✨︎ Resumen (TL;DR):
- Un algoritmo de redes neuronales convirtió 116 observaciones de radio del VLBA, tomadas entre 1995 y 2022, en una reconstrucción continua del chorro de plasma de 3C 345.
- Los nudos brillantes avanzan a velocidades aparentes de entre 10 y 13 veces la velocidad de la luz, mientras el flujo general alcanza entre 9 y 12 veces.
- La velocidad casi idéntica de ambos movimientos pone en duda, para este blazar, que los nudos sean ondas de choque.
Un equipo de astrónomos convirtió 27 años de observaciones de radio en un video continuo del chorro de plasma del blazar 3C 345, un agujero negro supermasivo situado a unos 5,500 millones de años luz cuyo chorro apunta casi de frente hacia la Tierra. Con un algoritmo de redes neuronales llamado kine, el grupo unió 116 observaciones del Very Long Baseline Array (VLBA) tomadas entre 1995 y 2022 para medir la velocidad del plasma punto por punto. Nature publicó el estudio el 26 de agosto de 2026; sus resultados no encajan con la explicación habitual de que los nudos brillantes sean ondas de choque.

Un video reconstruido, no una grabación
El resultado no es una grabación hecha por una cámara. La interferometría de muy larga base (VLBI) combina radiotelescopios muy distantes entre sí. En el método tradicional, cada campaña de observación produce una imagen fija y los investigadores comparan una imagen con las demás después.
El equipo de Marianna Foschi, del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) y Caltech, alimentó una sola red neuronal con las 116 observaciones a la vez. kine es un algoritmo de redes neuronales que convierte ese conjunto en una función continua en el tiempo. De esa función, el equipo puede extraer un fotograma para cualquier fecha, incluso entre dos observaciones.
Los datos provienen del programa de monitoreo MOJAVE, que observa este tipo de chorros con el VLBA a 15 GHz. Según el artículo, la reconstrucción alcanza una resolución de unos 113 microsegundos de arco, 4 veces mejor que la nominal, y un rango dinámico cercano a 140 veces el de los métodos tradicionales.
Optimizar la red con las 116 épocas tomó alrededor de 1.3 horas usando 4 GPU NVIDIA A100. Los autores aclaran que estas ganancias dependen de la cantidad y la calidad de las observaciones; no son una mejora fija del algoritmo.
Algunos fotogramas utilizados para medir velocidades son interpolados. El fotograma más alejado quedó a 5.7 meses de la observación real más cercana, dentro del margen de 6 meses que el equipo validó con datos sintéticos.
Los nudos brillantes avanzan casi con el plasma
Desde hace décadas, la explicación habitual identifica las manchas brillantes que recorren estos chorros como ondas de choque que comprimen el plasma magnetizado. Si fueran choques, la velocidad del patrón debería diferir claramente de la del material que lo rodea.
El video permitió medir por separado la velocidad del patrón y la del flujo, algo que el ajuste clásico de componentes gaussianos no puede hacer. Los componentes brillantes registran velocidades aparentes de entre 10 y 13 veces la velocidad de la luz. En la misma región, el flujo general de plasma registra entre 9 y 12 veces la velocidad de la luz.
La polarización tampoco respaldó la hipótesis del choque. Los picos de polarización fraccional no coinciden con los nudos, aunque un choque en un campo magnético como el de este chorro debería reforzarla justo ahí.
“Nos sorprendió descubrir que la velocidad a la que viajan los componentes brillantes y compactos a lo largo del chorro es casi la misma que la del flujo general del resto del plasma”, dijo Marianna Foschi a Space.com.
En lugar de una onda de choque, el equipo propone regiones donde aumentos locales de la presión magnética intensifican la emisión; el efecto Doppler relativista amplificaría su brillo. El artículo deja abierta una salvedad técnica: velocidades similares entre un choque y el flujo también podrían aparecer si los protones del chorro no son altamente relativistas.
La velocidad superior a la luz es aparente
Que el chorro apunte hacia la Tierra responde a la geometría. Está inclinado apenas entre 3 y 6.8 grados respecto de la línea de visión, y esa alineación es la que define a un blazar.
La misma geometría explica las velocidades aparentes superiores a la luz. Al corregir el ángulo de visión, la velocidad media más alta medida en el chorro corresponde a una velocidad física de 0.997 veces la velocidad de la luz, según los autores.
De Sagitario A* a un chorro de décadas
El equipo desarrolló originalmente kine para el Telescopio del Horizonte de Sucesos y sus observaciones de Sagitario A*, el agujero negro del centro de la Vía Láctea. Esa estructura cambia más rápido de lo que dura una sola observación.
El chorro de 3C 345 representa el extremo opuesto: evoluciona a lo largo de décadas. El estudio muestra que la misma herramienta sirve para analizar ambos casos.
El equipo, que también incluye a investigadores de Caltech y de la Universidad de Toronto, publicó el código y la reconstrucción en GitHub. Su plan es aplicar kine a programas completos de monitoreo para describir la cinemática de cientos de fuentes.
Marianna Foschi fue explícita sobre el alcance del resultado:
“Analizamos solo un blazar, así que nuestros resultados no ponen en duda la interpretación de los choques en general, sino solo en el caso específico de 3C 345.”
Los archivos de radio acumulados durante décadas ya contienen los datos para comprobar si este comportamiento se repite en otros chorros. Con kine, el equipo puede convertir esas observaciones en videos y mapas de velocidad del plasma. En 3C 345, el resultado queda limitado: sus nudos brillantes avanzan casi al ritmo del flujo, pero el estudio no descarta la interpretación de ondas de choque en general.
