Infrastructure Demo, LID 1, 2 y 3, aterrizarán cerca del polo sur lunar para comprobar si sus sistemas pueden entregar energía, manejar datos y resistir una noche de alrededor de 14 días. El anuncio del 4 de agosto de 2026 llegó junto con una actualización de los cuatro módulos de carga comerciales que deben estar listos para 2028.

El HALO no vuela: viajan sus sistemas
Gateway era una estación pequeña que debía orbitar la Luna y servir como escala para las misiones Artemis. La NASA pausó el proyecto en marzo de 2026 y orientó su estrategia hacia la superficie lunar.
El HALO era su primer módulo presurizado, una estructura de unos cuantos metros donde vivirían los astronautas en órbita lunar. Thales Alenia Space fabricó esa estructura en Turín, pero la corrosión en su estructura primaria terminó por comprometer el calendario. Esa parte no viajará a la Luna.
La NASA rescata los subsistemas que habrían hecho funcionar al módulo: el hardware de energía y aviónica. Northrop Grumman, la empresa que construía el HALO, los describe como tecnología lista para volar.
Lunar Infrastructure Demo (LID) es un conjunto de tres misiones de demostración que reutiliza el hardware de energía y aviónica desarrollado para HALO. Northrop Grumman las presenta como la columna vertebral de energía y datos de una futura base, con potencia de superficie compartida, control térmico, autonomía, comunicaciones y capacidad para hospedar otras cargas.
La NASA precisó que las primeras demostraciones probarán sistemas capaces de resistir los periodos prolongados de sombra del polo sur lunar.
El contrato del HALO se encareció antes de despegar
La cronología del contrato muestra cómo cambiaron el precio y las fechas de entrega:
- Julio de 2019: la NASA encargó a Northrop Grumman el diseño preliminar del HALO por 187 millones de dólares.
- 2021: el contrato pasó a precio fijo por 1,300 millones de dólares, con entrega prevista para mayo de 2025.
- Septiembre de 2024: el acuerdo volvió a cambiar, esta vez a costo más honorarios, por 1,800 millones de dólares y con entrega programada para octubre de 2026.
- Abril de 2026: cuando Jared Isaacman ordenó parar los trabajos, la cifra ya llegaba a 1,900 millones de dólares.
El memorando interino del inspector general de la NASA, publicado el 24 de junio, documentó además el deterioro del calendario. El consejo de revisión independiente del programa Gateway encontró “una probabilidad del 0 por ciento de cumplir la fecha de lanzamiento”. Para entonces, esa fecha ya se había recorrido a octubre de 2025, según escribió Brian Mullins, subinspector general adjunto para auditorías.
El mismo consejo advirtió que un calendario poco realista podía empujar decisiones de ingeniería subóptimas. Con base en las tendencias de los reportes mensuales de Northrop Grumman, la oficina proyectó que el HALO no llegaría a manos de la NASA hasta julio de 2031, un retraso de seis años. El Gateway, bajo esa proyección, no habría estado operativo antes de 2032.
El resumen público de la auditoría reúne los cuatro sistemas de Artemis cancelados o reconvertidos. Su valor combinado de contrato aumentó de 2,800 a 5,900 millones de dólares, mientras que las fechas de entrega se retrasaron hasta siete años.
Northrop Grumman presentó la madurez del hardware como una forma de recuperar tiempo. David Schiller, vicepresidente de espacio civil y ciencias de la compañía, dijo en el comunicado del 4 de agosto: “Nuestras tecnologías HALO, listas para volar, permiten a la NASA avanzar más rápido”.
La frase describe la madurez del diseño, no un historial de vuelo. El HALO nunca llegó a volar.
La noche lunar es la prueba de diseño
El polo sur lunar presenta un rango térmico de unos 203 °C bajo cero a aproximadamente 54 °C. Además, la noche dura alrededor de 14 días terrestres. Durante ese periodo, un panel solar no produce energía.
Si los equipos no sobreviven, habría que reemplazarlos cada dos semanas. Ese requisito eleva de inmediato la dificultad logística de cualquier base permanente.
La energía compartida de superficie es un sistema que alimenta varias cargas críticas a la vez, en lugar de hacer que cada aparato lleve su propia batería. Las misiones LID probarán precisamente esa arquitectura.
En la Fase Dos, que la NASA sitúa entre 2029 y 2032, la agencia quiere superar los 10 kilovatios durante los periodos iluminados y almacenar hasta 360 kilovatios-hora para atravesar la sombra. Los generadores termoeléctricos de radioisótopos aparecen como el primer ensayo nuclear del programa.
