✨︎ Resumen (TL;DR):
- Un equipo del Southwest Research Institute vinculó la creación de varios cráteres lunares con la destrucción de un asteroide masivo.
- El cuerpo progenitor, de más de 100 kilómetros de diámetro, se fragmentó muy cerca de una zona de inestabilidad gravitacional de Júpiter.
- Los escombros bombardearon la Luna, la Tierra y Marte durante 150 millones de años, coincidiendo con glaciaciones y cambios biológicos.
El científico William Bottke lideró una investigación del Southwest Research Institute (SwRI) que revela cómo la destrucción de un asteroide de más de 100 kilómetros de diámetro hace unos 800 millones de años desató una lluvia de proyectiles en el sistema solar interior. El violento cataclismo explica el origen de un grupo de cráteres lunares, encabezados por el emblemático Copérnico, y coincide temporalmente con profundas alteraciones climáticas en nuestro planeta.

El desvío gravitacional de Júpiter
Las colisiones en el cinturón de asteroides son habituales, pero este evento ocurrió en una ubicación crucial. El cuerpo progenitor, perteneciente a la familia Eulalia, se fragmentó justo en el límite de una de las salidas de emergencia más activas del cinturón.
La resonancia 3:1 con Júpiter es una franja orbital que desvía cuerpos celestes hacia el sistema solar interior mediante tirones gravitacionales acumulados. En esta región, un asteroide da tres vueltas al Sol por cada órbita del planeta gigante, lo que deforma su trayectoria y lo empuja a cruzar el camino de los planetas rocosos.
Las simulaciones matemáticas del equipo revelan que la mitad de los fragmentos entró de inmediato a esta zona de influencia. El resto llegó de forma gradual debido al efecto Yarkovsky, una sutil fuerza térmica que altera la órbita de los asteroides a lo largo de millones de años. En total, tres cuartas partes de los escombros terminaron en la ruta de colisión.
Siete impactos con la misma fecha
A diferencia de la Tierra, donde la erosión y la tectónica de placas borran las cicatrices geológicas, la Luna conserva un registro intacto. Los análisis de material recolectado por la misión Apolo 12 fijaron la edad del cráter Copérnico, de 93 kilómetros de ancho, en unos 800 millones de años.
El modelo matemático del SwRI coincide con este dato y asocia otros seis grandes cráteres lunares a la misma ventana de tiempo, entre los 760 y 820 millones de años: Lowell, Das, Godin, Saha, Stefan y Al-Khwarizmi.
La consistencia de esta fecha se apoya en tres pruebas independientes: la densidad de cráteres pequeños superpuestos, las esferas de vidrio fundido recuperadas por los astronautas y las marcas de impacto detectadas en diversos meteoritos que cayeron en la Tierra.
Repercusiones en la Tierra, Marte y Venus
Los cálculos físicos indican que la Tierra, debido a su mayor tamaño y gravedad, recibió cerca de veinte impactos de gran escala por cada golpe registrado en la Luna. Aunque estas cicatrices terrestres ya desaparecieron, el bombardeo coincide con eventos misteriosos de nuestra historia geológica.
Hace unos 800 millones de años, la Tierra experimentó cambios drásticos en los niveles de oxígeno de sus océanos, la diversificación de la vida eucariota y, posteriormente, el inicio de las glaciaciones globales conocidas como “Tierra bola de nieve”.
“Es tentador sugerir que lo primero produjo lo segundo”, declaró Bottke respecto a la relación entre la lluvia de asteroides y los cambios ambientales. Sin embargo, el investigador aclara que este vínculo permanece como una hipótesis científica a confirmar.
El estudio también sugiere que el enjambre de escombros pudo causar sacudidas sísmicas que reactivaron el vulcanismo en Marte y provocaron erupciones masivas en Venus hace unos 650 millones de años, reescribiendo la superficie de ese planeta por completo.
La confirmación definitiva de esta teoría podría estar ya en laboratorios terrestres. Las muestras de los asteroides Bennu y Ryugu, traídas por las misiones OSIRIS-REx y Hayabusa2, provienen de cuerpos que podrían ser fragmentos directos de la familia Eulalia, el mismo escombro que moldeó la cara de nuestra Luna.
