✨︎ Resumen (TL;DR):
- Google, Apple y Meta unieron fuerzas en Canadá para frenar la iniciativa de ley Bill C-22 que exige registrar datos de usuarios.
- La propuesta obliga a conservar metadatos por un año y facilita que el gobierno exija información sin sospechas sólidas.
- Empresas de privacidad y servicios de VPN amenazan con abandonar el país si la ley es aprobada por el parlamento.
Google, Apple y Meta manifestaron su rechazo absoluto ante el parlamento de Canadá contra la Bill C-22, una propuesta legislativa que obligaría a las plataformas digitales a integrar herramientas de espionaje en sus sistemas y guardar registros de sus usuarios.
La Bill C-22 (o Ley de Acceso Legal de 2026) es un proyecto de ley canadiense presentado el 12 de marzo de 2026 por el ministro de Seguridad Pública, Gary Anandasangaree. Esta iniciativa exige a los proveedores de servicios de telecomunicaciones, aplicaciones de mensajería y redes sociales desarrollar capacidades de vigilancia interna para entregar información a las autoridades.
La propuesta obliga a las compañías a almacenar metadatos de todos sus usuarios, incluyendo ubicación geográfica e identificadores de dispositivos, por un plazo de hasta un año, sin importar si la persona es sospechosa de algún delito.
Google envió un reporte detallado al Comité de Seguridad Nacional canadiense donde advierte que esta medida creará una “infraestructura de vigilancia” peligrosa. Según la empresa, las órdenes ministeriales secretas mermarán la transparencia y la retención obligatoria de datos ampliará el margen para que ocurran ciberataques a gran escala al crear bases de datos masivas vulnerables.

La resistencia de Silicon Valley
Apple y Meta se sumaron a la inconformidad con fuertes declaraciones. La empresa creadora del iPhone envió su postura formal a inicios de mayo de 2026 detallando que la ley “podría permitir al gobierno canadiense obligar a las empresas a romper el cifrado mediante la inserción de puertas traseras en sus productos”, una acción que afirmaron, “Apple nunca hará“.
Por su parte, Meta apuntó que el proyecto legislativo “podría requerir que empresas como Meta construyan o mantengan capacidades que rompan, debiliten o eludan el cifrado”, forzando a los proveedores a “instalar software espía del gobierno directamente en sus sistemas“.
Tensión binacional y amenazas de salida
La ley canadiense reduce los requisitos legales para que la policía exija información confidencial. El estándar actual cambiaría de “motivos razonables para creer” a únicamente “motivos razonables para sospechar“, una modificación que facilita el acceso discrecional del gobierno a las comunicaciones privadas.
El conflicto ya escaló a nivel internacional. Dos comités del Congreso de Estados Unidos enviaron una carta de advertencia al gobierno canadiense señalando que la Bill C-22 eleva los riesgos de seguridad transfronterizos y compromete la privacidad de los ciudadanos estadounidenses.
Organizaciones de derechos digitales como la Electronic Frontier Foundation (EFF) calificaron la propuesta como un intento reciclado de leyes de espionaje del pasado con definiciones vagas. La presión del sector privado ya tiene consecuencias: el proveedor de VPN Windscribe amagó con mudar su sede fuera de Canadá si aprueban el proyecto, mientras que NordVPN analiza retirar por completo sus servicios del país.
El destino de la iniciativa está en manos del comité parlamentario, que deberá decidir si aplica modificaciones de fondo o avanza con un plan que compromete la confianza de la industria tecnológica internacional.
