Google Maps llevó a un cráter mal catalogado en Quebec

Google Maps llevó a un cráter mal catalogado en Quebec

Un aficionado detectó en Google Maps el cráter Uhackatik, de 25 km, catalogado como roca volcánica en Quebec.

Por Humberto Toledo el 1 de agosto del 2026 a las 10:48 pm PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • Joël Lapointe detectó a finales de 2023 un anillo de 25 kilómetros alrededor del lago Marsal, en la Côte-Nord de Quebec.
  • Una expedición de octubre de 2025 encontró conos astillados y roca fundida compatibles con un impacto de unos 390 millones de años.
  • El cráter Uhackatik es el primero que Canadá suma desde 2010, aunque la Formación Brecha Marsal figuraba desde 2001 como una estructura volcánica.

Joël Lapointe, astrónomo aficionado, detectó a finales de 2023 un anillo de 25 kilómetros alrededor del lago Marsal, en la Côte-Nord de Quebec, mientras planeaba un viaje. Un equipo de Francia, Canadá y Estados Unidos confirmó en octubre de 2025 que la depresión es el cráter de impacto Uhackatik, formado hace unos 390 millones de años. La evidencia clave estaba en una roca que los mapas oficiales de Quebec describían desde 2001 como volcánica.

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Una pista circular que casi se descarta

Lapointe buscó el anillo en las bases de datos de cráteres conocidos y no aparecía. Entre el hallazgo y la expedición pasaron 2 años, varios correos y varios intentos para conseguir que alguien revisara la anomalía.

Una forma circular no prueba un impacto. Un volcán, un glaciar o un pliegue erosionado también pueden dejar un círculo convincente cuando se observan desde arriba.

Google Maps puede generar el aviso, pero no confirma un cráter. La confirmación requiere evidencia de metamorfismo de choque en la roca, comprobada en campo y laboratorio.

Gordon Osinski, profesor de geología planetaria en la Western University de Ontario, dirige Impact Earth, un sitio donde cualquiera puede reportar un cráter sospechoso. Calcula que 99 de cada 100 avisos no llevan a ningún lado.

“Este es uno de esos raros ejemplos que muestra que sí es posible”, dijo Osinski a Live Science.

El aviso de Lapointe pasó primero por Francia. A Lapointe le costó varios intentos dar con alguien que lo tomara en serio, hasta que llegó al CEREGE, el centro de geociencias del CNRS y Aix-Marseille Université en Aix-en-Provence. Ahí trabaja Pierre Rochette, geofísico y coautor del hallazgo.

“Viendo la topografía, es muy sugerente de un impacto”, declaró Rochette a la CBC.

El equipo cruzó mapas geológicos, modelos digitales de elevación y muestras aportadas por el Servicio Geológico de Canadá. Esa combinación justificó el viaje al lago Marsal.

Cinco días para encontrar las pruebas

En octubre de 2025, el equipo llegó al lago Marsal en hidroavión y pasó 5 días entre terreno accidentado y la duda de dónde acampar. Osinski, que ha hecho 25 expediciones al Ártico, describió esta como una de las más duras de su carrera.

La expedición encontró dos señales físicas clave:

  • Un cono astillado es una fractura cónica de escala decimétrica que se abre cuando una onda de choque atraviesa la roca. En la Tierra, estos conos aparecen casi exclusivamente en impactos y explosiones nucleares subterráneas. El equipo los encontró el segundo día. Son de los pocos indicios de choque visibles a simple vista; el resto es microscópico.
  • La roca fundida dejó acantilados formados por el golpe. Uno de ellos mide 25 metros de altura y está cuatro kilómetros al oeste del centro de la estructura.

Con esas evidencias, el anillo dejó de ser solo una forma llamativa en un mapa. Los conos astillados y la roca fundida aportan evidencia de metamorfismo de choque, un rasgo que permite distinguir un impacto de un volcán o de una estructura erosionada.

El equipo acordó el nombre con el Consejo Innu de Ekuanitshit, la comunidad en cuyo territorio tradicional cayó la roca. El resumen científico, firmado por 10 autores, utiliza la forma Uhackatik. Parte de la cobertura en inglés y español lo transcribió como Uhaachatik.

El hallazgo es el primer cráter que Canadá suma desde 2010.

La roca que Quebec ya tenía en sus mapas

El dato que reforzó la hipótesis no salió de una excavación. La roca fundida llevaba décadas aflorando a la vista, entre 2 y 4 kilómetros del centro, con nombre formal y ficha propia.

Se llama Formación Brecha Marsal. Un equipo de Géologie Québec la describió en 2001, dentro del levantamiento geológico de la región del río Baune, y la clasificó como una diatrema.

Una diatrema es una chimenea volcánica rellena de material fragmentado.

