¿La NASA prepara astronautas hibernados para Marte? La verdad detrás del mito

¿La NASA prepara astronautas hibernados para Marte? La verdad detrás del mito

La NASA no tiene astronautas hibernando para ir a Marte. Conoce qué investiga realmente la ciencia sobre el torpor.

Por Humberto Toledo el 23 de julio del 2026 a las 7:47 am PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • Una serie de publicaciones virales afirmó falsamente que la NASA ya alista tripulaciones en estado de hibernación para viajar al planeta rojo.
  • La realidad apunta a STASH, un proyecto de fase temprana diseñado para estudiar el letargo en roedores dentro de la Estación Espacial Internacional.
  • El letargo inducido en seres humanos todavía está a décadas de distancia y sus primeros usos reales ocurrirán en hospitales, no en el espacio.

Una ola de publicaciones virales en redes sociales aseguró que la NASA ya prepara a sus astronautas para dormir durante todo el trayecto hacia Marte. Sin embargo, la agencia espacial no tiene ningún programa activo de hibernación humana. El propio administrador de la agencia, Jared Isaacman, reaccionó con ironía en su cuenta de X el 18 de julio de 2026 al señalar: “No estoy seguro de haber recibido el informe sobre esto todavía.”

La verificación de datos de la organización Fact Crescendo catalogó la versión como engañosa el 22 de julio de 2026. Lo que realmente financia la ciencia espacial es mucho más modesto, pero técnicamente fascinante: el diseño de un hábitat experimental para roedores y estudios biológicos basados en la fauna terrestre.

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El verdadero proyecto de la NASA se llama STASH y no lleva humanos

STASH (Studying Torpor in Animals for Space-health in Humans) es un concepto de laboratorio de hibernación en microgravedad que busca evaluar la pérdida de masa ósea y muscular en roedores dentro de la Estación Espacial Internacional. La NASA otorgó una beca en enero de 2024 a este proyecto mediante su programa de conceptos avanzados (NIAC), el cual financia ideas de alto riesgo que podrían no concretarse nunca.

El desarrollo corre a cargo de Ryan Sprenger, de la firma Fauna Bio, en alianza con BioServe Space Technologies de la Universidad de Colorado Boulder. El plan consiste en integrar la unidad RESPYRS dentro del módulo SABL de la estación para mantener temperaturas de hasta 4 °C mientras se monitorea el oxígeno, la temperatura corporal y el ritmo cardíaco de los roedores en tiempo real.

Actualmente, este experimento con roedores ni siquiera ha despegado. La propia agencia espacial admitió en sus documentos de presentación que la infraestructura espacial para estudiar el torpor en roedores de laboratorio no existe todavía, por lo que primero deben fabricar el hardware.

El oso como el modelo biológico perfecto

Para entender cómo lograr este estado, la Agencia Espacial Europea (ESA) estudia de cerca al oso negro americano. Un estudio clave de la Universidad de Alaska Fairbanks publicado en Science en 2011 demostró la increíble resistencia de estos animales:

  • Ritmo cardíaco: Pasa de 55 latidos por minuto en verano a números de un solo dígito durante el invierno.
  • Metabolismo: Disminuye hasta un 25% del nivel normal, a pesar de que su temperatura corporal interna solo baja unos 5 o 6 grados (manteniéndose entre 30 y 36 °C).
  • Preservación física: Mientras que un humano inmovilizado por 130 días perdería el 90% de su fuerza muscular, el oso solo pierde cerca del 23%, según datos publicados en Nature en 2001.
  • Salud ósea: Investigaciones de 2006 confirmaron que el esqueleto del oso recicla el calcio durante la hibernación en lugar de desecharlo.

La ESA prefiere al oso sobre otros mamíferos pequeños porque su masa corporal es similar a la humana y su temperatura no baja drásticamente, lo que reduce los riesgos de un choque térmico en las células de los astronautas.

La matemática que seduce a las agencias espaciales

El interés de aplicar el torpor en misiones espaciales responde principalmente a un factor de peso y recursos logísticos. Cada tripulante rumbo a Marte requiere cerca de 30 kg diarios de agua, comida y suministros médicos. En una misión de ida y vuelta que puede superar los dos años, esto se traduce en toneladas de carga.

La ESA calcula que si los astronautas viajan dormidos, el peso total de la nave espacial podría reducirse hasta en un tercio. Ensayos dirigidos por Clifton Callaway en la Universidad de Pittsburgh, financiados por la NASA, demostraron que el uso del sedante dexmedetomidina reduce el metabolismo un 20% y el consumo de calorías un 30% en voluntarios sanos. Esto ahorraría al menos una cuarta parte de la despensa de viaje, equivalente a unos 300 kg de comida menos por persona.

Además, el letargo podría ofrecer protección médica. Alexander Chouker, profesor de la Universidad Ludwig Maximilian de Múnich, explica que este estado reduciría el daño celular provocado por la radiación cósmica en el espacio profundo, sirviendo como un escudo biológico temporal ante la falta de barreras físicas eficientes.

El primer destino de la hibernación humana será un hospital

A pesar de los beneficios teóricos, los científicos piden cautela con las fechas. Matteo Cerri, de la Universidad de Bolonia, estima que podríamos ver los primeros ensayos de letargo inducido en humanos en un lapso de 10 a 15 años. Por su parte, Christiane Hahn, encargada de biología espacial en la ESA, proyecta que tomará décadas y advierte sobre el verdadero reto técnico: “Inducir el letargo se comprende bastante bien. Pero despertar a alguien de él no.”

Antes de que un ser humano se duerma camino a Marte, esta tecnología salvará vidas en la Tierra. El primer paciente en torpor artificial probablemente estará en una sala de urgencias. Científicos de la Universidad de Groningen ya prueban la molécula SUL-138 (extraída de hámsteres sirios) para combatir el Parkinson. Asimismo, reducir el metabolismo y la inflamación mediante el letargo facilitará el tratamiento de infartos, accidentes cerebrovasculares y la conservación de órganos para trasplantes, abriendo un abanico médico que va mucho más allá de la exploración espacial.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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