Meta prueba robots y algunos técnicos temen por su empleo

Meta prueba robots y algunos técnicos temen por su empleo

Meta prueba robots de Kinova, ABB y Watney en centros de datos; algunos técnicos temen por su empleo.

Por Humberto Toledo el 28 de agosto del 2026 a las 12:16 pm PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • Meta prueba robots de Watney Robotics, Kinova y ABB para conectar cables, reiniciar servidores y reasentar piezas en sus centros de datos.
  • Un trabajador calcula que un robot de cableado podría absorber hasta el 80% de la carga de trabajo de algunas personas.
  • Meta afirma que necesita más trabajadores y lanzó una academia de 115 millones de dólares, aunque su capacitación apunta a construir centros de datos, no a las tareas operativas que los robots están probando.

Meta prueba robots de Watney Robotics, Kinova y ABB en sus centros de datos para conectar cables, reiniciar servidores y reasentar piezas. Wired reportó las pruebas el 28 de agosto de 2026, a partir de testimonios de trabajadores actuales y anteriores que pidieron anonimato. Si funcionan, las máquinas podrían permitirle operar una red en expansión con menos personal y contener el costo laboral mientras se dispara su gasto en infraestructura de IA.

Los ensayos cubren varios frentes y tienen distinto grado de avance. Las personas citadas por Wired no estaban autorizadas para hablar con la prensa. El equipo proviene de Watney Robotics, una startup de San Francisco, Kinova y el grupo de automatización ABB. Kinova y ABB declinaron comentar; Watney no respondió y Meta no quiso detallar las pruebas.

En uno de los frentes, Meta evalúa un brazo robótico Kinova Gen3 para hacer power cycling. Power cycling es un procedimiento de mantenimiento que corta y restablece la corriente de un servidor.

En otro, la compañía prueba una máquina para cambiar cables de red. Un trabajador de un centro de datos calcula que, si el robot funciona, podría absorber hasta el 80% de la carga de trabajo de algunas personas.

En varias instalaciones ya opera, sin anuncio público, un dispositivo mucho más sencillo, parecido a un dedo o un palito. Presiona el botón de encendido de una Mac Mini u otro equipo cuando alguien le da la orden a distancia.

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Iowa prueba cableado y Ohio reasienta piezas

Altoona, Iowa, suele ser el lugar donde Meta estrena tecnología. Dean O’Connor, alcalde de la ciudad, dijo a Wired que lo que la empresa hace ahí termina replicándose en otros sitios.

En uno de esos edificios, Meta prueba un par de robots de doble brazo fabricados por Watney para trabajos de cableado. Personas los supervisan y todavía no alcanzan el ritmo humano, aunque la prueba avanza.

Watney comenzó en 2023 con una demostración de un robot que doblaba ropa y prometía tareas de limpieza en negocios. Según copias archivadas de su sitio, la startup viró hacia los centros de datos a principios del año pasado.

En New Albany, Ohio, está el campus más nuevo de Meta, conocido como Prometheus. Ahí hay robots de cuatro ruedas de ABB con un elevador tipo tijera y un brazo de seis ejes. Hoy reasientan piezas y podrían asumir otras tareas con cada vez menos supervisión humana, según una persona familiarizada con el producto.

La lógica económica es directa: un robot puede rendir de manera más constante y costar menos que la mano de obra humana, sobre todo en zonas poco pobladas donde abundan los centros de datos y escasean los trabajadores calificados.

Paul Golding, quien dirige el área de inteligencia física del fabricante de chips Analog Devices, cuenta que cada vez más clientes le piden operar sus instalaciones con humanoides. La razón que menciona es que así pueden trabajar a temperaturas más altas y a oscuras.

Meta dice que necesita más trabajadores

La respuesta pública de Meta llegó por medio de su vocero, Francis Brennan. Dijo que Estados Unidos vive su mayor auge de infraestructura desde la Segunda Guerra Mundial y que faltan trabajadores calificados para cubrir los puestos. Brennan resumió la postura de la empresa así: “necesitamos más trabajadores, no menos”.

En junio de 2026, Meta lanzó America’s Workforce Academy, un programa de 115 millones de dólares que ofrece formación gratuita en oficios especializados, credenciales del NCCER y empleo garantizado en proyectos de sus centros de datos. El programa comenzó en Indiana, Luisiana, Ohio y Texas.

