✨︎ Resumen (TL;DR):
- Estados Unidos pausó el envío de armamento ya contratado a países del Báltico y Escandinavia.
- Lockheed Martin fabrica 600 misiles PAC-3 al año, cifra insuficiente para la demanda simultánea global.
- Naciones europeas como Suiza ya descartan el hardware estadounidense para comprar equipo local.
Estados Unidos notificó a varios aliados europeos que retrasará las entregas de armamento militar previamente contratado. La campaña aérea contra Irán, iniciada el 28 de febrero, agotó los inventarios estadounidenses y obligó al país a priorizar sus propios frentes bélicos, según información obtenida por Reuters.
Las demoras afectan directamente a países de la región del Báltico y Escandinavia, naciones que comparten frontera con Rusia. Estas compras se realizaron bajo el programa Foreign Military Sales (FMS), pero los equipos siguen sin llegar a territorio europeo.
El equipo más afectado es el interceptor de misiles PAC-3 Patriot. Estas son exactamente las mismas defensas que Ucrania utiliza en la actualidad para proteger su infraestructura energética y militar de los ataques rusos.
Incluso antes del choque con Irán, los arsenales de Estados Unidos registraban bajas por miles de millones de dólares. El envío de municiones y sistemas de artillería a Ucrania desde 2022, sumado a las operaciones militares de Israel en Gaza a finales de 2023, debilitaron la capacidad de respuesta de Washington.

Cuello de botella en la producción militar
Desde el inicio de la campaña iraní, Teherán disparó cientos de misiles balísticos y drones hacia países del Golfo. Para frenar estos ataques, la industria de defensa estadounidense enfrenta una alta exigencia operativa:
- Actualmente, Lockheed Martin produce cerca de 600 interceptores PAC-3 al año.
- La empresa tiene un contrato para aumentar su producción a 2,000 unidades anuales.
- Analistas del sector advierten que este ritmo actual es insuficiente para cubrir la demanda técnica de EE. UU. y sus aliados.
Esta crisis logística generó fricciones diplomáticas. La administración de Donald Trump presionó a la OTAN para adquirir más hardware estadounidense mediante el FMS y asumir la carga de la defensa convencional. Sin embargo, los retrasos molestaron a los funcionarios europeos, mientras que Washington los acusa de no apoyar económicamente las operaciones para liberar el estrecho de Ormuz.
El escenario de escasez acelera una decisión clave: las capitales europeas están optando por adquirir sistemas fabricados en su propio continente. Suiza canceló por completo la compra del sistema Patriot y eligió el modelo europeo Aster 30, argumentando desconfianza en los calendarios de entrega estadounidenses.