La Fase Uno corre de ahora a 2029 e incluye más de 20 alunizajes robóticos. Las LID forman parte de esa etapa, pero la NASA y Northrop Grumman no han revelado cuánto costará convertir el hardware del HALO en las tres misiones ni cuándo despegará cada una.
Cuatro módulos comerciales deben llegar antes que los astronautas
La actualización del 4 de agosto también mostró el avance de los cuatro módulos de carga comerciales que la NASA espera tener listos para 2028. Cada uno sigue una ruta distinta hacia la superficie lunar:
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Blue Moon MK1, de Blue Origin: el módulo, bautizado Endurance, terminó su campaña ambiental, incluida una prueba térmica al vacío en el Centro Espacial Johnson. También completó los chequeos de comunicación con la Red del Espacio Profundo. Antes de integrarse para el lanzamiento, todavía debe cargar propelentes criogénicos. Su destino será la cresta de conexión de Shackleton.
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Blue Ghost Mission 2, de Firefly: el módulo se apila sobre la nave orbital Elytra en un conjunto de 22 pies, casi el triple de alto que el vehículo que alunizó en 2025. La misión apunta a convertirse en el primer alunizaje estadounidense en la cara oculta de la Luna.
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IM-3, de Intuitive Machines: la misión incorpora Altus-1, el primer satélite de retransmisión de datos de la compañía. Busca posarse en Reiner Gamma, una anomalía magnética que ninguna misión ha tocado. El módulo Nova-C, llamado Trinity, entrará a integración de motores y pruebas de encendido en las próximas semanas.
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Griffin-1, de Voyager Technologies: Astrobotic desarrolló el módulo en Pittsburgh. Cambió de dueño cuando Voyager cerró la compra en julio de 2026 y ahora enfrenta pruebas ambientales en el Laboratorio de Propulsión a Chorro. Despegará a finales de 2026 con el róver FLIP de Astrolab. Según la NASA, su misión llevará la mayor carga comercial jamás entregada en la superficie lunar.
Canadá también lleva el Canadarm3 a la superficie
Dos días después, el 6 de agosto de 2026, la Agencia Espacial Canadiense anunció que reorientará sus inversiones en el Canadarm3, el brazo robótico que iba a operar en el Gateway, hacia operaciones en la superficie lunar.
Canadá mantendrá el trabajo con MDA Space para adaptar lo que ya está en desarrollo. La agencia también mencionó una segunda posibilidad: llevar esa robótica a proyectos en órbita terrestre baja, donde empiezan a aparecer estaciones comerciales.
La página oficial del Canadarm3 todavía lo describe como la contribución de Canadá al Gateway, aunque muestra un aviso sobre la reconversión. Dos socios, en dos países, están adaptando al mismo tiempo hardware de un programa que dejó de avanzar como estación orbital lunar.
El programa de superficie conserva al equipo del Gateway
El ejecutivo del programa Moon Base es Carlos García-Galán, ingeniero nacido en Málaga con más de 27 años de experiencia en vuelo espacial tripulado, según su ficha oficial de la NASA. Antes fue subdirector del programa Gateway y previamente gestionó la integración del Módulo de Servicio Europeo de la nave Orion.
El giro se formalizó en marzo de 2026, durante el evento Ignition, cuando la NASA pausó el Gateway y reorientó su estrategia lunar hacia la superficie. García-Galán pasó así de coordinar la estación orbital a dirigir el programa que aprovecha parte de su hardware.
El cambio también tiene una conexión directa con México y América Latina. Los Acuerdos Artemis, el marco que establece reglas para la extracción de recursos y las zonas de seguridad en la Luna, están firmados por España, México, Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Uruguay y Perú.
El programa ya acumula otros antecedentes de presión presupuestaria, como el de un róver lunar cuya cuenta arranca en 723 millones de dólares.
Las LID todavía no tienen fecha de despegue
El calendario de superficie ya tiene dos referencias concretas: Griffin-1 despegará a finales de 2026 y los cuatro módulos de carga deben estar listos para 2028. Las LID tienen algo menos definido: una ventana dentro de la Fase Uno, hasta 2029, pero ningún costo público ni fecha individual de lanzamiento.
Por ahora, la etiqueta de Northrop Grumman, “listas para volar”, describe un diseño que nunca ha volado. La prueba pendiente es concreta: mantener la energía y el intercambio de datos durante una noche lunar de alrededor de 14 días.
