✨︎ Resumen (TL;DR):
- Katalyst Space Technologies bajó el giro de LINK de unos 9 a 1.47 grados por segundo y mantendrá ese ritmo, no cero.
- La maniobra consumió menos de 100 gramos de propelente, frente a cerca de 60 kilogramos de xenón a bordo.
- LINK necesita una actualización de software de vuelo antes de alinear su órbita con el Observatorio Neil Gehrels Swift, que sigue perdiendo altura.
Katalyst Space Technologies redujo de unos 9 a 1.47 grados por segundo el giro descontrolado de su nave LINK y decidió no llevarlo a cero. La NASA informó el avance el jueves 6 de agosto de 2026. Ahora la empresa debe subir una actualización de software de vuelo para que LINK recupere el control de actitud y pueda alinearse con la órbita del Observatorio Neil Gehrels Swift, que sigue perdiendo altura.

El giro bajó, pero LINK todavía no está lista
LINK lleva dos semanas en una operación que primero obligó a recuperar el control de la propia nave. Katalyst planea mantenerla girando a 1.47 grados por segundo mientras carga el parche con nuevos controladores de actitud, escritos para la configuración que quedó después de la avería.
Sin esa actualización, LINK no puede iniciar las maniobras para alinearse con Swift. El telescopio, mientras tanto, continúa descendiendo.
El fallo de control de actitud ocurrió durante el fin de semana previo al 28 de julio. LINK empezó a rotar en varios ejes, el giro interrumpió las comunicaciones por momentos y el equipo tuvo que reiniciar la plataforma del satélite. Dos de sus tres ruedas de reacción dejaron de funcionar y el sistema de propulsores de control quedó a media máquina.
Una rueda de reacción es un componente del control de actitud que orienta una nave sin gastar combustible. El 15 de julio, cuando el comisionamiento iba por la mitad, el blog de la misión ya había mencionado problemas tempranos de comunicaciones y control de actitud, incluida la falla de una de esas tres ruedas. En ese momento, los parches de software habían resuelto el problema.
Diez días después, el problema regresó a mayor escala, con las fallas registradas el 25 y 26 de julio. Ni la NASA ni Katalyst han explicado qué las causó. La empresa solo las describió como una serie de problemas técnicos durante el comisionamiento.
Menos de 100 gramos para conservar el margen
Para frenar la rotación, el equipo no encendió los propulsores de control. Activó repetidamente uno de los propulsores eléctricos de LINK, los mismos que después tendrán que empujar al telescopio Swift.
Katalyst informó que la maniobra consumió menos de 100 gramos de propelente “para conservar combustible para la fase de cita y de impulso de la misión”. La nave lleva cerca de 60 kilogramos de xenón para sus tres motores iónicos, según la NASA.
Un motor iónico es un propulsor eléctrico que ejerce muy poco empuje y consume muy poco propelente. La recuperación tardó más de una semana, pero consumió menos de dos milésimas del depósito.
El dato importa porque Katalyst busca conservar ese propelente para la fase de cita y para el impulso que la nave deberá mantener durante varios meses. Cada gramo utilizado ahora para enderezar a LINK reduce lo disponible para levantar a Swift.
Swift pierde altura mientras espera
El telescopio no puede esperar indefinidamente. La página oficial de la misión registra que en febrero de 2026 la NASA suspendió la mayor parte de sus operaciones científicas. Lo dejó en una orientación que reduce el arrastre atmosférico y frena la caída de su órbita, con el reimpulso en mente.
Swift se lanzó el 20 de noviembre de 2004 para detectar estallidos de rayos gamma y nunca llevó propulsores propios. Volaba cerca de los 600 kilómetros de altura, pero el rozamiento con las capas altas de la atmósfera, engrosadas por la actividad solar reciente, lo ha ido bajando.
Al bajar, Swift encuentra más aire y cae más rápido. La NASA sitúa el punto de no retorno alrededor de los 300 kilómetros. El observatorio llegaría a esa altura en octubre. Sin rescate, la agencia calcula que reentraría en la atmósfera y se destruiría a finales de 2026.
El software va antes que la cita orbital
La actualización prevista para los próximos días es el siguiente punto de control. Incluye controladores de actitud nuevos, escritos para la configuración que dejó la avería. Hasta que el parche funcione, LINK no puede comenzar a alinearse con Swift.
La secuencia que sigue la misión es concreta:
- Subir la actualización de software de vuelo en los próximos días.
- Ejecutar las maniobras de fase para alinear la órbita de LINK con la del telescopio.
- Acercarse a Swift, fotografiarlo y elegir dónde sujetarlo, porque el observatorio no tiene asas ni puntos de anclaje.
- Rodear a Swift con los tres brazos robóticos de LINK y empujarlo con los motores iónicos durante varios meses, hasta acercarlo a su órbita original.
- Soltar a Swift y hacer que LINK reentre en la atmósfera.
La cita orbital ya se movió una vez
El plan de la misión apuntaba a una cita a principios de agosto, apenas un mes después del lanzamiento de LINK el 3 de julio desde el atolón de Kwajalein, a bordo de un Pegasus XL. Un reporte del 31 de julio indicó que la cita se había movido a finales de agosto.
Katalyst construyó, probó y lanzó la nave en menos de un año después de que la NASA le adjudicara un contrato de 30 millones de dólares en septiembre de 2025. La rapidez formaba parte del argumento para intentar el rescate.
Shawn Domagal-Goldman, de la División de Astrofísica de la NASA, dijo a la agencia EFE: “elevar la órbita resulta más económico que reemplazar las capacidades del Swift”.
Swift no tiene dónde sujetarse
Según la NASA, ninguna nave privada ha capturado un satélite no tripulado del gobierno de Estados Unidos que no hubiera sido diseñado para recibir mantenimiento en órbita. Swift no tiene puntos de agarre, así que LINK tendrá que fotografiarlo y decidir dónde sujetarlo antes de rodearlo con sus brazos robóticos.
Swift es un telescopio de 250 millones de dólares que todavía funciona. Si LINK logra alcanzarlo y elevarlo, la misión demostrará que un satélite viejo puede repararse en órbita por una fracción de lo que cuesta reemplazarlo. Ese es el negocio que buscan las empresas de servicio orbital, un sector que la salida a bolsa de SpaceX puso en el radar de los inversionistas.
Por ahora, el rescate sigue en pie, pero depende del parche de software. LINK ya tiene un ritmo de giro controlado y un margen de propelente conservado; el siguiente dato decisivo será si puede usar esa configuración para empezar el viaje hacia Swift antes de que el telescopio llegue a los 300 kilómetros.