El resumen que el equipo presentará en Fráncfort reinterpreta esa misma unidad como roca fundida de impacto pobre en clastos. La describe como una capa de al menos 50 metros de espesor, con disyunción columnar y fragmentos del basamento de hasta 50 centímetros.

El material físico llevaba 25 años en los mapas oficiales de Quebec. Lo que faltaba era mirar la forma completa desde arriba y volver a preguntarse qué la había producido.

Lapointe no aportó un dato que nadie tuviera. Aportó una hipótesis distinta sobre datos ya existentes, con la misma herramienta gratuita que cualquiera puede abrir en su celular.

La edad apunta a 390 millones de años

La edad no salió de una sola medición. El equipo usó 2 métodos independientes, y ninguno entrega una cifra redonda.

  • Paleomagnetismo: el equipo extrajo núcleos orientados de la roca fundida y midió la dirección del campo magnético que quedó congelada al enfriarse. Esa dirección corresponde a un intervalo de polaridad inversa y apunta a unos 390 millones de años, con una horquilla de 370 a 400 millones.
  • Circones: los investigadores analizaron estos minerales mediante LA-ICPMS. Sus isótopos de plomo señalan una edad mínima de entre 350 y 400 millones de años.

La cifra de 350 millones que circuló en algunos titulares es el límite inferior de la segunda horquilla, no una fecha alternativa cerrada.

El diámetro también generó confusión. El resumen habla de unos 25 kilómetros; algunos medios convirtieron mal las 15.5 millas del reporte original y publicaron 15 kilómetros.

La diferencia importa porque Osinski calcula que cada año se confirman 1 o 2 cráteres nuevos en el mundo y que casi todos miden menos de 5 a 10 kilómetros. Uno de 25 kilómetros cambia de categoría.

En el campo, Osinski apostó con su equipo que la estructura tendría entre 38 y 200 millones de años. La estimación falló por mucho.

Canadá conserva 31 cráteres confirmados

En la Tierra hay alrededor de 200 estructuras de impacto confirmadas; Osinski cuenta 31 en Canadá. Buena parte del país descansa sobre el escudo canadiense, roca vieja y estable donde una cicatriz puede durar cientos de millones de años sin que la tectónica la borre.

Quebec ya tenía el cráter de Manicouagan, conocido como el Ojo de Quebec. Su impacto ocurrió hace 214 millones de años; el borde erosionado pasó de 100 a 72 kilómetros y su pico central, el Mont Babel, mide 952 metros.

El impacto esparció cuarzo chocado hasta Inglaterra y Japón. Hoy, el anillo de agua rodea la isla René-Levasseur, la segunda isla lacustre más grande del mundo.

Google Maps muestra la pista, no la prueba

Las imágenes satelitales que Lapointe usó cubren el planeta entero y son gratuitas. La pregunta es si el hallazgo puede repetirse desde México, España o Sudamérica.

La respuesta depende de la geología, no de la herramienta. El cráter más famoso de México, Chicxulub, está sepultado bajo cientos de metros de sedimentos carbonatados en la península de Yucatán. El programa de exploración petrolera de Pemex lo identificó; en la superficie solo dejó el anillo de cenotes y algunos rasgos topográficos semicirculares.

Sin geofísica y sin perforación, Chicxulub no ofrece una estructura visible desde un satélite.

Sudamérica está en el otro extremo por razones distintas. La revisión en dos partes que firmaron Crósta y colegas concluye que el continente tiene pocas estructuras frente a regiones geológicamente comparables como Norteamérica, África y Australia.

La mayor confirmada es Araguainha, en Brasil, con 40 kilómetros. En Argentina, la única confirmada es el campo de cráteres de Campo del Cielo. Parte de la asimetría responde a la geología y parte a cuánta gente ha ido a buscar.

La revisión por pares será el siguiente filtro

El equipo presentará su trabajo en el 88.º congreso de la Meteoritical Society, en Fráncfort, del 9 al 14 de agosto de 2026. El estudio todavía no pasa por revisión por pares.

El propio resumen califica de preliminares los datos de circones y el análisis de las muestras recogidas en 2025 continúa en el laboratorio. La edad todavía puede afinarse.

Lapointe contó que su primera reacción fue descartar su propia observación: “No has descubierto nada, Joël, no es posible, ya deben saber de esto”, recordó en entrevista con The Canadian Press.

Uhackatik no altera lo que se sabe sobre los impactos. Se suma a una lista de alrededor de 200 estructuras confirmadas, pero su recorrido deja un dato concreto: una estructura de 25 kilómetros sobrevivió unos 390 millones de años, quedó dibujada en imágenes que cualquiera puede abrir gratis y la roca que la delató pasó 25 años en los mapas oficiales con la etiqueta equivocada.

El siguiente filtro será la revisión por pares, mientras continúa el análisis de las muestras de 2025. Hasta entonces, la edad reportada es de unos 390 millones de años, con un intervalo de 370 a 400; los 350 millones corresponden al límite inferior del método de circones.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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