Polen fósil revela cómo los helechos avivaron el fuego en el Triásico

Polen fósil revela cómo los helechos avivaron el fuego en el Triásico

Polen fósil revela cómo los helechos avivaron incendios masivos en el Triásico hace 201 millones de años.

Por Humberto Toledo el 23 de julio del 2026 a las 4:43 am PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • Geólogos detectaron incendios masivos y recurrentes en Europa durante la extinción del final del Triásico, hace 201 millones de años.
  • El análisis de 15,000 mediciones de color en polen y esporas fósiles reveló que el material vegetal se carbonizó por el calor extremo.
  • Las sabanas de helechos reemplazaron a los bosques destruidos, acumulando biomasa que sirvió de combustible por miles de años.

Un equipo internacional de geólogos descubrió que los helechos avivaron incendios forestales masivos en el noroeste de Europa durante la extinción del final del Triásico, hace 201 millones de años. El estudio, liderado por la Universidad de Utrecht y publicado en la revista Nature Geoscience, demostró que estas plantas oportunistas generaron un ciclo de fuego que se extendió por miles de años.

La investigación descifró este misterio tras analizar núcleos de perforación en Alemania, Luxemburgo, Dinamarca y el Reino Unido. En todos ellos, el polen y las esporas fósiles mostraron un oscurecimiento extremo justo en el tramo geológico de la extinción masiva, para luego recuperar su tono claro en las capas superiores.

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El Índice de Oscuridad: una nueva báscula para el fuego antiguo

Para medir la intensidad de estos incendios prehistóricos, los científicos recurrieron al Índice de Oscuridad de Palinomorfos. Esta técnica utiliza una cámara acoplada a un microscopio óptico para registrar los valores RGB de los microfósiles y convertirlos a una escala de grises comparable.

A diferencia del conteo de carbón fósil o el análisis de hidrocarburos, que suelen arrojar datos imprecisos debido a la fragmentación o dispersión del humo, este método mide el impacto térmico directo sobre el propio polen. Los experimentos de laboratorio confirmaron que las esporas adquieren tonos cafés y negros cuando se exponen a temperaturas de combustión elevadas.

Sabanas de helechos: la trampa de combustible perfecta

La ruptura del supercontinente Pangea liberó unas 100,000 gigatoneladas de CO2, lo que elevó la temperatura global entre 5 y 10 grados Celsius. Este calentamiento acabó con los bosques templados y abrió el paso a los helechos, los cuales colonizaron rápidamente los suelos alterados.

Sin embargo, estas plantas no solo sobrevivieron al desastre, sino que retroalimentaron las llamas en un ciclo destructivo que duró entre 40,000 y 300,000 años. El geólogo Bas van de Schootbrugge detalló este comportamiento:

“Cuando los helechos se secan, las capas gruesas actúan como el combustible ideal para desencadenar incendios masivos. Los helechos oportunistas y pioneros formaron amplias sabanas, con algunas especies funcionando como escaleras de fuego mientras asfixiaban al resto de la vegetación. Los helechos respondieron y entregaron el combustible que avivó las llamas, lo que desencadenó incendios masivos repetidos. Un mundo verdaderamente infernal.”

En otra declaración, Van de Schootbrugge explicó que la biomasa de los helechos “se seca, pero se degrada muy mal, así que es posible tener capas gruesas de material curado que pueden encenderse cuando hay sequías seguidas de tormentas y rayos.”

Un espejo para el cambio climático moderno

Este escenario de devastación prehistórica guarda una preocupante similitud con los desafíos ecológicos actuales. El profesor Barry Lomax, de la Universidad de Nottingham, señaló la relevancia de estos hallazgos para entender el presente:

“Entender cómo cambió el mundo en el pasado revela procesos fundamentales que podrían volver a ocurrir. Nuestro escenario para la extinción del final del Triásico tiene similitudes con estudios sobre incendios modernos, donde las altas temperaturas, los cambios en el déficit hídrico climático y los cambios en los tipos de vegetación llevan a mayor riesgo y mayor severidad del fuego.”

Además de reconstruir el colapso que diezmó a tres cuartas partes de las especies del planeta, este trabajo deja una herramienta accesible para la comunidad científica. Miles de colecciones de polen archivadas en museos de todo el mundo pueden analizarse ahora bajo esta técnica de bajo costo para rastrear incendios del pasado que la ciencia aún no ha registrado.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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