Un volcán extinto de Irlanda revela cómo cambia el magma

Un volcán extinto de Irlanda revela cómo cambia el magma

Un estudio de Carlingford muestra cómo el magma alterna entre líquido y cristales y ayuda a entender erupciones.

Por Humberto Toledo el 1 de agosto del 2026 a las 9:52 pm PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • Trinity College Dublin reconstruyó el sistema magmático fosilizado de Carlingford, en el condado de Louth.
  • El magma alternó entre una fase con mucho líquido y una masa espesa cargada de cristales, como un granizado.
  • Un testigo de perforación de 1983 reveló una zona inferior desconocida y ayuda a explicar cómo una mezcla cristalina puede ascender y alimentar una erupción.

Un equipo internacional liderado por Trinity College Dublin reconstruyó, a lo largo de miles de años, el sistema magmático fosilizado bajo la montaña de Carlingford, en el condado irlandés de Louth. El estudio, publicado el 27 de junio de 2026 en Journal of Petrology, muestra que el magma no permaneció en una sola cámara de roca fundida: alternó entre una fase con mucho líquido y otra dominada por cristales. Ese cambio ayuda a explicar cómo una masa espesa, con textura de granizado, puede volverse lo bastante líquida para ascender y alimentar una erupción.

Carlingford dejó de funcionar como volcán hace decenas de millones de años. Los cerros de la península de Cooley son los restos expuestos de aquel sistema. Cuando la tectónica abrió el Atlántico, Irlanda se alejó del punto caliente que lo alimentaba; el magma se enfrió y se solidificó, y los glaciares se llevaron el edificio volcánico que estaba encima.

Irlanda no tiene volcanes activos. La erosión glaciar dejó a la vista las tuberías que en un volcán actual estarían enterradas a varios kilómetros. El punto caliente sigue trabajando y hoy alimenta a los volcanes de Islandia.

Mike Stock, de la School of Natural Sciences de Trinity e investigador principal del trabajo, lo resumió así: “Son análogos perfectos de sus hermanos y hermanas más jóvenes en la Islandia actual”.

El sitio evita una limitación práctica. Los volcanes son un peligro natural serio, pero los geólogos no pueden sacar muestras de roca a cinco kilómetros bajo el cráter de un volcán activo. En Carlingford, los glaciares ya dejaron expuesta esa parte del sistema.

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Un barreno de 1983 completó la sección inferior

El equipo revisó una historia geológica que parecía incompleta. M. J. Le Bas estableció en 1960 la subdivisión clásica de los gabros con muestras recogidas a lo ancho del complejo, sin control estratigráfico y solo hasta el límite del afloramiento. El grupo de Trinity añadió una tercera línea de muestreo 120 metros por debajo de ese nivel.

No abrió una nueva perforación. Aprovechó el barreno 676-5, taladrado en 1983 por Irish Base Metals Limited y almacenado desde entonces en el depósito de testigos del Servicio Geológico de Irlanda.

El material permitió identificar una Zona Inferior que nadie había descrito y que corresponde a la parte más máfica de la intrusión. En total, el equipo procesó 110 muestras para geoquímica de roca total, contó minerales en 75 láminas delgadas y midió ángulos diedros en 51.

El complejo quedó dividido en cuatro zonas:

  • Zona Inferior, 94 metros: es la más rica en olivino y se llenó con 11 tandas sucesivas de magma nuevo, en un entorno abierto con mucho líquido.
  • Zona Media, 317 metros: registra una fase de inflado rápido en un sistema prácticamente cerrado. Sus cristales se hundieron, flotaron y circularon por convección.
  • Zona Superior A, 115 metros: es la más caótica, con cuerpos tipo sill discontinuos de un lado a otro, insertados en un medio cargado de cristales.
  • Zona Superior B, más de 145 metros conservados: repite las tendencias químicas de la Zona Media. No conserva techo porque esa parte se erosionó.

Dos modelos para una misma cámara magmática

Cámara magmática es un depósito de roca fundida que se acumula en la corteza terrestre y alimenta un volcán. El modelo clásico la imagina como una bolsa de líquido conectada a la superficie por un conducto. El otro la describe como una masa espesa dominada por cristales y con poco líquido.

