Si Yellowstone erupcionara: hasta 1,300 millones de muertes

Si Yellowstone erupcionara: hasta 1,300 millones de muertes

Yellowstone podría causar 1,300 millones de muertes en el peor escenario; la probabilidad anual es de una en 730,000.

Por Humberto Toledo el 22 de septiembre del 2026 a las 2:45 am PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • Una supererupción VEI 8 produciría una columna de ceniza y flujos piroclásticos, y repartiría material fino a miles de kilómetros.
  • Los cálculos citados estiman entre 700 y 1,300 millones de muertes prematuras y un enfriamiento global cercano a 1.5 °C durante varios años.
  • El USGS calcula una probabilidad anual de alrededor de una en 730,000; Yellowstone mantiene el nivel de alerta en normal.

Si el supervolcán de Yellowstone iniciara hoy una supererupción VEI 8, lanzaría una columna de ceniza y flujos piroclásticos, mientras el terreno cercano al cráter comenzaría a hundirse. El material fino viajaría a miles de kilómetros en menos de un día; a cientos de kilómetros, la ceniza bloquearía carreteras, cortaría servicios y arrasaría cultivos en al menos ocho estados. Los cálculos citados estiman entre 700 y 1,300 millones de muertes prematuras y un enfriamiento global cercano a 1.5 °C durante varios años. Es un escenario hipotético, no un pronóstico: el USGS calcula una probabilidad anual de una supererupción de alrededor de una en 730,000.

Cambio climático aceleró 20% deshielo de glaciar Pine Island
Te podría interesar:
Cambio climático aceleró 20% deshielo de glaciar Pine Island
Impresionante vista de las montañas y praderas de Yellowstone en un claro día de verano.
Foto: Austin Cooper / Pexels

Las primeras horas: una erupción VEI 8

La actividad crecería hasta que los científicos reconocieran el inicio de una erupción VEI 8, la categoría máxima de la escala de explosividad volcánica. Una supererupción es un evento volcánico que expulsa más de 1,000 kilómetros cúbicos de material; por eso, el VEI 8 queda reservado para eventos de esa magnitud.

La última vez que la humanidad presenció un evento así fue hace 74,000 años, durante la erupción de Toba, en Indonesia. El antecedente también muestra que una catástrofe de esa magnitud ya remodeló el planeta sin acabar con la humanidad.

La nube no se comportaría como un penacho normal de ceniza. Su propio empuje lanzaría el material en todas direcciones y lo extendería cientos de kilómetros. Después, los vientos de gran altitud tomarían el relevo y arrastrarían la ceniza fina a miles de kilómetros en menos de un día.

Tras unas horas de erupción continua, partes de la columna se desplomarían y generarían flujos piroclásticos. Un flujo piroclástico es una mezcla ardiente de gas, ceniza y fragmentos de roca que avanza a gran velocidad y arrasa cuanto encuentra cerca del cráter.

A medida que el magma escapara, el terreno sin soporte se hundiría, abriría nuevas grietas y alimentaría más columnas de ceniza.

La ceniza paralizaría servicios a cientos de kilómetros

Cientos de kilómetros más allá, en ciudades como Denver y en zonas a lo largo de la frontera con Canadá, la caída de ceniza oscurecería el cielo y bloquearía carreteras. También dejaría sin electricidad, agua y comunicaciones.

En al menos ocho estados, la ceniza arrasaría tierras de cultivo. A las muertes directas se sumarían otras por los cortes de energía, que apagarían semáforos y alumbrado, y por la interrupción de los servicios de salud.

El intento de operar generadores caseros podría provocar electrocuciones, incendios o intoxicaciones por monóxido de carbono. Estos efectos indirectos ampliarían el impacto mucho más allá de la zona cercana al cráter.

El enfriamiento global agravaría las crisis

El efecto no se quedaría en Norteamérica. Los aerosoles de azufre que la erupción inyectaría en la estratosfera enfriarían el clima global cerca de 1.5 °C durante varios años. Ese descenso agravaría las crisis alimentarias y económicas.

Los análisis de exceso de mortalidad mencionados calculan, de forma tentativa, entre 700 y 1,300 millones de muertes prematuras. El mismo cálculo contempla quizá el doble de personas afectadas que lograrían sobrevivir con secuelas temporales o permanentes.

Son proyecciones de un escenario hipotético, no un pronóstico sobre lo que ocurrirá. La cifra reúne las consecuencias de la erupción, la interrupción de servicios y el enfriamiento posterior.

La probabilidad es mínima y la alerta sigue normal

El tamaño del escenario no equivale a su probabilidad. El USGS estima que la posibilidad de una supererupción en Yellowstone ronda una en 730,000 cada año. Los científicos no están convencidos de que otra erupción catastrófica vaya a ocurrir alguna vez.

El nivel de alerta del volcán se mantiene en normal. Michael Poland, científico responsable del Observatorio Vulcanológico de Yellowstone, ha explicado que la cámara de magma bajo el parque está en su mayoría sólida, por lo que no puede alimentar una gran erupción.

Poland también ha señalado que el sistema se vigila de forma permanente y que una crisis de esa escala se anticiparía con semanas o meses de margen.

Yellowstone suele producir fenómenos mucho menores

Los fenómenos realmente frecuentes en Yellowstone son mucho menores, como los flujos de lava y las explosiones hidrotermales. El 13 de junio de 2026, una pequeña explosión hidrotermal en Biscuit Basin no dejó heridos.

Por eso, este recuento funciona como un ejercicio para dimensionar un riesgo extremo y prepararse, no como un anuncio de que Yellowstone esté a punto de estallar. El peor caso describe un evento que la ciencia considera muy improbable en cualquier año de nuestras vidas.

La cifra de hasta 1,300 millones de muertes pertenece al peor caso modelado. El dato que la acompaña es concreto: Yellowstone mantiene una alerta normal, su cámara de magma está en su mayoría sólida y el USGS estima una probabilidad anual de una en 730,000.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

Más de Ciencia

Feed