✨︎ Resumen (TL;DR):
- La startup Enigma salió de su fase de desarrollo oculto con una ronda de inversión liderada por Index Ventures y Ribbit Capital.
- Los reportes de financiamiento oscilan entre los 70 y 71 millones de dólares, fondos que se usarán para modelos e infraestructura de cómputo.
- La compañía pondrá a prueba más de 100 robots controlados a distancia por usuarios reales para analizar cómo se comunican con las máquinas.
La startup de inteligencia artificial física Enigma emergió de su fase de desarrollo oculto el 27 de julio de 2026 tras asegurar una ronda de financiamiento semilla de aproximadamente 70 millones de dólares. Con este capital, la compañía desplegará más de 100 robots en entornos reales para estudiar la interacción directa y natural entre humanos y máquinas.
El financiamiento estuvo coliderado por las firmas de capital de riesgo Index Ventures y Ribbit Capital. Aunque medios internacionales de tecnología reportan que el monto de la ronda asciende a 71 millones de dólares, otros análisis sitúan la cifra en 70 millones de dólares, una variación que la compañía de origen israelí no ha aclarado de forma pública.
La IA física es una vertiente tecnológica que aplica modelos de inteligencia artificial a sistemas de hardware para que estos perciban, interpreten y actúen en el mundo real. En este campo, Enigma busca resolver el abismo de comunicación y programación que actualmente separa a los usuarios comunes del control de brazos robóticos.
El cofundador de Enigma, Jonathan Jacobi, explicó la problemática del sector durante la presentación de la empresa:
“Si tuvieras que lavar los platos y pasaras 15 minutos explicándole a un robot dónde poner cada cosa, llegarías al punto de decir: ‘Olvídalo, lo haré yo mismo’. Ahora mismo, todo el mundo está en ese punto, incluso con los modelos más capaces.”

Pruebas en tiempo real con 100 robots en Israel y California
A diferencia de otros laboratorios que se enfocan en recopilar millones de videos de internet o entrenar hardware en simuladores virtuales, la empresa pondrá más de 100 robots a disposición del público en general en locaciones de Israel y California. Cualquier persona podrá interactuar de forma remota y en tiempo real con estos sistemas.
Las demostraciones iniciales de la plataforma abarcan diversas actividades de destreza física:
- Pintar dibujos utilizando un pincel sobre lienzo.
- Sostener combates de espadas controladas por computadora contra otros robots.
- Manipular y mezclar matraces con sustancias para experimentos químicos sencillos.
La startup registrará las instrucciones naturales (ya sea mediante texto escrito, comandos de voz por audio, demostraciones en video o interacciones táctiles de arrastrar y soltar) que los usuarios empleen de manera espontánea. El objetivo de recopilar estos datos es entrenar nuevos modelos de robótica que asimilen mejor el lenguaje cotidiano.
Un equipo de ciberseguridad enfocado en el usuario
Los fundadores de Enigma, Jonathan Jacobi y Gal Niv, se conocieron en su adolescencia compitiendo en concursos de hacking y posteriormente sirvieron en la Unidad 8200, la división de inteligencia militar tecnológica de Israel. Jacobi trabajó también en Check Point y Microsoft, donde fue reclutado como uno de los empleados más jóvenes en la historia de la oficina israelí de la firma.
A pesar de no contar con experiencia previa en hardware o manufactura robótica, su visión atrajo la atención de inversionistas estratégicos. La ronda semilla sumó la participación de Conviction Partners y de un grupo de investigadores de primer nivel vinculados a firmas de peso como OpenAI, Anthropic, xAI, Thinking Machines y Cognition.
El reto de transicionar de la investigación al mercado
El anuncio de Enigma deja claro que la startup todavía se encuentra en una etapa temprana. La compañía no ha revelado su valuación comercial, no tiene un producto listo para el consumidor ni ha fijado una fecha de disponibilidad general de su software o hardware.
Aunque Jacobi confirmó que colaboran con empresas de los sectores de logística, salud y entretenimiento, la startup no ha hecho públicos los nombres de estos socios comerciales. De igual forma, el proyecto opera como una plataforma de investigación y no cuenta con planes de distribución comercial inmediata para mercados de habla hispana como México o España.
El valor real de Enigma dependerá de que los registros de su prueba pública con usuarios demuestren que las instrucciones de una persona sin conocimientos técnicos pueden transformarse en comandos estables para un robot.