La compañía también se asoció con sindicatos de la construcción para financiar programas de aprendices. La academia forma electricistas, mecánicos, plomeros y personal de fibra óptica para construir centros de datos. Los robots apuntan a otra plantilla: la que opera el edificio una vez terminado.

En una conferencia el año pasado, Eric Xu, gerente sénior de robótica de Meta, dijo que los objetivos de largo plazo incluyen usar robots en los centros de datos para acelerar la respuesta a incidentes, monitorear el ambiente y hacer mantenimiento preventivo. Xu añadió que hará falta más colaboración e investigación, pero que había que empezar de todas formas.

La inquietud aparece en esa plantilla operativa. Dos trabajadores citados por Wired creen que Meta desarrolla software de IA y otras tecnologías para contratar personal menos calificado y peor pagado, además de concentrar algunos puestos en lugares más convenientes para la empresa, como Denver, Colorado.

Uno de ellos describió un cambio en el perfil buscado: menos personas capaces de pensar por su cuenta, improvisar soluciones o resolver averías complejas, y más trabajadores que sigan instrucciones de la IA sin romper nada. En los chats grupales de Altoona cayó el ánimo. Una persona al tanto de esas conversaciones dijo que circula la idea de que en unos años no quedará nadie por culpa de los robots.

La flota actual todavía necesita ayuda humana

Meta ya tiene en operación, en varios centros de datos como los de Iowa y Virginia, un tugger autónomo que mueve racks pesados y un robot rodante que lee códigos de barras para llevar el inventario. La empresa mostró ambos equipos en un video de 2023.

Un tugger autónomo es un vehículo que mueve racks pesados dentro de un centro de datos. El robot de inventario también inspecciona fallas, pero su cámara solo capta escala de grises y no puede distinguir una luz indicadora verde de una roja. Las revisiones humanas siguen siendo necesarias.

El robot se atora en las esquinas y con los cables tirados en su camino. Como hay pocos, alguien tiene que abrir puertas y manejarlo con control remoto para llevarlo de un edificio a otro.

Dos fuentes lo describen como demasiado lento. Meta llegó a explorar drones como alternativa más rápida, pero descartó la idea.

También hay quejas por el tiempo que los robots pasan recargando batería. Meta reconoció internamente que sus máquinas no están equipadas para ciertas tareas, como el cableado intensivo que exige un supercomputador Nvidia GB300.

Un exempleado explica que todo se construyó durante décadas para manos humanas y reparaciones de cinco minutos. Rediseñarlo para robots llevará tiempo.

Helen Oleynikova, CEO de Exclaim Robotics, que desarrolla prototipos para reemplazar piezas y reconectar cables en centros de datos, sostiene que hay muchos pilotos y demostraciones, pero ninguna solución que pueda demostrarse funcionando.

Meta no está sola en este intento. Microsoft y Google anunciaron en 2024 inversiones separadas en robótica para sus centros de datos, y Amazon habló el año pasado de usar robots para reciclar componentes.

Ashley Llorens, managing director del acelerador de investigación de Microsoft, dijo a Wired que su empresa sí explora robots para tareas económicamente valiosas, como reemplazar un rack de servidores defectuoso.

Los robots también ponen a prueba el argumento laboral

Las tecnológicas presentan los puestos de trabajo como la contrapartida que justifica los descuentos fiscales. El movimiento contra los centros de datos, que hoy tiene fuerza en todo Estados Unidos, apenas ha volteado hacia los robots.

Meta abrió el campus de Altoona en 2014 y emplea ahí a cientos de personas. Todavía le quedan varios años de una exención al impuesto predial que le ahorra decenas de millones de dólares al año, un intercambio que la ciudad ha considerado razonable.

Wired preguntó al alcalde O’Connor sobre los robots. Él reconoció que no ha pensado mucho en ellos y describió la automatización como algo inevitable que la ciudad atenderá cuando llegue. La exención ya está en vigor y todavía le quedan años por delante.

El choque está en la letra chica: la academia garantiza empleo ligado a la construcción, mientras los robots se prueban para operar edificios terminados. La flota actual todavía necesita personas para revisar indicadores, abrir puertas, controlar equipos a distancia y resolver el cableado que las máquinas no pueden manejar.

Fuentes: 1, 2, 3

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