✨︎ Resumen (TL;DR):
- Científicos comprobaron que mutaciones genéticas adquiridas en la vida desactivan los frenos del sistema inmunológico.
- El 5% al 10% de la población global sufre estas afecciones por fallas genéticas con hasta seis alteraciones silenciosas.
- El descubrimiento abre la vía a terapias que ataquen únicamente células defectuosas sin suprimir la inmunidad general.
Un estudio publicado este martes en la revista Nature demostró que las mutaciones de ADN acumuladas durante la vida de una persona desactivan los frenos naturales de las células inmunitarias, lo que provoca enfermedades autoinmunes de la tiroides como Hashimoto y Graves. La investigación, liderada por el Wellcome Sanger Institute y la Universidad de Cambridge, aporta la evidencia más sólida sobre una hipótesis planteada desde la década de 1950.
Para obtener los resultados, el equipo médico utilizó NanoSeq, un método de secuenciación de ADN de molécula única de ultra alta precisión. Con esta herramienta tecnológica analizaron múltiples biopsias de tejido tiroideo provenientes de pacientes diagnosticados.
Descubrieron que las células B acumularon mutaciones de pérdida de función en dos genes de control inmunológico específicos: TNFRSF14 y CD274 (también conocido como PD-L1).
Algunos clones celulares registraron hasta seis mutaciones que se acumularon silenciosamente durante años antes de que aparecieran los primeros síntomas clínicos, un comportamiento celular que previamente solo se había documentado en casos de cáncer.

Terapias de precisión contra células defectuosas
Estas alteraciones estructurales eliminan las salvaguardas moleculares que impiden al sistema inmunológico atacar los propios tejidos corporales. La medicina moderna ya había comprobado que la inactivación artificial de estos genes durante la inmunoterapia contra el cáncer causaba autoinmunidad tiroidea; sin embargo, los investigadores confirmaron ahora que este proceso también ocurre de forma natural.
El doctor Andrew Lawson, coautor principal del Wellcome Sanger Institute, detalló: “Nuestro estudio sugiere que las mutaciones somáticas en las células inmunitarias pueden desempeñar un papel importante en las enfermedades autoinmunes, una idea propuesta por primera vez en la década de 1950 y que carecíamos de las técnicas para investigar”.
Las enfermedades autoinmunes afectan a entre el 5% y el 10% de la población global, pero los tratamientos médicos actuales funcionan suprimiendo de forma contundente y generalizada la inmunidad del paciente.
Ante el hallazgo, el doctor Pantelis Nicola, coautor principal, agregó que los datos “podrían eventualmente permitir diagnósticos y tratamientos más precisos que conduzcan a mejores resultados para los pacientes”.
El impacto clínico de la secuenciación genética
El profesor Chris Goodnow, académico del Instituto Garvan y la Universidad de Nueva Gales del Sur de Sídney que no participó en el proyecto, calificó el trabajo como “un gran salto adelante en la patogénesis de las enfermedades autoinmunes. Lo cambia todo y explica mucho de lo que estaba en el aire”.
Debido a la naturaleza policlonal de las mutaciones —están dispersas en numerosos clones pequeños de células B en lugar de concentrarse en uno dominante—, el diseño de futuras terapias médicas exigirá abordar poblaciones enteras de células mutantes.
El equipo científico ya comenzó a buscar alteraciones similares en otras enfermedades autoinmunes. El doctor Iñigo Martincorena, autor principal del proyecto, advirtió que el fenómeno celular está “mucho más extendido de lo que anticipábamos” y “podría marcar el comienzo de una nueva fase en la comprensión de las enfermedades autoinmunes”.
