✨︎ Resumen (TL;DR):
- Un estudio publicado en Nature Climate Change demuestra que los microbios consumidores de metano no pueden compensar la acelerada producción de este gas generada por el calentamiento de la Tierra.
- Casi el 50% del metano emitido a la atmósfera proviene de fuentes microbianas en lagos, estanques y suelos húmedos.
- Paralelamente, científicos descubrieron que la erupción del volcán Hunga Tonga destruyó de forma de forma natural unas 900 toneladas de metano al día en la estratósfera.
El calentamiento global avanza más rápido de lo que la propia naturaleza puede mitigar. Un estudio publicado en la revista Nature Climate Change revela que los microbios encargados de absorber el metano en los ecosistemas naturales son incapaces de mantener el ritmo de producción de este gas, el cual se acelera debido al aumento de las temperaturas planetarias. Esto crea un ciclo de retroalimentación climática que intensificará el calentamiento global de manera inevitable.
La investigación, dirigida por el profesor Mark Trimmer de la Universidad Queen Mary de Londres, empleó un método para analizar el comportamiento microbiano a largo plazo. El equipo recolectó muestras en arroyos calentados naturalmente por actividad geotérmica en zonas remotas de Alaska, Groenlandia, Islandia, Svalbard y Kamchatka, en Rusia.
Estas aguas termales permitieron observar cómo actúan los microorganismos tras siglos de adaptación a temperaturas elevadas, lo que ofrece un adelanto de lo que enfrentará el planeta entero en las próximas décadas.
Casi la mitad de todo el metano que llega a la atmósfera se origina por microbios que habitan en lagos, lagunas y suelos húmedos. El volumen real que se libera depende del equilibrio entre las bacterias que producen el gas y aquellas que lo consumen. Aunque el aumento de temperatura estimula a ambos grupos, el estudio demuestra que los consumidores simplemente no logran compensar la sobreproducción de metano.
El profesor Gabriel Yvon-Durocher, de la Universidad de Exeter, explicó que “lo que es notable es que, a pesar de la complejidad de los procesos microbianos involucrados en la emisión de metano de los ecosistemas naturales, encontramos la misma fuerte sensibilidad a la temperatura en la diversidad de aguas dulces calentadas geotérmicamente en toda la región del Ártico”.
Metano es un gas de efecto invernadero que atrapa el calor en la atmósfera terrestre con gran intensidad.

El inesperado aliado volcánico en la estratósfera
A la par de esta preocupante alerta ecológica, otra investigación publicada en Nature Communications arrojó luz sobre un proceso inesperado de eliminación de metano detonado por la erupción del volcán submarino Hunga Tonga-Hunga Ha’apai en 2022.
El estallido arrojó agua salada y cenizas directamente a la estratósfera. Una vez ahí, la luz del sol reaccionó con la mezcla y generó partículas de cloro altamente activas que destruyeron cerca de 900 toneladas de metano al día.
Este fenómeno físico, confirmado mediante satélites que detectaron formaldehído (un subproducto que resulta de la descomposición del metano), brinda información valiosa para diseñar tecnologías de remoción artificial de gases de efecto invernadero en el futuro.
Ambos hallazgos demuestran que, mientras los sumideros naturales de metano en la superficie terrestre muestran un límite crítico de resistencia, se abren nuevas rutas científicas para intervenir la atmósfera. La urgencia de reducir las emisiones generadas por actividades humanas sigue siendo la prioridad absoluta para evitar que el ciclo natural del metano se descontrole de forma definitiva.
