✨︎ Resumen (TL;DR):
- Dos cornejas negras respondieron, en promedio, en 235 milisegundos a una prueba visual de dirección.
- El equipo registró actividad de 248 neuronas; algunas señales anticiparon la elección desde unos 70 milisegundos después de que aparecieron los puntos.
- El resultado es compatible con modelos de decisión observados en primates, pero la comparación tiene límites: participaron solo dos aves y las tareas no fueron idénticas.
Un experimento publicado en Science encontró que dos cornejas negras respondieron a una prueba visual en un promedio de 235 milisegundos. Philipp Schmidbauer y Andreas Nieder, de la Universidad de Tübingen, en Alemania, también detectaron señales cerebrales vinculadas con la dirección elegida antes de que las aves comenzaran a moverse. El hallazgo sugiere que cerebros con estructuras distintas pueden realizar operaciones comparables, aunque no demuestra que sus circuitos sean idénticos ni que las cornejas tomen mejores decisiones en general.
Una pantalla de puntos y un gusano de harina
Los investigadores entrenaron a dos cornejas negras (Corvus corone), aves de la familia de los cuervos, para observar una nube de puntos en una pantalla táctil. Una parte de los puntos se movía en conjunto hacia un lado y el resto lo hacía de manera aleatoria.
Las aves debían indicar la dirección predominante picoteando un objetivo a la izquierda o a la derecha. Cuando acertaban, recibían un gusano de la harina como recompensa. El equipo varió la proporción de puntos que se movían juntos para hacer la elección más fácil o más difícil.
Con señales claras, las cornejas alcanzaron una precisión cercana al 100 %, según la Universidad de Tübingen. Incluso cuando la dirección era difícil de distinguir, sus respuestas superaron lo que cabría esperar por azar.
Nieder explicó a Ars Technica que los investigadores no obligaron a las aves a responder lo más rápido posible.
El cerebro anticipó la respuesta
Durante la prueba, el equipo registró la actividad de 248 neuronas en el nidopallium caudolaterale, o NCL. El NCL es una región cerebral de las aves cuya función se considera comparable con la de la corteza prefrontal de los primates.
A partir de aproximadamente 70 milisegundos después de que aparecieron los puntos, algunas señales ya permitían anticipar la dirección que elegiría el ave. La actividad cambiaba con la información visual disponible y aumentaba conforme se acercaba la elección. Ese patrón aparecía cerca de 170 milisegundos antes de que comenzara la respuesta.
Los autores consideran que el patrón es compatible con modelos de toma de decisiones descritos en primates. Las aves carecen de una neocorteza organizada en capas como la de los mamíferos, por lo que el resultado sugiere que cerebros con estructuras distintas pueden realizar operaciones comparables. La similitud observada no demuestra que sus circuitos sean idénticos.
La comparación con primates tiene límites
Los 235 milisegundos abarcan desde la aparición de los puntos hasta que la corneja comenzaba a mover la cabeza para responder. No incluyen el tiempo hasta completar el picotazo en la pantalla.
Ars Technica informó que tres estudios anteriores con monos, que usaron versiones comparables de la tarea, registraron tiempos aproximados de entre 410 y 600 milisegundos. El promedio observado en las cornejas es aproximadamente la mitad, aunque la forma de responder no fue la misma.
En esas pruebas, los monos indicaban su elección moviendo los ojos. Las cornejas movían la cabeza y después picoteaban la pantalla. El nuevo trabajo tampoco comparó directamente a las aves con humanos o monos bajo las mismas condiciones.
Las dos cornejas completaron miles de ensayos, pero siguen siendo solo dos individuos. Harán falta más investigaciones para saber cuánto se extiende el resultado a otras aves y cómo influyen las diferencias entre las tareas y las formas de responder.
Qué puede explicar la rapidez
Nieder plantea que las exigencias visuales del vuelo y la búsqueda de alimento pudieron favorecer respuestas rápidas. También ha mencionado como posible explicación las conexiones más cortas en cerebros pequeños. El experimento no estableció cuál de esos factores explica la velocidad observada.
Así, los 235 milisegundos describen una decisión visual concreta de dos aves entrenadas. No miden por sí solos si las cornejas toman mejores decisiones en general, y la comparación con humanos o monos aún requiere una prueba bajo las mismas condiciones.
