Rocas de Australia: agua en el manto hace 3,100 millones

Rocas de Australia: agua en el manto hace 3,100 millones

Rocas de Australia sugieren que el agua llegó al manto hace 3,100 millones de años, antes de la tectónica moderna.

Por Humberto Toledo el 20 de septiembre del 2026 a las 3:16 pm PDT

✨︎ Resumen (TL;DR):

  • Un equipo internacional liderado por Eric D. Vandenburg encontró en lavas de Australia Occidental una firma química compatible con agua superficial llegando al manto hace entre 3,130 y 3,100 millones de años.
  • Los modelos exigen entre 0.79% y 1.53% de agua para producir las boninitas más primitivas, frente a aproximadamente 0.11% en el manto primitivo.
  • El proceso propuesto, dripduction, describe el hundimiento localizado de corteza hidratada y no demuestra el inicio de la tectónica de placas moderna.

Un equipo internacional dirigido por el geocientífico Eric D. Vandenburg, de Adelaide University, encontró en lavas de Australia Occidental una firma química que sugiere que el agua superficial llegaba al manto hace entre 3,130 y 3,100 millones de años. El estudio, publicado el 7 de julio de 2026 en Nature Communications, propone que ese transporte ocurrió mediante dripduction, un hundimiento localizado de corteza hidratada. El hallazgo plantea un intercambio temprano entre la superficie y el interior terrestre, mucho antes de la tectónica de placas moderna.

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Foto: Askara Svarga / Pexels

Whundo conservó lavas con rasgos de arco

El material analizado pertenece al grupo Whundo, dentro del cratón de Pilbara, en Australia Occidental. La sucesión volcánica alcanza unos 10 kilómetros de espesor, se formó durante aproximadamente 30 millones de años y se extiende sobre 114 kilómetros cuadrados.

La baja alteración de las rocas permitió examinar elementos químicos que suelen desaparecer o modificarse durante miles de millones de años de metamorfismo. Después de filtrar las muestras afectadas por alteración, el equipo clasificó 40 lavas primitivas en series toleíticas, calcoalcalinas y boniníticas.

Las tres series se parecen a magmas presentes hoy en sistemas de arco y cuenca posterior. Esa semejanza no significa que todas necesiten el mismo proceso de formación.

Boninitas: la señal más fuerte del agua

Las boninitas son lavas ricas en magnesio y sílice, con poco titanio. En la Tierra actual suelen formarse cuando el agua procedente de una placa en subducción modifica el manto durante las primeras etapas de ese proceso.

Las muestras de Whundo constituyen, según el artículo, el conjunto extenso de boninitas genuinas más antiguo identificado hasta ahora. Su composición concentra la principal señal utilizada por el equipo para rastrear una fuente hidratada en el manto.

El modelado apunta a una fuente hidratada

Los investigadores no midieron directamente el agua dentro del manto. La infirieron a partir de la química de las lavas y de modelos termodinámicos que calculan qué composición habría necesitado la roca fuente para fundirse.

Para producir las boninitas más primitivas, el modelo exige al menos entre 0.79% y 1.53% de agua en peso. El manto primitivo tiene como referencia aproximadamente 0.11%, mientras que el manto empobrecido ronda 0.01%.

En las lavas calcoalcalinas, el cálculo arroja un intervalo de 0.16% a 1.98%. Ese exceso no demuestra por sí solo cómo llegó el agua a esas profundidades, pero descarta una explicación basada únicamente en un manto seco y apunta a una fuente hidratada que liberó agua antes de que se formaran los magmas.

Dripduction: hundimiento localizado de corteza

Dripduction es un proceso geológico que describe el hundimiento inclinado y localizado de litosfera hidratada hacia el manto.

En la Tierra actual, la subducción transporta agua al manto cuando una placa oceánica se introduce por debajo de otra. Los minerales de la corteza almacenan esa agua. La presión y la temperatura la liberan, y el agua reduce el punto de fusión del manto situado encima. Ese mecanismo alimenta buena parte del volcanismo de arco.

Durante el Arcaico, la Tierra era más caliente y su corteza probablemente demasiado débil para sostener durante mucho tiempo placas rígidas y límites continuos como los actuales. El modelo de Whundo propone otra ruta.

Secciones densas y saturadas de agua de la corteza fría se doblaban, se desprendían y descendían en episodios breves hacia el manto. Al calentarse, liberaban agua y favorecían la fusión de las rocas circundantes.

El proceso no describe una placa completa avanzando por una frontera tectónica estable. Es un mecanismo intermitente que pudo producir magmas parecidos a los de un arco sin una tectónica de placas autosostenida.

Vandenburg resumió el alcance de la propuesta en un comunicado de Adelaide University: “La Tierra no operaba exactamente como ahora, pero algunos procesos clave ya estaban en marcha”.

La evidencia no fija el inicio de las placas

El artículo de Nature Communications presenta el resultado como una inferencia geológica, no como una observación directa de la Tierra de hace 3,100 millones de años. El volcanismo con rasgos de arco durante el Arcaico, un periodo que va aproximadamente de 4,000 a 2,500 millones de años atrás, sigue siendo motivo de debate.

La composición de las boninitas también puede reproducirse mediante un modelo alternativo que el equipo evalúa. Además, toda la evidencia procede de una sucesión volcánica concreta del Pilbara.

Por eso, el estudio respalda que el agua superficial pudo llegar al manto y alimentar volcanismo de tipo arco en ese lugar, pero no permite fechar por sí solo el comienzo de la tectónica de placas global.

El alcance más preciso del hallazgo está en el intercambio local entre superficie e interior: pudo existir mucho antes de las placas modernas. Ese mecanismo habría influido en la formación de magma, la evolución de la corteza y el balance de volátiles de la Tierra primitiva. Las rocas de Whundo no resuelven cuándo comenzó la tectónica de placas a escala planetaria, pero ofrecen una ruta concreta para explicar cómo el agua superficial pudo llegar al manto en ese lugar.

Fuentes: 1, 2, 3

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