El VLT detecta desde Chile una candidata a exoluna

El VLT detecta desde Chile una candidata a exoluna

El VLT detectó una candidata a exosatélite de masa joviana que orbita una enana marrón a 73 años luz.

Por Humberto Toledo el 1 de agosto del 2026 a las 3:38 pm PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • El Very Large Telescope detectó una señal que se repite cada aproximadamente 170 días y cuyo ajuste principal da 171 días, en la enana marrón CD-35 2722 B.
  • El objeto tiene una masa mínima de 0.9 veces la de Júpiter, cuantificada en 0.918 masas jovianas, y es cerca de 40 veces menos masivo que su anfitriona.
  • Nature publicó el estudio el 22 de julio de 2026; el equipo lo llama exosatélite y pide observaciones de seguimiento antes de hablar de una exoluna confirmada.

Un equipo liderado desde Santiago de Chile detectó con el Very Large Telescope (VLT) una señal compatible con un objeto de al menos 0.918 masas de Júpiter que orbita la enana marrón CD-35 2722 B, a unos 73 años luz de la Tierra. Nature publicó la investigación el 22 de julio de 2026 y sus autores la presentan como la evidencia más sólida hasta ahora de un satélite fuera del Sistema Solar, pero lo llaman exosatélite, no una exoluna confirmada.

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23 noches para medir un bamboleo

El VLT reunió 23 noches de espectros entre octubre de 2023 y febrero de 2026 con el instrumento CRIRES+.

La velocidad radial es una técnica que mide el bamboleo que un objeto provoca en el cuerpo que orbita, en vez de observarlo directamente. El equipo aplicó ese método, que permitió encontrar el primer exoplaneta alrededor de una estrella como el Sol.

La señal se repitió aproximadamente cada 170 días y el ajuste principal la situó en un periodo de 171 días. El patrón superó el umbral estadístico que usan los astrónomos para descartar que se trate de ruido.

El equipo tomó los datos en Paranal, en el desierto de Atacama.

La arquitectura que complica llamarla exoluna

La arquitectura reúne tres cuerpos. En el centro del sistema está CD-35 2722, una estrella roja con 40% de la masa del Sol. A su alrededor gira CD-35 2722 B, una enana marrón de 37 masas de Júpiter. La imagen directa permitió descubrirla en 2011.

El objeto nuevo orbita a la enana marrón a 0.2 unidades astronómicas, una quinta parte de la distancia entre la Tierra y el Sol. La enana marrón, a su vez, gira alrededor de la estrella, mientras el nuevo objeto ocupa el tercer escalón de la arquitectura.

Su masa mínima de 0.918 masas de Júpiter lo hace cerca de 40 veces menos masivo que la enana marrón. Esa combinación coloca en el mismo sistema un objeto con masa planetaria alrededor de un cuerpo que no es ni planeta ni estrella.

Un exosatélite es un satélite que orbita un cuerpo fuera del Sistema Solar. En este caso, ese cuerpo no es un planeta, sino una enana marrón; además, el satélite tiene una masa comparable a la de un planeta gigante.

Kevin Hoy, autor principal y estudiante de ESO en Chile, describió el sistema como muy raro frente al Sistema Solar. La asociación con la palabra luna nace de su posición en un tercer escalón orbital, aunque el objeto no se parece en nada a las lunas pequeñas y rocosas que conocemos. En el texto científico, el equipo eligió el término neutro satélite y lo usó de principio a fin.

Alice Zurlo, directora del Núcleo Milenio YEMS y astrofísica de la Universidad Diego Portales, resumió el hallazgo así: “Por exótico que sea, este sistema es realmente único y representa un avance”.

Bajo la única definición oficial disponible hoy, la de la Unión Astronómica Internacional (UAI), este objeto encajaría como planeta y no como luna. Su masa se ubica por debajo de 13 masas de Júpiter, orbita una enana marrón y su relación de masa con ella queda por debajo de 1/25.

El estudio señala que esa definición no describe la jerarquía del sistema y propone revisarla. No existe una definición aceptada de exoluna.

El video oficial de ESO resume en un minuto y medio cómo encajan los tres cuerpos.

