✨︎ Resumen (TL;DR):
- Google y OpenAI proveen software de IA a filiales de Alibaba, Tencent y Baidu basadas en Singapur.
- La maniobra es totalmente legal debido a que las restricciones de exportación de EE. UU. no aplican a Singapur.
- Las firmas estadounidenses enfrentan presiones en Washington para cambiar el enfoque de las sanciones hacia las capacidades del software.
Google y OpenAI venden servicios avanzados de inteligencia artificial a filiales en Singapur de las empresas chinas Alibaba, Baidu y Tencent, las cuales figuran en la lista negra del Pentágono por supuestos nexos militares. Esta práctica es completamente legal, ya que las restricciones comerciales de Estados Unidos prohíben las exportaciones directas a China continental, pero no a Singapur, dejando al descubierto un vacío regulatorio que Washington intenta contener.
El reporte, publicado el 10 de julio de 2026, revela que basta con que las empresas chinas utilicen filiales registradas en la ciudad-estado para firmar contratos y acceder a tecnología que de otro modo tendrían prohibida.
La lista en cuestión es la 1260H del Departamento de Defensa de Estados Unidos, un registro que identifica a compañías vinculadas con el Ejército Popular de Liberación de China. En junio de 2026, el Pentágono incluyó a Alibaba y Baidu en este listado, lo que les impedirá firmar contratos con el gobierno estadounidense a partir de junio de 2027. Sin embargo, esto no bloquea su acceso comercial a la tecnología fuera de su país de origen.

El riesgo de la destilación de modelos
El debate va más allá del simple acceso a software. El verdadero temor de las firmas tecnológicas estadounidenses es la obtención de su propiedad intelectual a través de métodos indirectos.
La destilación es una técnica de entrenamiento en la que un desarrollador utiliza las respuestas de un modelo de inteligencia artificial avanzado para entrenar y mejorar un sistema rival de forma más barata y rápida.
Debido a esto, OpenAI suspendió recientemente el acceso a su API a usuarios vinculados con Alibaba y notificó al gobierno de Estados Unidos. A pesar de esto, OpenAI justificó mantener ciertas ventas en el extranjero argumentando cuestiones geopolíticas: “Preferimos que una mayor parte del mundo use IA moldeada por valores democráticos y no IA controlada por gobiernos autoritarios.”
Cuentas falsas y bloqueos de seguridad
Por su parte, Anthropic tomó medidas más severas al prohibir que corporaciones chinas o sus filiales extranjeras utilicen sus sistemas más potentes.
La empresa bloqueó el acceso tras detectar que Alibaba utilizó cerca de 25,000 cuentas fraudulentas para generar más de 28.8 millones de interacciones con su modelo Claude, en un intento por extraer datos para entrenar sus propios desarrollos.
Google mantiene activos sus servicios en Singapur y Hong Kong bajo políticas que prohíben expresamente la destilación. No obstante, la compañía de Mountain View admitió que los límites geográficos son difíciles de mantener, pues los usuarios avanzados pueden redirigir sus conexiones para evadir las restricciones de ubicación geográfica.
El vacío en la regulación estadounidense
La situación reavivó la discusión en Washington sobre si las leyes de control de exportación deben enfocarse en las capacidades del software y no en el domicilio de los compradores.
Actualmente, las restricciones de Estados Unidos se centran en el hardware físico, como los chips de procesamiento de datos, y en modelos específicos como GPT-5.6 de OpenAI, o Mythos y Fable de Anthropic. Sin embargo, no impiden de forma generalizada que las empresas chinas accedan a servicios de inteligencia artificial a través de la nube en territorios aliados.
Alibaba ya inició un proceso legal ante un tribunal federal para exigir su salida de la lista 1260H, calificando la designación de arbitraria. Mientras los legisladores estadounidenses evalúan si endurecen los controles, los modelos de inteligencia artificial siguen distribuyéndose de manera legal mediante sedes intermediarias.