Los estudios recientes se habían inclinado hacia este segundo modelo, pero seguía sin resolverse cómo un magma tan espeso podía erupcionar. Jack Beckwith, estudiante de doctorado en Trinity y primer autor del artículo, lo resumió así: “En Carlingford vemos que los magmas pueden alternar entre esos dos estados”.

El artículo no concluye que las cámaras de magma líquidas hayan dejado de existir. Presenta ambos modelos como extremos de un mismo continuo, porque una intrusión gana cristales conforme se enfría.

La evidencia de Carlingford indica que el sistema podía ir y volver entre ambos regímenes en intervalos cortos para la escala geológica, según cambiaba el flujo de magma que entraba por abajo. Cuando el sistema regresaba a un estado con más líquido, se abría una ventana para que el magma ascendiera y alimentara una erupción.

El propio artículo advierte dos límites: las dataciones fiables del complejo de Carlingford siguen siendo escasas y el orden entre sus gabros y sus microgranitos todavía se discute.

La vigilancia todavía mira el magma de forma indirecta

Las redes de vigilancia no pueden tomar muestras a varios kilómetros bajo un volcán activo. Registran sismicidad, deformación del terreno, gases e imagen sísmica.

El artículo recoge una limitación sobre esta última técnica: trabajos recientes han cuestionado que la imagen sísmica permita estimar con precisión cuánto líquido hay realmente bajo tierra. La cifra que entrega un modelo no siempre coincide con el estado físico del magma.

La erupción del Tajogaite, en La Palma, duró 85 días, del 19 de septiembre al 13 de diciembre de 2021. El Instituto Geológico Nacional y el Instituto Volcanológico de Canarias lo identifican como el volcán más estrechamente monitorizado de la historia del archipiélago. Aun con ese seguimiento, la discusión sobre el estado del magma antes de la erupción sigue abierta.

El estudio no predice fechas ni lugares de erupción. Propone un modelo físico de cómo una masa espesa y cargada de cristales puede volverse lo bastante líquida para ascender. Esa explicación puede ayudar a interpretar lo que las redes observan indirectamente en el Popocatépetl, el Villarrica y los sistemas volcánicos de Islandia.

La perforación buscaba metales, no un volcán

El trabajo nació de una búsqueda minera. Según la ficha de Trinity College Dublin, el doctorado de Beckwith se titula The dynamics of country rock assimilation and PGE mineralisation in layered mafic intrusions y forma parte de Critical-Ireland. Su objetivo declarado es entender los procesos magmáticos que generan mineralizaciones de elementos del grupo del platino.

El proyecto comenzó en septiembre de 2022 con financiamiento del programa Frontiers for the Future. El resumen del artículo señala que sus resultados tienen implicaciones directas para la formación de depósitos minerales asociados.

En el complejo sudafricano de Bushveld, las interpretaciones rivales sobre cómo se armó la intrusión sostienen modelos distintos para explicar la concentración del metal. Los metales del grupo del platino forman parte de la lista de materias primas críticas de la Unión Europea desde hace años.

En Carlingford, las perforaciones de las décadas de 1970 y 1980 se hicieron por indicios de mineralización de sulfuros. El estudio volcánico fue el subproducto de esa búsqueda.

Una roca archivada durante cuatro décadas

El artículo lo firman 10 autores de 7 universidades de Irlanda, Reino Unido y Estados Unidos, además del Servicio Geológico de Irlanda del Norte. Es de acceso abierto desde el 27 de junio de 2026, cinco semanas antes de que la historia llegara a la prensa.

El trabajo no exigió una perforación nueva. El testigo había sido cortado, catalogado y guardado durante cuatro décadas en un almacén público, hasta que el equipo lo usó para responder otra pregunta.

Carlingford no permite predecir una erupción. Sí deja una pregunta concreta para la vigilancia: cuánto líquido hay realmente cuando los instrumentos describen un sistema dominado por cristales.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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