Dos modelos explican la misma señal

Los espectros no obligan a elegir una sola arquitectura: hay dos modelos que explican los datos casi igual de bien.

  • Uno plantea un satélite en una órbita excéntrica de 171 días.
  • El otro propone dos satélites en órbitas circulares de 171 y 87 días, muy cerca de una resonancia 2:1.

Estadísticamente, los dos modelos quedan empatados. El equipo corrió simulaciones de N cuerpos para decidir cuál podía sostenerse físicamente.

  • El modelo de dos satélites expulsa a uno de ellos en menos de 500 años en casi todas las configuraciones probadas.
  • Las únicas órbitas estables exigen que ambos giren en sentidos contrarios y que estén a menos de 20 grados de ser coplanares, una combinación más difícil de formar.
  • El modelo de un solo satélite se mantiene estable en prácticamente todo el rango explorado.
  • El objeto está muy por fuera del límite de Roche calculado, así que no corre riesgo de despedazarse.

La física resolvió el empate a favor del modelo de un solo satélite, no el ajuste estadístico de los espectros.

La prueba contra un artefacto de medio año

Los autores también revisaron la sospecha más obvia: una señal cercana a 170 días se parece demasiado a medio año terrestre, y un error en las correcciones podría fabricarla.

Buscaron correlaciones con la corrección baricéntrica, el vapor de agua y las condiciones atmosféricas. No apareció ninguna.

En esa prueba específica, el análisis acotó el periodo a 169.45 días, a unas 11 desviaciones estándar de los 182.5 días que habrían delatado el artefacto de medio año.

Por qué sigue siendo una candidata

La masa de 0.918 masas jovianas es un mínimo, no un valor definitivo. La velocidad radial no permite conocer la inclinación de la órbita, por lo que el objeto podría ser más pesado.

Solo sería una segunda enana marrón si se observara casi de frente, un escenario que los autores consideran improbable. La confirmación depende de observaciones futuras que el equipo ya pidió.

Varios medios en inglés presentaron el hallazgo como la primera exoluna detectada. El resumen del artículo aclara que todavía no está claro si el objeto cumple los criterios, hoy sin definir, para recibir ese nombre, y lo describe como un paso importante hacia la primera detección. ESO incluso escribe exoluna entre comillas.

Las candidatas anteriores, Kepler-1625b I y Kepler-1708b i, todavía generan discusión años después. En enero de 2026, un equipo encabezado por Quentin Kral encontró indicios de un satélite en el sistema HD 206893 con el interferómetro del VLT, pero no consiguió una detección firme.

Con más de 6,000 exoplanetas catalogados, no hay una sola luna confirmada.

Una investigación hecha en Chile

El trabajo también tiene un origen chileno muy concreto. Hoy y Zurlo firman desde la Universidad Diego Portales y el Núcleo Milenio YEMS, financiado con dinero público chileno. El CATA y la oficina de ESO en Chile también participan, y los datos proceden de Paranal.

El equipo propuso este método en 2018 y lo probó con otros compañeros subestelares fotografiados directamente, como GQ Lup B, HR 7672 B y los planetas de HR 8799. Ninguno de esos intentos produjo un resultado.

Esta vez, la precisión fue entre 10 y 100 veces mejor que en aquellas pruebas. La enana marrón está tan separada de su estrella que el equipo pudo obtener un espectro casi limpio, sin contaminación del astro principal.

Qué falta para llamarla exoluna

El estudio considera que los satélites descritos son probablemente demasiado masivos para albergar vida. Aun así, señala que los satélites en general son objetivos interesantes porque el calentamiento por marea puede volverlos habitables fuera de la zona habitable clásica de una estrella.

Según las proyecciones del artículo, las observaciones de 2027 empezarán a separar los dos modelos que hoy empatan. El Telescopio Extremadamente Grande (ELT), con su espejo de 39 metros, debería encontrar satélites bastante más pequeños que este.

Por ahora, CD-35 2722 B conserva la candidata más sólida a un satélite fuera del Sistema Solar. Las observaciones de 2027 tendrán que comprobar si la señal se mantiene y si el modelo de un solo satélite sigue siendo el estable; la etiqueta exoluna todavía no está confirmada.

Fuentes: 1, 2, 3

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