✨︎ Resumen (TL;DR):
- El gobierno de Anthony Albanese presentó un borrador que obligaría a las plataformas a preguntar a cada usuario si quiere recomendaciones algorítmicas o solo las cuentas que sigue.
- El Digital Duty of Care podría acarrear multas de hasta 109.2 millones de dólares australianos y todavía está en consulta.
- Para menores de 16 años, las plataformas tendrían que apagar algoritmos personalizados y el scroll infinito; la oposición advierte un posible riesgo de censura.
El gobierno de Anthony Albanese publicó el martes 8 de septiembre de 2026 un borrador que obligaría a las plataformas en Australia a preguntar a cada usuario si quiere un feed basado en recomendaciones algorítmicas o solo en las cuentas que sigue. La iniciativa, llamada My Feed, My Way, forma parte del Digital Duty of Care, todavía no está aprobada y podría implicar multas de hasta 109.2 millones de dólares australianos si las plataformas incumplen.
Digital Duty of Care es un deber legal que obligaría a los servicios digitales a actuar frente a funciones y contenidos capaces de causar daño.

El algoritmo no desaparece, pero la pregunta sería obligatoria
El borrador no elimina los sistemas de recomendación ni los dejaría apagados por defecto. Cada plataforma tendría que mostrar un aviso a sus usuarios nuevos y ya registrados para que eligieran entre un feed basado en el algoritmo y otro formado solo por las cuentas que decidieron seguir.
El gobierno evitó definir la propuesta como opt in o opt out y habló de herramientas que ofrezcan ambas alternativas. En un esquema opt in, el feed arrancaría sin recomendaciones hasta que la persona las active. En uno opt out, arrancaría con ellas y habría que desactivarlas. El borrador no dice qué configuración aplicaría a quien nunca toque el aviso.
Anika Wells, ministra de Comunicaciones, dijo que cada persona podría cambiar de opción cuantas veces quisiera y que mucha gente preferirá conservar el algoritmo, una decisión que el gobierno respetará. Albanese lo resumió así: “Esto no se trata de darle control al gobierno, sino a la gente”.
El Digital Duty of Care se plantea dentro de la Online Safety Act. El gobierno sometió el texto a una consulta dirigida con plataformas, organismos de la industria y organizaciones civiles, y planea llevarlo al Parlamento este año. La eSafety Commissioner quedaría a cargo de hacerlo cumplir. El incumplimiento podría costar hasta 109.2 millones de dólares australianos.
Menores de 16 años: menos personalización y sin scroll infinito
Para los menores de 16 años, las plataformas tendrían que apagar funciones como los algoritmos personalizados y el scroll infinito. Sería una capa adicional a la prohibición de cuentas que rige para ese grupo desde diciembre de 2025.
El deber de cuidado también alcanzaría videojuegos en línea, apps y chatbots de inteligencia artificial. Esos servicios tendrían que proteger a los menores de 18 años de funciones adictivas y diseños que afecten su autoestima, además de bloquear categorías de contenido que el comunicado enumera:
- Material que promueva trastornos alimenticios.
- Contenido hostil hacia las mujeres y la igualdad de género.
- Pornografía.
- Glorificación del crimen o de retos que pongan en riesgo la vida.
- Material que cause angustia mental grave, incluidos el abuso y el acoso.
Para los adultos, el alcance sería mucho más estrecho y se limitaría a delitos que ya existen, entre ellos:
- Abuso infantil.
- Violencia sexual.
- Hostigamiento con intención de causar daño grave.
- Apoyo a organizaciones terroristas.
- Incitación al suicidio.
La eSafety Commissioner podría retirar apps de nudify
Nudify es un servicio que genera imágenes de desnudez de personas sin su consentimiento. El borrador también daría a la eSafety Commissioner poder para ordenar la eliminación de esas apps y sitios. Además, aceleraría los mecanismos contra el ciberacoso infantil y el abuso a adultos.
El texto dejaría abierta otra facultad: cualquier ministro de Comunicaciones podría sumar nuevos daños a la lista. Wells respondió que ese mecanismo ya existe en la Online Safety Act. Como ejemplo mencionó la preocupación por el uso del agente de IA Grok para generar imágenes de desnudez de personas reales y recordó que el Senado puede anular ese tipo de decisiones.
La oposición habla de censura y el gobierno lo niega
La Coalición todavía no fija una postura formal, pero Angus Taylor, líder de la oposición, se declaró profundamente escéptico el lunes y advirtió que la reforma podía ser un intento de censurar las redes sociales. Sarah Henderson, vocera de la Coalición en comunicaciones y seguridad digital, planteó objeciones relacionadas con la libertad de expresión.
Matt Canavan, líder de los Nationals, dijo que desconfía de “darle a cualquier gobierno el poder de decidir qué lees en tu teléfono”.
Wells negó de forma tajante que la ley permita a un gobierno o a una agencia vigilar la desinformación en internet. Su argumento es que la norma apunta a los sistemas, las herramientas y las funciones que causan daño. Para los adultos, el criterio se reduce a la legalidad y la elección.
Wells expresó esa postura así: “Las tecnológicas pueden seguir moviéndose rápido, pero ya no podrán romper cosas.”
El grupo DIGI, que representa a Meta, TikTok y Snapchat en Australia, ha sostenido antes que los sistemas de recomendación no cumplen una sola función. También acercan noticias, entretenimiento o pequeños negocios a las personas que los buscan.
Andrew McKellar, director ejecutivo de la Cámara Australiana de Comercio e Industria, pidió que la reforma no cause daños colaterales a las empresas que dependen de esas plataformas para conseguir clientes.
Los Verdes quieren ir más lejos. La senadora Sarah Hanson-Young calificó el proyecto como un avance y anticipó una negociación dura para endurecerlo. La senadora independiente Jacqui Lambie exigió ponerle una correa a las grandes tecnológicas.
La Unión Europea ya permite rechazar recomendaciones personalizadas
El comunicado de Albanese presenta My Feed, My Way como una iniciativa pionera, pero los usuarios de la Unión Europea ya tienen el derecho legal de rechazar recomendaciones personalizadas bajo la Digital Services Act. El agregado australiano sería la notificación: la plataforma tendría que preguntar en lugar de esperar a que la persona encuentre la opción.
El pedido tampoco nació en el gobierno. Chanel Contos, fundadora de Teach Us Consent, lanzó el año pasado la campaña Fix Our Feeds para exigir un sistema de opt in para el algoritmo. Su organización recibió bien el borrador.
La consulta definirá cuánto del texto llega al Parlamento este año. La discusión también se seguirá fuera de Australia: desde que el país inició su prohibición de redes sociales para menores de 16 años, gobiernos de Nueva Zelanda, Reino Unido, Francia, Noruega y España han propuesto medidas parecidas.
Lo que todavía no está resuelto es qué feed verá quien ignore el aviso y hasta dónde podrá llegar un ministro al añadir nuevos daños. El borrador no apaga el algoritmo para todos: obliga a las plataformas a poner la decisión frente al usuario y reserva restricciones más amplias para los menores.
