✨︎ Resumen (TL;DR):
- La DGSI reemplazará las herramientas de la estadounidense Palantir con la tecnología de la firma francesa ChapsVision.
- El gobierno francés destinará 655 millones de euros a proyectos de inteligencia artificial soberana y bases de datos públicas.
- La decisión ocurre en medio de restricciones impuestas por Estados Unidos al uso extranjero de sus modelos de IA más avanzados.
La DGSI, la agencia de inteligencia interior de Francia, rescindirá su contrato con la estadounidense Palantir para transferir el procesamiento masivo de datos a la firma local ChapsVision. El anuncio viene acompañado de una inversión estatal de 655 millones de euros destinados a blindar la soberanía tecnológica del país y desarrollar una infraestructura de inteligencia artificial propia.
El gobierno de Francia decidió frenar su dependencia tecnológica de proveedores extranjeros. El primer ministro Sébastien Lecornu anunció que el servicio de inteligencia interior procesará sus datos con tecnología local. Este cambio estratégico coincide con la inyección de capital en el plan estatal France 2030, el cual contempla la creación de un chatbot exclusivo para servidores públicos.
La medida responde a tensiones geopolíticas recientes. La semana pasada, el gobierno de Estados Unidos bloqueó el acceso de usuarios extranjeros a los modelos Claude Fable 5 y Mythos 5 de la firma Anthropic. Esto encendió las alarmas en París sobre la vulnerabilidad de depender de software norteamericano en áreas críticas de seguridad nacional.

El fin de una alianza de diez años
La DGSI utilizaba la plataforma Gotham de Palantir desde los atentados de París en 2015 para organizar grandes volúmenes de información. Aunque la agencia de inteligencia renovó su contrato con la empresa estadounidense en diciembre de 2025 por tres años más, la administración francesa decidió acelerar la transición hacia alternativas locales.
ChapsVision es una plataforma de inteligencia de datos que procesa y analiza flujos de información compleja para agencias gubernamentales y de defensa. La compañía ya había obtenido un contrato menor con la DGSI en 2024, y ahora asume el control del área más delicada de la seguridad de datos en Francia.
Al respecto, el primer ministro Lecornu argumentó la urgencia de construir una autonomía real: “Podemos sufrir esta revolución o podemos liderarla. La pregunta ya no es si el Estado usará la inteligencia artificial, sino qué tan rápido se transformará”. El funcionario también enfatizó la importancia de “no aceptar nuevas dependencias estratégicas en el ámbito digital” para evitar que socios externos decidan suspender el acceso a tecnologías clave.
Por su parte, Palantir señaló que su contrato de servicios con la DGSI todavía se mantiene “plenamente en vigor”, por lo que el proceso de migración de datos se realizará de manera paulatina.
Una plataforma de software bajo control soberano
La inyección de 655 millones de euros (unos 758 millones de dólares) busca financiar herramientas controladas directamente por el Estado francés. Entre los desarrollos principales se encuentra un asistente conversacional diseñado para agilizar los flujos de trabajo de casi un millón de empleados públicos, facilitando tareas administrativas, judiciales y de salud pública.
El presupuesto anunciado se dividirá en tres ejes: * Un chatbot de uso común para todas las dependencias del gobierno, alojado en servidores franceses. * Una herramienta de asistencia para Ameli, el organismo estatal de seguro de enfermedad. * Una base de datos unificada para agilizar la consulta de información pública de forma segura.
Aunque el proveedor del nuevo chatbot estatal no ha sido designado oficialmente, la startup Mistral se perfila como la opción natural del gobierno. La empresa francesa actualmente negocia una ronda de financiamiento que elevaría su valuación de mercado a cerca de 20,000 millones de euros.
La desconfianza hacia Palantir no es exclusiva de Francia. En el resto de Europa, países como Alemania ya anunciaron el cese de operaciones con la tecnológica estadounidense en su ejército. Mientras tanto, en el Reino Unido se evalúa la vigencia de un contrato de 330 millones de libras con el sistema nacional de salud y la alcaldía de Londres bloqueó un acuerdo de seguridad pública por motivos de presupuesto.
